ABRAZA UN ÁRBOL PARA SENTIRTE MEJOR. Arboterapia.

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Reduce el dolor, la presión arterial, la temperatura corporal, ayuda a curar fracturas… Cada árbol te ayuda de una forma.  ¿Cuál te irá mejor?

Abrazar a un árbol para sentirse mejor. Esta es la doctrina que subyace a la arboterapia silvoterapia. De ello siempre han sido muy conscientes los koalas, que abrazan a sus queridos eucaliptos o acacias para refrescarse durante los calientes veranos de Australia. Estos animales combaten el calor poniendo la mayor superficie posible del cuerpo en contacto con el tronco, así se refrescan sin tener que sudar como los seres humanos, perder líquidos y por tanto tener que bajar a beber.

Sin embargo, la arboterapia no consiste sólo en la práctica de abrazar árboles, sino también en frecuentar bosques, práctica particularmente eficaz para aquellos que sufren de asma bronquial, bronquitis crónica, hipertensión arterial, nerviosismo e insomnio. Entra en lo que es la balneoterapia, un conjunto de terapias o tratamientos para la cura y la prevención de enfermedades a través de elementos naturales, como el agua y los fangos, utilizado durante siglos y reconocido oficialmente en 1927.

¿Por qué es beneficioso abrazar árboles del bosque?

Además, según varios estudios, citados en el libro de Matthew Silverstone, Blinded by Science, los niños muestran “mejoras en salud y bienestar” cuando interactúan con las plantas, logrando alcanzar una mejor función cognitiva y emocional en entornos verdes. Los árboles tendrían efectos benéficos sobre las enfermedades mentales, los trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los tiempos de reacción, la depresión o los dolores de cabeza.

Las vitaminas del aire.

La arboterapia sostiene que el aire de los bosques es beneficioso, ya que contiene grandes cantidades de iones negativos de oxígeno, que ayudan a estimular y armonizar los procesos vitales, la esfera psíquica y emocional. Las moléculas de oxígeno con exceso de carga negativa son llamadas también “vitaminas del aire” y en presencia de estos iones, el sistema inmune se refuerza, la circulación se activa y los procesos de recuperación son estimulados.

¿Dolor?¿Problemas de digestión? Escoge tu árbol.

Para realizar la terapia cada uno puede elegir el árbol que sienta más suyo, de acuerdo con los beneficios que se le atribuyen:

• El arce alivia el dolor.

• El sauce elimina del cuerpo el exceso de humedad, reduce la presión arterial y fortalece el tracto urinario.

• El olmo vigoriza el estómago.

• El abeto favorece la curación de fracturas y reduce el hinchazón.

• El espino blanco fortalece el intestino y ayuda la digestión.

• La acacia sirve para equilibrar la temperatura corporal.

• El cedro y el ciprés reducen la sensación de calor.

• La higuera purifica el corazón y elimina la humedad del cuerpo.

• El pino, considerado por la medicina china como un árbol inmortal, tiene una gran capacidad de curación.

La naturaleza, una terapia con raíces ancestrales.

Los orígenes de esta terapia están vinculados a prácticas y creencias antiguas, muy presentes en el mundo celta, que atribuían funciones mágicas y religiosas a bosques y forestas, con los cuales se entraba en profunda relación espiritual. Por tanto, en la antigüedad la arboterapia ya existía y estaba relacionada con las fuerzas y energías que los hombres podían buscar y encontrar en el bosque, sin decir que en el pasado la naturaleza era la verdadera y única farmacia disponible.

El médico griego Galeno aconsejaba a sus pacientes de pasar más tiempo en los bosques de laurel. Su colega, Paulino, recomendaba a los enfermos de epilepsia de dormir a la sombra de los tilos en flor, mientras que Plinio el Viejo,  prohibía acostarse a la sombra de un nogal, debido a que su fuerte olor podía causar dolores de cabeza.

La naturaleza y, en particular, los árboles entrelazan con los seres humanos vinculaciones muy estrechas y antiguas. Miguel Herrero Uceda, escritor y naturalista, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor de “El alma de los Árboles” recalca como “los árboles son los únicos seres vivos que han sido testigos de diferentes eras geológicas y de todas nuestras transformaciones”. Y es que como transmiten los nativos americanos:

Los árboles son las columnas del mundo, cuando se habrán cortado los últimos árboles, el cielo caerá sobre nosotros.

Fuente: La Vanguardia

 

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