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2018-20-10-21-26-14

EL SUEÑO DEL GUSANO. Cuento de éxito, fracaso y esperanza.

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Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. “Hacia dónde te diriges?”, le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó: “Tuve un sueño anoche, soñé que desde la punta de la gran montaña miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo”.
Sorprendido, el chapulín dijo mientras su amigo se alejaba: ¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar, y cualquier tronco una barrera infranqueable”. Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
De pronto se oyó la voz de un escarabajo: “Hacia dónde te diriges con tanto empeño?”. Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: “Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo”.
El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: “Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa”. El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir. “¡No lo lograrás jamás!”, le decían, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. “Estaré mejor”, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos.
Aquella concha dura comenzó a quebrarse y, con asombro, vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.

Cuento popular ~

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EL FRACASO NO EXISTE. Palabras de Wayne Dyer

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Puede que te sorprenda oír esto, pero el fracaso no existe. El fracaso es simplemente la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer ciertas cosas. Cuando te convenzas de que no hay ningún acto que deba hacerse de una manera específica, según el criterio de otras personas, entonces el fracaso será imposible.

Sin embargo, puede haber ocasiones en las que, según tus propias reglas y medidas, fallarás en la ejecución de una tarea dada. Lo importante aquí es no parangonar el acto con el valor de tu persona. El no triunfar en algo que trataste de hacer no implica tu fracaso como persona. Se trata simplemente de no haber logrado el éxito en esa tarea específica y en ese momento presente.

Trata de imaginarte que usamos el fracaso como descripción de la conducta de algún animal. Supongamos que un perro ha estado ladrando quince minutos, y que alguien dice: “Realmente no ladra muy bien. No pasa el examen”. ¡Qué absurdo! Los animales no pueden fracasar porque no hay reglas para valorar el comportamiento natural. Las arañas tejen redes, no redes bien hechas o mal hechas. Los gatos persiguen a los ratones: si les falla uno, simplemente se van detrás de otro. No se quedan echados quejándose porque uno se les escapó; ni tienen un colapso nervioso porque fracasaron.
¡El comportamiento natural simplemente es! ¿Por qué no aplicas la misma lógica a tu propio comportamiento y te libras del miedo al fracaso?

En cierta oportunidad, traté a una estudiante de dieciocho años llamada Louann, que estaba completamente poseída por las normas del logro y el éxito. Louann era una alumna excelente, que desde el primer día que puso el pie en el colegio, siempre consiguió las mejores notas. Dedicaba largas horas a sus deberes y entonces no tenía tiempo para ser una persona.

Era una verdadera computadora de conocimientos académicos. Sin embargo, era angustiosamente tímida cuando estaba con amigos, nunca había flirteado con un chico ni tenido una cita con nadie. Había desarrollado un tic nervioso que se ponía en funcionamiento cada vez que hablábamos de esta parte de su personalidad. Louann había puesto todo su énfasis en ser una alumna exitosa en menoscabo de su desarrollo total. Al trabajar con Louann, le pregunté:
“¿Qué es más importante para ti, lo que sabes o lo que sientes?”. Y aunque era la mejor alumna del curso, sufría de falta de paz interior y era en realidad muy infeliz. Empezó a concederle algo de importancia a sus sentimientos, y como era una excelente estudiante, aplicó a su aprendizaje del nuevo comportamiento social las mismas normas rigurosas que había aplicado a sus estudios académicos. La madre de Louann me llamó un año más tarde y me dijo que estaba muy preocupada porque por primera vez en su vida Louann había sacado una nota mediocre, un cinco en su primer año de universidad. Yo le recomendé que hiciera una gran alharaca al respecto y que la llevaran a cenar a un buen restaurante para celebrarlo.

EL PERFECCIONISMO

¿Por qué vas a tener que hacer todo bien? ¿Quién te está marcando los tantos? Las famosas líneas de Winston Churchill con respecto al perfeccionismo indican lo inmovilizante que puede llegar a ser la búsqueda constante del éxito.

La máxima “nada vale aparte de la perfección” podría deletrearse como Parálisis.

Uno se puede paralizar con la tontería de “hacerlo lo mejor posible”.
Quizá puedes asignarte unas zonas significativas en tu vida en las que realmente quieres hacerlo lo mejor posible. Pero en la gran mayoría de las actividades, tener que hacerlo lo mejor posible, o incluso, tener que hacerlo bien, significa poner un verdadero obstáculo a la mera posibilidad de hacer. No dejes que el perfeccionismo te deje a un lado evitando que tomes parte en actividades que te pueden resultar placenteras. Trata de cambiar “haz lo mejor que puedas”, por simplemente “hazlo”.

Perfección quiere decir inmovilidad. Si tienes cánones de perfección para ti mismo, nunca tratarás de hacer nada y no harás mucho porque la perfección no es un concepto que se pueda aplicar a los seres humanos. Dios puede ser perfecto, pero tú, como persona, no tienes ninguna necesidad de aplicar esas normas y esos cánones ridículos de perfección a ti mismo y a tu comportamiento. […]

Lo único que nos sirve para aprender algo es el fracaso. El éxito sólo confirma nuestras supersticiones.

Piensa en ello. Sin fracasos no podemos aprender nada, y sin embargo hemos aprendido a considerar el éxito como un tesoro y como la única meta posible.

Fuente: “Tus Zonas Erróneas”. Wayne Dyer

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CUANDO NO SABEMOS COMO SEGUIR…

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Todos en algún momento de la vida atravesamos tormentas…

Walt Disney decía: “Todas las adversidades que he tenido en mi vida, todos los problemas y obstáculos, me han fortalecido. Uno no se da cuenta cuando sucede, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor que le puede pasar en un momento dado.”

Hoy nos preguntamos por qué hay personas que logran superar situaciones difíciles de la vida  y otras, que estando en las mismas circunstancias no lo consiguen.

¿Cómo podemos aprender?

Atiende esta historia:

Un hombre le pidió al universo una mariposa y una flor.

En su camino encontró un cactus y un gusano.

El hombre no entendió y pasó de largo. Al tiempo… del cactus brotó la flor más hermosa y el gusano se convirtió en mariposa.

A veces creemos que no llega lo que pedimos, sin embargo si sabemos apreciar y agradecer,  al tiempo nos llevaremos grandes sorpresas.

Una palabra clave para  superar las adversidades, en esos momentos que no sabemos como seguir… es RESILIENCIA.  Un término tomado de la metalurgia, y que significa la resistencia que ofrece un metal para ser deformado. Hay personas que tienen una extraordinaria capacidad de aguante ante la adversidad y que se recomponen.  En cambio, a otras, su sentimiento de indefensión, de no poder salir, esa sensación de no poder hacer nada, de no ver tampoco alguna solución,  las abruma y las hunde.

Hay una buena noticia:

Sabemos que el cerebro adulto es maleable, ya no se discute. Cambiando la forma de pensar cambiamos circuitos cerebrales y producimos sustancias cerebrales que cambian estados.

Las personas ancladas en situaciones negativas favorecen la muerte neuronal, mientras que aquellas que deciden enfocarse en lo positivo generan nuevas neuronas, es llamada “neuroplasticiadad”, de la que hablaba en 1906 el  Dr. Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina, al decir que todo ser humano si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. En la actualidad estas palabras han dejado de ser ¨metafóricas”.

Algunas  ideas bien concretas para inspirarte en tu proceso de resiliencia:

  • Enfócate en lo querés, no en lo que temés. Revisa tus pensamientos y  podrás distinguirlos.
  • Formula buenas preguntas. Abandona el “por qué a mi” , y en su remplazo cuestiona: “para qué…” “qué podría estar aprendiendo de esto…” ” ahora qué hago”… “hubo alguna vez que me pasó algo parecido y lo superé…?
  • Cambia el diálogo interior por pensamientos que te beneficien. Tómate unos minutos diarios para escuchar tus necesidades.
  • Hacele lugar a las emociones que van surgiendo, miedo, ira… Nunca las niegues, sin embargo no te quedes ahí.
  • Perdona y perdonáte.
  • Rodéate de personas que te brinden la confianza y amorosidad que necesitas en esos momentos.

Recuerda, como decía Louise Hay, que “por muy atascados que estemos el más pequeño cambio positivo en la manera de pensar puede desenmarañar el problema más grande”.

Deseo de todo corazón que en los días venideros tu parte más sabia brinde las respuestas…

Irma Vélez ~
Instructora HYL Filosofía Louise Hay
Mater PNL (Programación Neurolingüística)
Gestión Emocional

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ENOJO. Louise Hay ~

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El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.

Renuncio al pasado y confío en el proceso de la vida.

El enfado es algo normal y natural. Generalmente nos enfadamos una y otra vez por las mismas cosas, y sentimos que no tenemos derecho a expresarlo, de modo que nos lo tragamos. Entonces el enojo tiende a instalarse en una parte concreta de nuestro cuerpo, y se manifiesta como enfermedad.
Durante años y años seguimos amontonando nuestro fastidio en ese mismo lugar. Para sanar, deja salir tus verdaderos sentimientos. Si no puedes expresárselos directamente a la persona que los provoca, mírate al espejo y habla con esa persona. Díselo todo: «Estoy fastidiado contigo»; «Tengo miedo»; «Estoy alterada»; «Me has hecho daño». Y sigue; sigue hasta que te hayas liberado de todo el enojo. Entonces haz una inspiración profunda, mírate en el espejo y pregunta: « ¿Cuál es la pauta que provocó esto? ¿Qué puedo hacer para cambiar?»
Si logras cambiar el sistema de creencias que desde adentro te crea ese comportamiento, no necesitarás seguir repitiéndolo.

Una de las peores cosas que podemos hacer es enfadarnos con nosotros mismos. El enojo sólo sirve para encerramos más rígidamente dentro de nuestras pautas.

Fuente: Pensamientos del Corazón. Louise Hay ~

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Y… ¿QUÉ TAL SI ME PERDONO?

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Y… ¿QUÉ TAL SI ME PERDONO?

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma; ¡Ya estuvo bueno de ser tan dura! y qué lo mejor era simplemente. Perdonarme.

Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces…
Me perdono por hacerme pedazos para completar a otros…
Me perdono por no tener tiempo para mí…
Me perdono por no hacerme caso, y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces.
Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad…
Me perdono por haber hablado de más…
Me perdono por haberme callado…
Me perdono por confundir resignación con tolerancia…
Me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece…
Me perdono por mentirme…
Me perdono por no verme al espejo más seguido…
Me perdono por no ser más amable conmigo misma…
Me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia…
Me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí…
Me perdono no encajar en un molde…
Me perdono por no permitirme muchas cosas…
Me perdono por no disfrutar de otras tantas…
Me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde…

Me dije a mi misma; elijo aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo ¡A Perdonar!. Elijo hacer frente común contra el mundo que está en nuestra contra… simplemente es el mundo y la gente es gente con lo bueno y con lo malo, a veces sólo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos.

No hay explicaciones ni justificaciones, es así y así sucede. ¿Sabes?, le dije a mi niña interior necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato… Menos reproches y más amor, menos revivir el momento y más perdón.

Y… ¿si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir una punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente. ¿Y si perdono mis errores y mi pasado?

Sí, me perdono, me acepto, me acomodo las piezas y me reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme… ¡Si, me perdono para empezar a vivir!.

Autor:  Male Capetillo

ACEPT

OBSTÁCULOS. Un cuento de Jorge Bucay.

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Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.

Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad.

Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.

Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo.

Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que están allí para construir un puente.

Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.

Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.

 Jorge Bucay ~

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MI MAMÁ TENÍA MUCHOS PROBLEMAS. Una historia que tocará tu corazón.

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Mi mamá tenía muchos problemas. No dormía y se sentía agotada. Era irritable, gruñona y amargada. Siempre estaba enferma, hasta que un día, de pronto, ella cambió.

La situación estaba igual, pero ella era distinta.

Cierto día, mi papá le dijo:

– Amor, llevo tres meses buscando empleo y no he encontrado nada, voy a tomarme unas cervecitas con los amigos.

Mi mamá le contestó:

– Está bien.

Mi hermano le dijo:

– Mamá, voy mal en todas las materias de la Universidad…

Mi mamá le contestó:

– Está bien, ya te recuperarás, y si no lo haces, pues repites el semestre, pero tú pagas la matrícula.

Mi hermana le dijo:

– Mamá, choqué el carro.

Mi mamá le contestó:

– Está bien hija, llévalo al taller, busca cómo pagar y mientras lo arreglan, movilízate en autobús o en el metro.

Su nuera le dijo:

– Suegra, vengo a pasar unos meses con ustedes.

Mi mamá le contestó:

– Está bien, acomódate en el sillón de la sala y busca unas cobijas en el clóset.

Todos en casa de mi mamá nos reunimos preocupados al ver estas reacciones.

Sospechábamos que hubiese ido al médico y que le recetara unas pastillas de “me importa un carajo de 1000 mg”

Seguramente también estaría ingiriendo una sobredosis.

Propusimos entonces hacerle una “intervención” a mi mamá para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-berrinches

Pero cuál no fue la sorpresa, cuando todos nos reunimos en torno a ella y mi mamá nos explicó:

“Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos.

Yo, no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma, es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.

He tomado cursos de yoga, de meditación, de milagros, de desarrollo humano, de higiene mental, de vibración y de programación neurolingüística, y en todos ellos, encontré un común denominador: finalmente todos conducen al mismo punto.

Y, es que yo sólo puedo tener injerencia sobre mí misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver sus propias vidas.

Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo piden y, de ustedes depende seguirlo o no.

Así que, de hoy en adelante, yo dejo de ser: el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, el muro de sus lamentos, la depositaria de sus deberes, quien resuelve sus problemas ó su llanta de repuesto para cumplir sus responsabilidades.

A partir de ahora, los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes.

Todos en casa de mi mamá se quedaron mudos.

Desde ese día la familia comenzó a funcionar mejor, porque todos en la casa saben exactamente lo que les corresponde hacer.

Autor: ¡¡¡UNA MUJER FELIZ!!!

Luis-Hay

DEJAR IR. Louise Hay ~

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“Dejar ir” no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.
“Dejar ir” no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.
“Dejar ir” no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.
“Dejar ir” es admitir la impotencia, que significa que el resultado no esta en mis manos.
“Dejar ir” no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mi mismo.
“Dejar ir” no es cuidar, sino atender.
“Dejar ir” no es reparar, sino ser de apoyo.

“Dejar ir” no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.

“Dejar ir” no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.
“Dejar ir” no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.
“Dejar ir” no es negar, sino aceptar.
“Dejar ir” no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.
“Dejar ir” no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en él.
“Dejar ir” no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.
“Dejar ir” es temer menos y amar más.

Louise Hay~

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DESCUBRE A QUÉ DEDICARTE. ¿Por dónde empezar?

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“Todos llevamos dentro un ansia secreta. Un ansia que, a medida que pasan el tiempo y la vida, se convierte en un pesar secreto. Esta ansia es diferente para cada uno de nosotros, pues es la expresión personal anhelada en lo más profundo de nuestro ser.
Nuestras vidas serán satisfactorias y valiosas en la medida en que podamos, cada uno de nosotros, llevar a cabo lo que se esconde en nuestro corazón”.  George Kinder ~

Dale sentido a tu acción, que cuando estás conectado con aquello que verdaderamente te gusta, eso que te sale con naturalidad, vas a valorar los dones que trajiste…. Ya sea arreglar una bicicleta, ser docente, vendedor,  cocinero,  ama de casa,  masajista,  enfermero,  arquitecto o pintor,  si lo haces desde ¨ese¨ lugar de satisfacción estarás cumpliendo tu ley personal,  tu propósito.  Ahí está el éxito y la Vida te mostrará el camino hacia la prosperidad y la abundancia.

¿Te sientes desorientado, desorientada y aún no tienes en claro a qué dedicarte? Estas ideas pueden ayudarte:

  • Todos tenemos una misión en la vida. Es lo que determina tu identidad, aquello que da sentido a tu ser y desde donde se organizan tus valores, creencias, capacidades, comportamientos y emociones. Robert Dilts define la identidad como “la conciencia de lo que somos”. Uno de los factores que bloquea el desarrollo de tu ¨sí mismo¨ surge cuando no eres reconocido. Por otra parte, obtienes satisfacción cuando te dicen: “te veo, existe, eres valioso/valiosa/único/bienvenido…” Es decir que este patrocinio positivo que puedes brindar a otro, es posible hacerlo como “ autopatrocinio“, para aprender a promocionar y proteger tus habilidades únicas.
  • Todos tenemos los recursos necesarios para ser lo que vinimos a ser en esta tierra. Tus talentos son únicos. Hay quienes piensan que llegaron al mundo sin cualidades, o sea Dios anunció: “llega al mundo alguien sin dones… ”  ¿Crees que Dios /Universo permitiría eso? Pues en este caso te recomiendo que revises el “termostato de tu autoestima”, porque evidentemente se encuentra en franca caída, y se impone que trabajes en descubrir tus atributos! de lo contrario aquello que te encantaría “se vuelve un pesar secreto”. Y el Universo te necesita a tí !!!

Por eso, haz aquello q amas hacer! Muchas veces estamos tan desconectados de nosotros mismos que nos olvidamos de lo que nos sale bien, tan metidos en el “debo ser/hacer” que nos dejamos de lado postergando el “quiero ser/hacer”

Para guiarte, atiende estas 2 preguntas claves:

  • ¿Qué es lo que te gusta hacer tanto que hasta vos mismo pagarías para hacerlo?
  • ¿Qué es aquello que aún yéndote de vacaciones lo seguís haciendo, o seguís pensando?

Tómate un momento para escuchar la respuesta. Imagina, siente, pasea en tu futuro visualizando tus deseos y pasa a la acción!

La verdadera abundancia (incluso la económica) se muestra cuando vives en congruencia con tu misión, cumpliendo aquello a lo que has venido a ser.

 “No mueras con la música dentro de tí…” 

Wayne Dyer ~

Instructora Certif. Lic. HYL Filosofìa de Louise Hay
Master Programaciòn Neurolingüística (PNL)
Gestión Emocional con Alba Emoting

 

 

 

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COMO SE ABRIÓ EL SENDERO. Paulo Coelho.

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Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Siendo animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas. Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, lider de un rebaño, que, viendo el espacio ya abierto, hizo a sus compañeros seguir por allí. Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha, a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa. Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos, si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro. Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, posteriormente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible. Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si aquélla es la mejor elección.

COMO SE ABRIÓ EL SENDERO. Paulo Coelho ~