LA VENTANA DEL HOSPITAL.

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Dos pacientes con enfermedades terminales eran compañeros de habitación en un hospital.

La cama de uno de ellos se encontraba justo bajo la ventana de la habitación, mientras que la cama del otro paciente se ubicaba del otro extremo y le impedía ver la ventana.

Los pacientes aprovechaban el tiempo  hablando de las experiencias y vivencias que habían tenido, sus pasatiempos, familia, amigos  y romances.

Por las mañanas, le aplicaban un tratamiento al paciente más cercano a la ventana, en el que requería estar sentado, en ese momento y como una costumbre entre los compañeros, miraba a través de la ventana y le describía lo que estaba viendo, era un momento muy importante ya que de este modo se concentraba en imaginar lo que su compañero le describía y así olvidar por unos momentos su situación.

Por la ventana se podía apreciar un parque donde paseaban de la mano varias parejas, justo en medio había un estanque bellísimo lleno de aves y peces que brincaban para comer las migajas de pan que los niños arrojaban riendo y jugando.

Por meses el paciente cercano a la ventana fue la luz que iluminaba y llenaba el corazón de felicidad al otro paciente con las detalladas y maravillosas descripciones que le hacía de lo que pasaba por la ventana.

Una noche el paciente de la ventana falleció mientras dormía.

Cambiaron al paciente a la cama cerca de la ventana y haciendo un gran esfuerzo, se asomó para ver con sus propios ojos lo que su compañero le describía todos los días, pero se llevó una gran sorpresa al ver que la ventana siempre estuvo cubierta por una pared que impedían ver lo que había afuera.

Confundido le preguntó a la enfermera que por qué su compañero se esmeraba tanto en las descripciones si la pared le bloqueaba la vista, la enfermera le dijo que el otro paciente era ciego y que ni siguiera pudo ver que había una pared tapando la ventana, la enfermera le dijo que él sólo lo hacía con la intención de animarlo y alegrarle el día.

Muchas veces tenemos la oportunidad de hacer felices a los que están a nuestro lado y son las cosas pequeñas y los detalles los que pueden transformar una situación dolorosa en una más agradable, la ventana a la felicidad está en cada uno de nosotros, comparte y cambia la mentalidad de otros con esta bonita historia.

Recuerda: cuando la felicidad es compartida se multiplica.

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