LEY DE RECEPTIVIDAD Y GRATITUD. UN ATAJO HACIA UN MILAGRO.

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Si existe un atajo para manifestar un milagro es el de la actitud del agradecimiento. Cuando aprendemos a ser agradecidos, abrimos nuestra vida a la acción receptiva. El agradecimiento apela a la Ley de la Receptividad.
Aprender a usar la sencilla palabra «gracias» nos ayuda a conseguir las cosas que deseamos. Por ejemplo, si deseas una determinada mesa en un restaurante y das las gracias por adelantado a la persona encargada, generalmente eso hará que te ofrezca exactamente la mesa en la que querías sentarte. Podría poner más ejemplos, pero estoy seguro de que entiendes lo que quiero decir.
¿Se te ha ocurrido pensar en lo que sucede cuando te sientes agradecido y das las gracias? Pensemos en eso un momento. Das las gracias, y en una fracción de segundo se establece una intimidad entre tu y la persona a quien has dado las gracias. Al expresar tu gratitud has hecho que esa persona se sienta útil, valorada, e incluso importante. En otras palabras, decir «gracias» hace que los demás se sientan bien.
La sencilla realidad es que no se puede dar sin recibir. Esto, según todos los sabios filósofos, es una Ley. «Darnos lo que elegimos dar y recibimos de vuelta aquello que damos. De modo, pues, que en realidad en la vida elegimos lo que recibimos.» Qué triste para quienes no han aprendido esta simple verdad.
Respecto a esto, no aceptes mí palabra ni la de nadie más. ¡Compruébalo personalmente! Da las gracias y observa los resultados en tu vida. Luego prueba a dar las gracias antes de obtener los resultados deseados. Te sorprenderá comprobar lo rápido que se llena tu vida de maravillosas consecuencias que alguien decidió llamar milagros.
¿Qué hace por nosotros el hecho de decir «gracias»? Cuando hacemos que otra persona se sienta bien, también nosotros nos sentimos bien. Cuando hacemos sentirse importante a otra persona, también nos sentimos importantes nosotros. ¡Qué maravilloso es ayudarse a uno mismo a sentirse bien, importante e incluso valorado! Al dar las gracias a otras personas las tratamos con respeto y hacemos que se sientan satisfechas, y nosotros nos sentimos igualmente respetados y satisfechos.
Esta forma de vida es una aventura fabulosa. Conocer cualquier Ley es respetarla, y las Leyes de la Gratitud y la Receptividad son una ciencia establecida. Tener fe en estas leyes y seguirlas con regularidad permite al Poder Creativo trabajar por nosotros.
Las posibilidades son asombrosas cuando aprendemos a valorar y respetar las cosas que hacen los demás para hacernos más agradable la vida. Cada persona se crea sus experiencias; así pues, haz que las tuyas estén llenas de respeto y aprecio. Dado que de ti depende elegir lo que vas a experimentar, tienes la oportunidad de demostrar esta forma de amor, y el amor siempre produce actos constructivos y creativos.
Todo comienza con una actitud de agradecimiento y diciendo esta simple palabra; «gracias». No podemos deshacernos del bien. Siempre regresa a nosotros más grande y mejor que cuando lo dimos. ¡Ahora depende de ti! Comprueba el poder de la gratitud, y practicarás lo que algunos llaman «la forma más sublime de oración»,
Ah, por cierto, gracias por leer este escrito. ¡Valoro tu tiempo y te valoro a ti!

Michael C. Rann~

Fuente: Gratitud. Louise Hay con la colaboración de sus amigos. ~

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