EL LLANTO DEL PERRO.

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Una vez…un hombre, de camino a su trabajo, cruzaba una plaza como lo hacía siempre. Esa mañana mientras la cruzaba, escuchó los llantos de un perro detrás de una arboleda. A pesar de eso, el hombre, no detuvo su marcha y se alejo rápidamente.

La siguiente mañana, al atravesar nuevamente la plaza los llantos de un perro llegaron a sus oídos. No obstante, el hombre siguió su camino. Más al otro día y llegando a la plaza ya no pudo resistir los llantos así que se desvió del camino y fue a ver qué era lo que estaba pasando detrás de esa arboleda desde donde provenían los llantos de ese pobre perro.
Cuando terminó de rodear los árboles que le quedaban se encontró sorprendido ante un anciano sentado en una banca leyendo un diario y a su lado un perro que acostado en el suelo continuaba aullando de dolor.

Ya frente al anciano, el hombre le preguntó : Por qué el perro aulla de dolor?…A lo que el anciano sin sacar los ojos del diario y con toda naturalidad contestó : aulla de dolor, este perro esta sentado sobre un clavo.

Nuevamente sorprendido el hombre y sin dejar de mirar como se retorcía por el dolor el perro, volvió a preguntar…Y por qué no se levanta y deja de aullar de dolor? Esta vez el anciano levantó sus ojos y mirándole con un gesto de paciencia, le dijo : Es que no le duele lo suficiente para levantarse.

El dolor es inevitable.

El sufrimiento es opcional.

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