SOBRE DECIR «GRACIAS». ~

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Muchas de las teorías que hacen referencia a la felicidad, o más bien a ese punto que todos queremos alcanzar y no sabemos muy bien cómo definir y que llamamos felicidad, acaban por vincularla directamente con el concepto de gratitud. Pero en realidad, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

«… la tranquilidad absoluta de no necesitar mucho de la vida, de recibir cada pequeña cosa, cada instante, como un regalo…»

Entonces, si la conexión gratitud-felicidad es tan clara ¿Por qué vivimos tan apartados del camino? ¿Es posible que una persona que trabaja para salvar vidas nunca haya recibido unas palabras de agradecimiento en tanto tiempo?

Es sin duda terrible cómo hemos perdido la costumbre de dar las gracias, de agradecer a los demás, o a la propia vida todo lo que nos rodea y olvidamos… Por no agradecer, ya ni siquiera las máquinas se acuerdan de decir el famoso: “Su tabaco, gracias”.

Buceando en esta conexión, la profesora de Harvard Francesca Gino realizó un experimento con 57 jóvenes a los que se les respondía a una carta de recomendación de dos maneras. A una parte de ellos se les incluía un “he recibido tu carta de recomendación”, mientras que a un segundo grupo añadieron al final un “muy agradecida, muchas gracias”. Las personas que recibieron el segundo mensaje sintieron unos niveles mayores de autoestima y, en una segunda fase del experimento, fueron mucho más propensos a echar una mano a otra persona que les pedía ayuda que los receptores del primer mensaje.

Por lo tanto la gratitud es contagiosa y nos hace sentir bien, pero gratitud no es solo dar las gracias cuando recibimos algo, va mucho más allá. Como dijo el presidente de EEUU John F. Kennedy, “cuando expresamos nuestra gratitud nunca debemos olvidar que el reconocimiento más grande no está en pronunciar las palabras, sino en vivirlas”.
Ser agradecido es una forma de vida, una manera de valorar cada momento, por muy cotidiano que nos parezca, como si fuera nuestro cumpleaños cada segundo. Así lo sentía David en África cada vez que el grifo de agua potable o la luz funcionaban, como un regalo inesperado. A su regreso al ‘primer mundo’, este monje creó un método de encontrar la felicidad a través de tres premisas: ‘Para, Mira, Sigue’. Es decir, utiliza tus propias señales de ‘Stop’ de vez en cuando para reflexionar, abre tus sentidos para observar la riqueza no material que nos rodea y sigue hacia delante con ganas de disfrutar y poder dar las gracias por ello.

También los psicólogos Emmons y McCollough, además de concluir que la gratitud también tiene efectos en el bienestar físico y emocional de las personas, crearon su método para expresarlas, en base a cuatro trucos como: escribir notas personales como recordatorio, a través de la comparación con gente con problemas graves, dando simplemente las gracias o controlando los pensamientos positivos.

Utiliza estos trucos o los que quieras para seguir el camino de la felicidad a través del agradecimiento. Yo, de momento empiezo por darte las gracias por utilizar tu tiempo en leer estas líneas.

Fuente: Pilar Jericó ~

Sonia Koch Art ~

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