LOS MANDALAS COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA.

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El mandala, término sánscrito que podría traducirse como «círculo mágico» o «círculo sagrado». Ellos tienden a actuar como plantillas de activación de la conciencia. Carl G. Jung estudió los mandalas de un amplio campo de las culturas del mundo y épocas, así como de haber abogado por la creación de nuestros propios mandalas como vehículos de trabajo espiritual. Señaló que cuando dibujamos mandalas desde el centro hacia el exterior, tendemos a procesar nuestros problemas o desafíos personales y muchas veces obtenemos una mayor claridad y energía que podemos aplicar a nuestras vidas.

En su artículo “Sobre el simbolismo del mándala”, de 1950, Jung expone sus consideraciones acerca de esta “categoría especial del simbolismo, el mándala”, describiendo 54 cuadros, “de la más diversa proveniencia”, orientales y occidentales.

“Mándala, del sanscrito, significa círculo. Término indio que designa dibujos circulares cultuales. Dibujados a veces por mujeres, otras, elaborados a lápiz rojo en las paredes de templos y cabañas. Los mejores y más interesantes se encuentran en la zona del budismo tibetano”

Para Jung, los cuatro colores básicos del mándala son el rojo, el verde, el blanco y el amarillo. Según Jung “representan los cuatro puntos cardinales y al mismo tiempo funciones psíquicas”. Esto lo repite una y otra vez cada vez que analiza los mándalas de sus pacientes. Por eso, siempre que aparezcan estos cuatro colores, juntos o separados y/o combinados de diferentes maneras, para Jung serán expresión de una etapa en el proceso de individuación.

Por otra parte, llama “círculos mágicos” a los distintos círculos que forman el mándala cuya magia consiste en producir “el paso de los contenidos inconscientes a la conciencia en los pacientes o personas psicoanalizadas”

(…) “En el uso ritual un mándala tibetano es llamado yantra, un instrumento para la contemplación. Su finalidad es fomentar la contemplación mediante el estrechamiento, en cierto modo circular, del campo visual psíquico en dirección al centro.
Normalmente el mándala contiene tres círculos, pintados de negro o de azul oscuro, que deben excluir lo exterior y dar coherencia a lo interior. El borde exterior consta casi regularmente de fuego…
Sigue después hacia dentro una corona de hojas de loto, que caracterizan el conjunto como padma, flor de loto. Dentro hay una especie de patio de monasterio con cuatro puertas. Significa la concentración y el retiro sagrados. En el interior de ese patio se encuentran por lo general los cuatro colores básicos: rojo, verde, blanco y amarillo, que representan los cuatro puntos cardinales y al mismo tiempo funciones psíquicas. Sigue después, normalmente separado por otro círculo mágico, el centro, el objeto o meta fundamental de la contemplación”

Jung También los llama “psicocosmogramas” puesto que revelan al neófito el juego misterioso de las fuerzas que actúan en el universo y en nosotros mismos por lo que se convierten en medios pedagógicos que nos enseñan la vía de la reintegración de la conciencia.

Tanto el mándala budista como el hindú, tienen “el mismo estímulo espiritual: trazar un camino desde el tiempo a la eternidad, llevar a cabo la liberación, captar ese instante que, una vez vivido, rescata lo verdadero que hay en nosotros”.

Fuentes: Carl Jung ~“Los mándalas en El libro rojo de Carl Gustav Jung. Para un acercamiento al simbolismo del centro interior”

Carl Jung ~ Psicología evolutiva ~

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