DECISIONES EN EL CORREDOR DE LA VIDA.

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La vida es un corredor de puertas que abren y cierran posibilidades. Desde que nacemos atravesamos umbrales. Cuántas cosas, personas y situaciones vamos dejando atrás… incluso aquellas que creíamos  eran  ¨para siempre¨. Amistades, parejas, lugares… quedan en el pasado. Algunos recuerdos traen sabor amargo, momentos dolorosos que es necesario abandonar y confiar en el proceso de la vida que siempre tiene las mejores soluciones.

Confiar significa, primero, dar lugar a las emociones que nos invaden, sin negarlas, permitiendo que salgan de la mente, espíritu y cuerpo. Pidamos ayuda, reconociendo nuestra vulnerabilidad que, contrariamente a lo que describe, nos hace más fuertes. Así, abiertos al proceso, nos entregamos a la Sabiduría Divina, de la cual tenemos la semilla en nuestro interior y que nos guiará al mejor destino, en el mar de posibilidades.

¨No hay ningún motivo para castigarte por no haberlo hecho mejor. Lo hiciste todo tan bien como pudiste. Libera el pasado con amor y agradécele que te haya conducido a este nuevo conocimiento¨. (Louise Hay)

Seamos compasivos y pacientes con nosotros mismos. Basta con estar dispuestos, abiertos y receptivos para que aparezcan las ¨señales¨ del camino a seguir… No es necesario saber cómo será todo ¨exactamente¨. Esta exigencia de control y ansiedad es una trampa que nos lleva directo al miedo.

Cerramos la puerta a sentimientos como la ira, el rencor, la culpa y el miedo. No permitamos que se instalen en algún lugar del cuerpo y se transformen en enfermedad. La culpa  busca castigo y el dolor físico será la forma de compensar. El miedo trae desde caída del cabello hasta problemas en los pies. Y el rencor largamente albergado, se convierte en resentimiento que carcome las células produciendo cáncer.  Lo peor que podemos hacer es cerrarnos e ir en contra de nosotros mismos. Libera para estar sanando.

¿De qué nos sirve pasar la vieja película una y otra vez? Ser parte, tribunal y juez del pasado es una tarea que no reporta absolutamente ningún beneficio.

Frente a nosotros tenemos la totalidad de las posibilidades, todas las puertas de nuestro corredor vital están abiertas. ¿Cuál decidimos elegir? Te sugiero que sea aquella que te vaya conduciendo al amor, la compasión, la alegría, la gratitud y consecuentemente a la salud física y emocional. ¡Esto es amarse a sí mismo!

¿Cómo te resultan estas ideas? Sé que no es fácil el camino del perdón, que hay que hacer mucha ¨limpieza¨… Sin embargo, te aliento a que decidas hacerlo: reconociendo tu PODER PERSONAL   y así estar construyendo tu mejor presente y el futuro te lo agradecerá.

Afirmación:  Soy una persona libre que vive en un mundo que es el reflejo de mi amor y mi comprensión. (Louise Hay)

Irma Vélez para ReCicladas

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