CARTA PARA SANAR EL LINAJE PATERNO.

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Desde un punto de vista femenino, es la relación con el padre la que determina cuán exitosas o no serán sus relaciones con los hombres. Un padre es muy importante en la vida de todas las mujeres. La energía del padre genera fuerza, confianza, manejo de límites, poder personal… y es un punto clave, pues determina cómo tener una relación de amor con un hombre. Para las mujeres que tienen o han tenido experiencias paternas negativas, una reconciliación espiritual trae mucha paz  y una sensación de protección. Liberarnos de lo malo de papá actúa como factor estabilizante, que es lo propio que le daría el padre: estabilidad, seguridad, fuerza, respaldo y mucho amor. Sí. Es una certeza, todas necesitamos de un padre maravilloso.

Es necesario sanar la herida paterna. Y lo podemos hacer desde el poner la intención de la palabra en la escritura de una carta. Puedes escribir esta carta las veces que consideres necesario. Después, quémala. Colócala en una maceta o jardín. Transmuta en luz y amor todo lo discordante. Entrega todo lo negativo de la relación con papá en las manos de Dios. Conéctate con la energía del creador. Manifiesta orden en tus sentimientos y emociones. Cuando sientas tranquilidad en tu corazón, entonces, todo estará bien. Así es. A continuación te entrego la carta de sanación:

Gracias padre te amo, te aprecio, te acepto tal cual eres en todas las dimensiones espacio tiempo te agradezco por tu presencia y tu luz fuerza.

Honro mi linaje masculino y te honro a ti papá, por ser el paciente agricultor de mi alma pues, tras haber sembrado tu semilla, cultivaste con amor y entrega aún sin poderme sentir dentro de ti.

Recibiste tu cosecha con la más delicada ternura y construiste un cordón de corazón a corazón, para unirte conmigo en amor.

Te bendigo porque de ti he aprendido cómo protegerme, proveerme, cuidarme, guiarme. Y, si hubo algunas carencias, sé que fui yo quien te eligió así para, precisamente, aprender de esa experiencia.

Me responsabilizo de todo aquello que yo acepté e integré en mí como verdadero. Reconozco que tú cumpliste tu labor de la mejor manera posible de acuerdo a tus propios recursos y dando cumplimiento al contrato de alma que ambos acordamos. Me perdono y te perdono por cualquier sufrimiento que hayamos cocreado y me agradezco y te agradezco las lecciones que de éste obtuvimos.

Nos libero de toda historia de dolor, de miedo, de enojo, de tristeza y su consecuente karma en nuestras vidas.

Sé que me he convertido en quien hoy soy gracias a tu aportación a mi vida. Todo lo que necesite corregir y mejorar es ya labor mía y me sé acompañada por ti en cada paso, pues el cordón que entreteje tu corazón al mío es inquebrantable y siempre palpitante.

Es tu mirada la que me ha enseñado a ser mirada y reconocida por los hombres. Es tu amor el que me ha mostrado cómo merezco ser amada. Es tu misericordia la que me ha dado confianza para mostrar mi fuerza. Son tus caricias las que han dejado memoria en mi piel para sólo permitirse ser tocada por el otro en total amor y entrega. Asumo mi proceso y la responsabilidad de sanar con los otros hombres de mi camino todo lo que haya quedado pendiente contigo.

Te miro, y miro a todos los hombres que te anteceden.

Los honro.

Te miro, y miro tu historia.

La entiendo.

Te miro, y miro los duelos, las heridas.

Las comprendo.

Te miro, y miro las imposibilidades.

Las sano en mi corazón.

Porque cuando te miro, miro lo Masculino en mi, y cuando mi mirada es en compasión, esta mitad en mi comienza a sanar, y se hace la luz

A partir de hoy confío en poder integrarte en mi: masculino sagrado, verdadero, auténtico, también amoroso y presente.

Fuente: web ~

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