EL VALOR DE INTENTAR.

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TE CUENTO… Una abeja y una mosca cayeron dentro de dos botellas vacías sin tapón. Al otro extremo de la botella había una luz encendida.

La abeja se dirigía hacia la fuente luminosa porque su instinto le decía que la luz significa “salida”, pero no podía salir por el fondo de la botella, con el cual chocaba y chocaba, hasta que se agotó y murió.

En el caso de la mosca, la luz por sí misma no quiere decir nada, así que volaba al azar de manera caótica, sin plan, sin estrategia, y cómo volaba en todas direcciones se salvó.

De modo que, la abeja murió por exceso de instinto, de obstinación, de incapacidad de cambiar, de innovar, la abeja era prisionera de su pasado genético (el instinto), y de su pasado individual, la experiencia (el condicionamiento).

La abeja creía que la salvación se parecía a lo que ya había vivido.

Este es un pequeño cuento obra del filósofo francés André Conde-Sponville, quien concluye diciendo: “Adaptarse a las circunstancias es la sabiduría misma.”

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