EL PERDÓN ME LIBERA. Ejercicio ~

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perdon

Una de las lecciones espirituales más importantes para aprender es que todos estamos haciéndolo lo mejor posible en cualquier momento dado. Depende de la comprensión y el conocimiento que tengamos en ese momento. El incidente al que te estás aferrando ya forma parte del pasado. Déjalo atrás. Permítete ser libre.

1. Siéntate frente a un espejo y cierra los ojos. Respira profundamente varias veces. Siéntete enraizado en la silla.

2. Piensa en las numerosas personas que te han hecho daño en tu vida. Abre ahora los ojos y empieza a hablarle a una de ellas… en voz alta. Dile algo como: «Me hiciste mucho daño. Pero he decidido dejar de aferrarme al pasado. Estoy dispuesto a perdonarte». Si aún no puedes hacerlo, afirma simplemente: Estoy dispuesto. Tu deseo de perdonarle es lo único que necesitas para que más adelante seas capaz de perdonarle.

3. Respira hondo y luego dile: «Te perdono. Te libero». Vuelve a respirar hondo y di: «Eres libre. Soy libre».

4. Observa cómo te sientes. ¿Notas una cierta resistencia o te sientes relajado? Si notas una cierta resistencia, respira hondo y afirma simplemente: Estoy dispuesto a abandonar cualquier resistencia que sienta.

5. Recuerda que el perdón no es un acontecimiento, sino un proceso. Tal vez tengas que seguir trabajando en la misma persona un poco más, profundizando cada vez más en perdonarla.

Me encanta la sensación de libertad que siento cuando me quito la pesada capa de críticas, miedo, culpa, resentimiento y humillación. Entonces puedo perdonarme a mí y perdonar a los demás. Esto nos deja libres a todos. Estoy dispuesto a desprenderme de mis «problemas» sobre viejas cuestiones. Me niego a seguir viviendo en el pasado. Me perdono por haber estado llevando esa carga durante tanto tiempo. Me perdono por no haber sabido amarme a mí ni amar a los demás.
Cada persona es responsable de sus actos, y la vida nos devuelve aquello que damos.
De modo que no necesito castigar a nadie. Todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia. Me dedico a despejar las partes de mi mente que se niegan a perdonar y dejo entrar al amor. Así, estoy sano y completo.

Fuente: Confía en la vida. Louise Hay ~

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