COMO IR LIMPIANDO TU DIETA. Louise Hay

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El cuerpo pierde el equilibrio cuando se le dan demasiados alimentos procesados y aditivos. La harina refinada y el azúcar blanco contribuyen a la mala salud, así como los alimentos demasiado tratados o manipulados y el consumo excesivo de carnes y productos lácteos, todo lo cual carga el cuerpo de toxinas. En el plano físico, la artritis es una enfermedad producida por la toxicidad; el cuerpo está cargado de un exceso de acidez. Una dieta rica en cereales, verduras y fruta fresca es un buen primer paso en el camino hacia el bienestar.
También es necesario que prestes atención a lo que comes y a cómo te sientes después de comer. Por ejemplo, si una hora después de la comida del mediodía sientes deseos de dormir, eso quiere decir obviamente que has comido algo que no te ha sentado bien. Comienza a fijarte en qué alimentos son los que te dan energía, y entonces consúmelos en cantidad. Lleva la cuenta de los alimentos que te fatigan y elimínalos de tu dieta.

Como pequeñas cantidades de carne de vez en cuando. Aunque consumo mucha verdura, no soy vegetariana total. Mi organismo me pide un poco de carne una o dos veces a la semana, pero trato de que sea carne sin hormonas, o ternera de granja, y de vez en cuando pollo o pescado.
También he ido reduciendo poco a poco el contenido de azúcar de mis alimentos, y ahora rara vez lo tomo. Cuando cocino en casa uso un edulcorante vegetal, hecho de uvas y cereales, que sirve para todo. Personalmente jamás usaría los edulcorantes artificiales que ponen en las mesas de los restaurantes. Lee las etiquetas.

Qué hacer con las ansias de comer ciertos alimentos

El anhelo de comer ciertos alimentos casi siempre indica un tipo de desequilibrio en el cuerpo. El cuerpo intenta compensar carencias cuando desea fuertemente algo. Por ejemplo, un consumo excesivo de proteínas puede generar el ansia de comer dulces, y una carencia de magnesio suele estimular el deseo de comer chocolate.

Una dieta equilibrada, rica en verduras y frutas frescas y en cereales, contribuye a equilibrar las papilas gustativas y a que esos deseos comiencen a disminuir.
Algunas personas desean más alimentos grasos que otras. Como probablemente sabes, dada la publicidad que se da en la prensa a este tema, comer una excesiva cantidad de grasas puede ser causa de obstrucción de las arterias, enfermedades cardíacas y, lógicamente, aumento de peso. Por desgracia, cuando éramos niños, a muchos de nosotros se nos crió con una dieta muy rica en grasas, de modo que nos puede resultar difícil comenzar a comer alimentos sencillos. Consideramos normal y apetitoso el sabor de la grasa; una hamburguesa con queso, acompañada de papas fritas, está cargada de ácidos grasos no saturados y sal.  Así pues, si ansías el sabor y la textura de los alimentos grasos, prueba a hacer estas afirmaciones:

Disfruto de los alimentos sencillos y naturales.
Los alimentos buenos para mi cuerpo son deliciosos.
Me gusta ser una persona sana y llena de energía.

La primera semana de dieta pobre en grasas puede que te resulte difícil, pero si continúas comiendo frutas, verduras y cereales muy poco condimentados, tus papilas gustativas comenzarán a cambiar. Empieza por modificar tus papilas gustativas.

Fuente: Vivir – Louise Hay

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