BUSCANDO LA LLAVE

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Muy tarde por la noche Nasrudin se encuentra dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo.

Pasa por allí un vecino.

— ¿Qué estás haciendo Nasrudín, has perdido
alguna cosa? —le pregunta.
— Sí, estoy buscando mi llave.
El vecino se queda con él para ayudarle a buscar.
Después de un rato, pasa una vecina.
—¿Qué estáis haciendo? —les pregunta.
— Estamos buscando la llave de Nasrudín.
Ella también quiere ayudarlos y se pone a buscar.
Luego, otro vecino se une a ellos. Juntos buscan
y buscan y buscan. Habiendo buscado durante un
largo rato acaban por cansarse. Un vecino pregunta:

— Nasrudín, hemos buscado tu llave durante

mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en
este lugar?
— No, dice Nasrudín
— ¿dónde la perdiste, pues?
— Allí, en mi casa.
— Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?
— Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.

Reflexión: 
La “casa” es la Fuente Divina, la fuente de energía del universo y la espiritualidad, que permite sanar heridas para poder estar más conectados con esa fuente. La llave es la espiritualidad.
Buscar por fuera de nosotros mismos es seguir el consejo del “ego”, que se cree autosuficiente y se apega a todas las cosas, buscando donde cree que “hay más luz” y así dificulta nuestro retorno al hogar. Más de una vez sentimos que estamos absolutamente conectados al universo, con todas las cosas que nos rodean, nos sentimos protegidos, espirituales, hermosos, pero hay momentos que no, y ¡esos son MOMENTOS QUE VALEN! , los momentos de dificultad. Una vez escuché a alguien que dijo: “no tengo días malos, solamente días de prueba”. De qué sirve leer la Biblia, Chopra, Osho, metafísica, si cuando estoy por fuera de mi casa me siento mal, la respuesta es que son caminos, pero la verdadera llave es tu espiritualidad. Tu coherencia con lo que PENSÁS, DECÍS Y HACÉS. Cuando todo está en concordancia estás “benditamente condenado”, como decía Facundo Cabral.

¿Ustedes acaso creen que está todo dicho? ¿O que el universo nos dejó de hablar? en este momento está hablando, porque mientras leíste el cuento seguramente te surgen inquietudes, dudas, preguntas, podés llegar a decir que estás o no de acuerdo.
Buda dice: “Duda de todo, busca tu propia luz”. ¡Y esa es la clave!: la espiritualidad entendida como medicina para sanar nuestras
heridas.
La espiritualidad siempre te permite avanzar.
Las grandes preguntas filosóficas para volver a nuestra “casa” son tres:
◆ ¿Quién soy?
◆ ¿Para qué estoy?
◆ ¿Para donde voy?
La calidad de respuesta que demos está relacionada con la cantidad de veces que volvimos a casa a buscar nuestra llave.
También a veces cambiamos la cerradura y seguimos usando la misma llave. La “cerradura” representa nuestra mente. Y sucede que cuando vibramos más alto o tenemos más experiencia, creemos que debemos cambiar la cerradura y ¡ojo!, no está mal cambiar la cerradura, pero eso sí, si la cambiás, asegurate tener la puerta siempre abierta para poder volver.
Quiero dejar una frase de una película que vi hace poco, haciendo caso a mi niño interior, Karate Kid 2. El señor Miyagi le dice a su alumno: “a veces lo que el corazón sabe, la mente olvida”.
Siempre las películas hablan a nuestro espíritu…

Juan Pablo Del Valle (¨Otra oportunidad para re-inventar tu vida¨)

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