¿CÓMO ELEGIMOS NUESTRA PAREJA? Las 5 Leyes de la Atracción.

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“Porque, sin buscarte te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.” Julio Cortázar-

A lo largo de nuestra vida conocemos a miles de personas, pero sólo un puñado de ellas nos llama la atención, y sólo unas pocas acaban siendo nuestra pareja. ¿Por qué escogemos a unos candidatos y no a otros? ¿Qué hace que una persona nos atraiga?

Son preguntas que han preocupado a los filósofos durante toda la historia, y a la psicología desde que nació como tal. Y, aunque parece un tema tan viejo como la humanidad misma, todos los años se publican nuevas investigaciones al respecto.

Los estudios sobre el asunto están más o menos enmarcados en torno a dos teorías principales:

  • La teoría evolucionista cree que nuestra elección de pareja se basa en criterios puramente biológicos: buscamos a un compañero con el que tengamos más posibilidades de sobrevivir y reproducirnos. Es por esto que los hombres prefieren a las mujeres más fértiles (es decir, las más jóvenes y con mejores genes y, por tanto, más guapas) y las mujeres a aquellos hombres que garanticen la estabilidad económica de la familia.
  • La teoría social cree que nuestra elección de pareja está guiada por procesos sociales, no biológicos. Según ésta, las leyes de la atracción están guiadas por los roles que hombres y mujeres ocupan en la sociedad. Buscamos, por tanto, la pareja que nuestro entorno social espera que encontremos.

Las leyes de la atracción más ampliamente consensuadas

Aunque entre los psicólogos hay fervientes defensores de cada teoría, la mayoría de los investigadores aceptan que en nuestro comportamiento influyen tanto aspectos biológicos como sociales y, por tanto, ambos planteamientos no son excluyentes sino complementarios.

Como explica el doctor Noam Shpancer, profesor de la Otterbein University,  hay una serie de leyes de la atracción que han sido ampliamente estudiadas y aceptan la mayoría de psicólogos.

1. La ley de la familiaridad

“El roce hace el cariño”, dice el refrán, y eso mismo piensan los psicólogos. Si no tenemos contacto frecuente con una persona es imposible que nos enamoremos de ella y, mucho menos, que pensemos en ser su pareja. Cuanto más tiempo pasamos con una persona más posibilidades hay de que nos guste. También hay un refrán que dice que “donde hay confianza da asco”, y es cierto que algunas personas se enemistan según pasan más tiempo juntas, pero según Shpancer esto es sólo la excepción que confirma la regla.

2. La ley de la atracción física

Por mucho tiempo que pasemos con una persona no nos gustará si no la encontramos atractiva. El físico influye, claro, y de manera determinante.  En principio, nadie está dispuesto a compartir su vida con otra persona que no le atrae físicamente.

3. La ley de la personalidad

Las investigaciones han identificado dos rasgos de personalidad que hacen a una persona particularmente atractiva: la competencia, es decir, el nivel de inteligencia y habilidades sociales de una persona; y su “calidez”, es decir, su capacidad para ser cercana y cariñosa.

4. La ley de la proximidad

Como sabe todo aquel que ha tenido una relación a distancia, o las partes se juntan pronto o fracasará rápidamente.  Lo habitual es que escojamos como pareja a alguien que tengamos cerca, al que podamos ver con frecuencia para ir forjando una relación.

5. La ley de la semejanza

Los estudios no dejan lugar a dudas: nos atraen las personas que son como nosotros. Es cierto que nuestra pareja no tiene porque ser exactamente igual, pero al menos tiene que compartir ciertas aficiones, valores e inquietudes. Si podemos elegir ente varias personas (como así hacemos todos) preferimos a alguien que tenga cosas en común que a una persona que sea muy distinta.

¿Cuán poderosas son estas leyes?

Estas cinco leyes operan por igual en hombres y mujeres, y son determinantes para elegir a los posibles candidatos, pero ¿cómo tomamos la decisión final? ¿Por qué algunas parejas nos duran meses, otras años y otras toda la vida?

Según Shpancer, “estas leyes sirven para elegir a los candidatos, pero no funcionan en la selección final”. En su opinión, “la biología y el entorno nos empujan a ir a la tienda adecuada, pero no puede determinar qué vamos a comprar. Eso lo decidimos nosotros mismos. En la selección final interviene un proceso interno subjetivo, oscuro y caprichoso, que no obedece necesariamente a los dictados de la razón, la evolución, la presión cultural y, ni siquiera, a nuestros planes e intenciones”…

Fuente: ACV Alma, Corazón y Vida. El Confidencial ~

Foto: Dormitorio de Salvador Dalí  y su esposa Gala. Casa Museo en Portlligat. Cadaqués. España. ~

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