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CLAVES PARA CREAR UNA VIDA EXCEPCIONAL. Louise Hay ~

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Del viaje espiritual a la sanación. Hay una energía, una fuerza divina que nos crea, sustenta, interconecta y actúa en colaboración con nuestros pensamientos, palabras y acciones para generar las experiencias de nuestra vida. Cuando reconocemos este poder benevolente y aprendemos a trabajar con él, nos convertimos en dueños de nuestro destino. La fórmula es sencilla: piensa en cosas que te ayuden a sentirte bien, elige cosas que te ayuden a sentirte bien y actúa de forma que te ayude a sentirte bien. Luego, no pienses en el resultado y confía en que la Vida te aportará lo que necesitas para evolucionar y ser feliz.
Esta sencilla fórmula ha mejorado radicalmente mi calidad de vida, y también puede mejorar la vuestra.

Factores clave del viaje espiritual de Louise hacia la sanación:
• Simplicidad: concentrarse en dar pasos pequeños, sencillos y manejables en lugar de intentar hacer cosas complicadas.
• Optimismo: poner la atención y la energía en las soluciones en lugar de concentrarse en los problemas.
• Paciencia: experimentar el proceso en su totalidad y conscientemente, en lugar de apresurarsepara conseguir un resultado específico.
• Confianza: aprender a confiar en la Vida viendo perfección y oportunidades de crecimiento en todas nuestras experiencias.
• Crecimiento: ver la vida como una escuela donde utilizamos nuestras experiencias como catalizadores para el cambio y la autorrealización.
• Servicio: centrarnos más en cómo podemos animar y ayudar mejor a las personas que lo necesitan, en lugar de perdernos en nuestra visión personal de las cosas y en alcanzar el éxito.
• Acción: comprometernos a estar presentes y a cruzar las puertas que nos abre la Vida en nuestro viaje.
• Fe: estar dispuestos a arriesgarnos y a avanzar aunque no sepamos cuál va a ser el resultado.
• Magnetismo: conectar con la habilidad de atraer lo que necesitamos y desarrollarla adoptando (y conservando) el estado mental adecuado.

Fuente: “Tú puedes crear una vida excepcional”. Louise L. Hay y Cheryl Richardson ~

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QUE BONITA TE VES.

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Que bonita te ves,
así volviendo a ser tan tú…
tan tranquila,
tan loca,
tan completa,
tan viva…

tan viva que caminas con seguridad
sonriendo todo el tiempo,
tan viva que no te vistes como otras,
que la moda no influye en tus gustos,
usas lo que te identifique como única
y así vas enamorando al mundo;

que bonita te ves desde que te rescataste,
tu mirada cambió y la paz te invade
a cada hora, a cada instante;

que hermosa te ves amando a tu manera,
sin etiquetas,
sin miedos…
simplemente amando como tú quieras.

Ya casi eres la mejor versión de tí,
esa se comerá al mundo
en su afán de seguir siendo feliz…

que bonitos tus ojos y tus sonrisas,
que bonitas tus cicatrices… ¡que bonitas!

te reconstruiste de una manera hermosa,
de pedazos que al unirse se convirtieron
en la más bella de las rosas;

que bonita te ves retomando las riendas de tu vida
¡eres única!
no cualquiera resurge de entre las cenizas;
que grande te ves pisoteando todas tus tristezas
y complejos,
y has mandado al carajo a la gente,
y a tus miedos.

Que grande es una mujer cuando se acuerda de sus capacidad para comerse al mundo;
que grande te ves defendiendo tus ideales,
que bonita eres desde que te viste al espejo
y rompiste tus cadenas,
desde que secaste tus lágrimas
y eliminaste las tristezas;

¡que bonita!
que bonita te ves mujer ahí…
caminado por la vida;
que bonita eres cuando vuelas,
cuando luchas,
cuando sigues
y sigues,
y sigues…
¡que bonita!

Mary Diaz ~

 

 

Author and founder of publishing company Hay House, Louise Hay poses at a portrait session for New York Times Magazine in 2008. (Photo by Michele Asselin/Contour by Getty Images)Author and founder of publishing company Hay House, Louise Hay poses at a portrait session for New York Times Magazine in 2008 in San Diego, California. (Photo by Michele Asselin/Contour by Getty Images)

ATRAER RELACIONES SANAS. Louise Hay ~

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Estar «necesitado» es la mejor manera de atraerse malas relaciones. El doctor Wayne Dyer escribe: «En cualquier relación en la que dos personas se convierten en una, el resultado final son dos medias personas». Si esperamos que otra persona nos «arregle» la vida, o que sea nuestra «mejor mitad», disponemos las cosas para el fracaso.
Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.
De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se ama a sí misma, es imposible que realmente la contentemos. Nunca vamos a «valer lo suficiente» para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa o que se odia a sí misma. Con mucha frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no tienen idea de cómo aceptar nuestro amor, porque estas personas no se aman a sí mismas. La vida es un espejo. Siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o las creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones. Lo que los demás piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la Vida siempre nos ha amado incondicionalmente.

Fuente: “Vivir” ~ Louise Hay ~

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EL SUEÑO DEL GUSANO. Cuento de éxito, fracaso y esperanza.

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Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. “Hacia dónde te diriges?”, le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó: “Tuve un sueño anoche, soñé que desde la punta de la gran montaña miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo”.
Sorprendido, el chapulín dijo mientras su amigo se alejaba: ¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar, y cualquier tronco una barrera infranqueable”. Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
De pronto se oyó la voz de un escarabajo: “Hacia dónde te diriges con tanto empeño?”. Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: “Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo”.
El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: “Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa”. El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir. “¡No lo lograrás jamás!”, le decían, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. “Estaré mejor”, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos.
Aquella concha dura comenzó a quebrarse y, con asombro, vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.

Cuento popular ~

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EL FRACASO NO EXISTE. Palabras de Wayne Dyer

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Puede que te sorprenda oír esto, pero el fracaso no existe. El fracaso es simplemente la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer ciertas cosas. Cuando te convenzas de que no hay ningún acto que deba hacerse de una manera específica, según el criterio de otras personas, entonces el fracaso será imposible.

Sin embargo, puede haber ocasiones en las que, según tus propias reglas y medidas, fallarás en la ejecución de una tarea dada. Lo importante aquí es no parangonar el acto con el valor de tu persona. El no triunfar en algo que trataste de hacer no implica tu fracaso como persona. Se trata simplemente de no haber logrado el éxito en esa tarea específica y en ese momento presente.

Trata de imaginarte que usamos el fracaso como descripción de la conducta de algún animal. Supongamos que un perro ha estado ladrando quince minutos, y que alguien dice: “Realmente no ladra muy bien. No pasa el examen”. ¡Qué absurdo! Los animales no pueden fracasar porque no hay reglas para valorar el comportamiento natural. Las arañas tejen redes, no redes bien hechas o mal hechas. Los gatos persiguen a los ratones: si les falla uno, simplemente se van detrás de otro. No se quedan echados quejándose porque uno se les escapó; ni tienen un colapso nervioso porque fracasaron.
¡El comportamiento natural simplemente es! ¿Por qué no aplicas la misma lógica a tu propio comportamiento y te libras del miedo al fracaso?

En cierta oportunidad, traté a una estudiante de dieciocho años llamada Louann, que estaba completamente poseída por las normas del logro y el éxito. Louann era una alumna excelente, que desde el primer día que puso el pie en el colegio, siempre consiguió las mejores notas. Dedicaba largas horas a sus deberes y entonces no tenía tiempo para ser una persona.

Era una verdadera computadora de conocimientos académicos. Sin embargo, era angustiosamente tímida cuando estaba con amigos, nunca había flirteado con un chico ni tenido una cita con nadie. Había desarrollado un tic nervioso que se ponía en funcionamiento cada vez que hablábamos de esta parte de su personalidad. Louann había puesto todo su énfasis en ser una alumna exitosa en menoscabo de su desarrollo total. Al trabajar con Louann, le pregunté:
“¿Qué es más importante para ti, lo que sabes o lo que sientes?”. Y aunque era la mejor alumna del curso, sufría de falta de paz interior y era en realidad muy infeliz. Empezó a concederle algo de importancia a sus sentimientos, y como era una excelente estudiante, aplicó a su aprendizaje del nuevo comportamiento social las mismas normas rigurosas que había aplicado a sus estudios académicos. La madre de Louann me llamó un año más tarde y me dijo que estaba muy preocupada porque por primera vez en su vida Louann había sacado una nota mediocre, un cinco en su primer año de universidad. Yo le recomendé que hiciera una gran alharaca al respecto y que la llevaran a cenar a un buen restaurante para celebrarlo.

EL PERFECCIONISMO

¿Por qué vas a tener que hacer todo bien? ¿Quién te está marcando los tantos? Las famosas líneas de Winston Churchill con respecto al perfeccionismo indican lo inmovilizante que puede llegar a ser la búsqueda constante del éxito.

La máxima “nada vale aparte de la perfección” podría deletrearse como Parálisis.

Uno se puede paralizar con la tontería de “hacerlo lo mejor posible”.
Quizá puedes asignarte unas zonas significativas en tu vida en las que realmente quieres hacerlo lo mejor posible. Pero en la gran mayoría de las actividades, tener que hacerlo lo mejor posible, o incluso, tener que hacerlo bien, significa poner un verdadero obstáculo a la mera posibilidad de hacer. No dejes que el perfeccionismo te deje a un lado evitando que tomes parte en actividades que te pueden resultar placenteras. Trata de cambiar “haz lo mejor que puedas”, por simplemente “hazlo”.

Perfección quiere decir inmovilidad. Si tienes cánones de perfección para ti mismo, nunca tratarás de hacer nada y no harás mucho porque la perfección no es un concepto que se pueda aplicar a los seres humanos. Dios puede ser perfecto, pero tú, como persona, no tienes ninguna necesidad de aplicar esas normas y esos cánones ridículos de perfección a ti mismo y a tu comportamiento. […]

Lo único que nos sirve para aprender algo es el fracaso. El éxito sólo confirma nuestras supersticiones.

Piensa en ello. Sin fracasos no podemos aprender nada, y sin embargo hemos aprendido a considerar el éxito como un tesoro y como la única meta posible.

Fuente: “Tus Zonas Erróneas”. Wayne Dyer

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CUANDO NO SABEMOS COMO SEGUIR…

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Todos en algún momento de la vida atravesamos tormentas…

Walt Disney decía: “Todas las adversidades que he tenido en mi vida, todos los problemas y obstáculos, me han fortalecido. Uno no se da cuenta cuando sucede, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor que le puede pasar en un momento dado.”

Hoy nos preguntamos por qué hay personas que logran superar situaciones difíciles de la vida  y otras, que estando en las mismas circunstancias no lo consiguen.

¿Cómo podemos aprender?

Atiende esta historia:

Un hombre le pidió al universo una mariposa y una flor.

En su camino encontró un cactus y un gusano.

El hombre no entendió y pasó de largo. Al tiempo… del cactus brotó la flor más hermosa y el gusano se convirtió en mariposa.

A veces creemos que no llega lo que pedimos, sin embargo si sabemos apreciar y agradecer,  al tiempo nos llevaremos grandes sorpresas.

Una palabra clave para  superar las adversidades, en esos momentos que no sabemos como seguir… es RESILIENCIA.  Un término tomado de la metalurgia, y que significa la resistencia que ofrece un metal para ser deformado. Hay personas que tienen una extraordinaria capacidad de aguante ante la adversidad y que se recomponen.  En cambio, a otras, su sentimiento de indefensión, de no poder salir, esa sensación de no poder hacer nada, de no ver tampoco alguna solución,  las abruma y las hunde.

Hay una buena noticia:

Sabemos que el cerebro adulto es maleable, ya no se discute. Cambiando la forma de pensar cambiamos circuitos cerebrales y producimos sustancias cerebrales que cambian estados.

Las personas ancladas en situaciones negativas favorecen la muerte neuronal, mientras que aquellas que deciden enfocarse en lo positivo generan nuevas neuronas, es llamada “neuroplasticiadad”, de la que hablaba en 1906 el  Dr. Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina, al decir que todo ser humano si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. En la actualidad estas palabras han dejado de ser ¨metafóricas”.

Algunas  ideas bien concretas para inspirarte en tu proceso de resiliencia:

  • Enfócate en lo querés, no en lo que temés. Revisa tus pensamientos y  podrás distinguirlos.
  • Formula buenas preguntas. Abandona el “por qué a mi” , y en su remplazo cuestiona: “para qué…” “qué podría estar aprendiendo de esto…” ” ahora qué hago”… “hubo alguna vez que me pasó algo parecido y lo superé…?
  • Cambia el diálogo interior por pensamientos que te beneficien. Tómate unos minutos diarios para escuchar tus necesidades.
  • Hacele lugar a las emociones que van surgiendo, miedo, ira… Nunca las niegues, sin embargo no te quedes ahí.
  • Perdona y perdonáte.
  • Rodéate de personas que te brinden la confianza y amorosidad que necesitas en esos momentos.

Recuerda, como decía Louise Hay, que “por muy atascados que estemos el más pequeño cambio positivo en la manera de pensar puede desenmarañar el problema más grande”.

Deseo de todo corazón que en los días venideros tu parte más sabia brinde las respuestas…

Irma Vélez ~
Instructora HYL Filosofía Louise Hay
Mater PNL (Programación Neurolingüística)
Gestión Emocional

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ENOJO. Louise Hay ~

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El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.

Renuncio al pasado y confío en el proceso de la vida.

El enfado es algo normal y natural. Generalmente nos enfadamos una y otra vez por las mismas cosas, y sentimos que no tenemos derecho a expresarlo, de modo que nos lo tragamos. Entonces el enojo tiende a instalarse en una parte concreta de nuestro cuerpo, y se manifiesta como enfermedad.
Durante años y años seguimos amontonando nuestro fastidio en ese mismo lugar. Para sanar, deja salir tus verdaderos sentimientos. Si no puedes expresárselos directamente a la persona que los provoca, mírate al espejo y habla con esa persona. Díselo todo: «Estoy fastidiado contigo»; «Tengo miedo»; «Estoy alterada»; «Me has hecho daño». Y sigue; sigue hasta que te hayas liberado de todo el enojo. Entonces haz una inspiración profunda, mírate en el espejo y pregunta: « ¿Cuál es la pauta que provocó esto? ¿Qué puedo hacer para cambiar?»
Si logras cambiar el sistema de creencias que desde adentro te crea ese comportamiento, no necesitarás seguir repitiéndolo.

Una de las peores cosas que podemos hacer es enfadarnos con nosotros mismos. El enojo sólo sirve para encerramos más rígidamente dentro de nuestras pautas.

Fuente: Pensamientos del Corazón. Louise Hay ~

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Y… ¿QUÉ TAL SI ME PERDONO?

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Y… ¿QUÉ TAL SI ME PERDONO?

Me he sentado a tomar un café conmigo misma frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma; ¡Ya estuvo bueno de ser tan dura! y qué lo mejor era simplemente. Perdonarme.

Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces…
Me perdono por hacerme pedazos para completar a otros…
Me perdono por no tener tiempo para mí…
Me perdono por no hacerme caso, y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces.
Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad…
Me perdono por haber hablado de más…
Me perdono por haberme callado…
Me perdono por confundir resignación con tolerancia…
Me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece…
Me perdono por mentirme…
Me perdono por no verme al espejo más seguido…
Me perdono por no ser más amable conmigo misma…
Me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia…
Me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí…
Me perdono no encajar en un molde…
Me perdono por no permitirme muchas cosas…
Me perdono por no disfrutar de otras tantas…
Me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde…

Me dije a mi misma; elijo aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo ¡A Perdonar!. Elijo hacer frente común contra el mundo que está en nuestra contra… simplemente es el mundo y la gente es gente con lo bueno y con lo malo, a veces sólo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos.

No hay explicaciones ni justificaciones, es así y así sucede. ¿Sabes?, le dije a mi niña interior necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato… Menos reproches y más amor, menos revivir el momento y más perdón.

Y… ¿si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir una punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente. ¿Y si perdono mis errores y mi pasado?

Sí, me perdono, me acepto, me acomodo las piezas y me reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme… ¡Si, me perdono para empezar a vivir!.

Autor:  Male Capetillo

ACEPT

OBSTÁCULOS. Un cuento de Jorge Bucay.

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Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.

Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad.

Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.

Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo.

Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que están allí para construir un puente.

Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.

Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.

 Jorge Bucay ~

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MI MAMÁ TENÍA MUCHOS PROBLEMAS. Una historia que tocará tu corazón.

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Mi mamá tenía muchos problemas. No dormía y se sentía agotada. Era irritable, gruñona y amargada. Siempre estaba enferma, hasta que un día, de pronto, ella cambió.

La situación estaba igual, pero ella era distinta.

Cierto día, mi papá le dijo:

– Amor, llevo tres meses buscando empleo y no he encontrado nada, voy a tomarme unas cervecitas con los amigos.

Mi mamá le contestó:

– Está bien.

Mi hermano le dijo:

– Mamá, voy mal en todas las materias de la Universidad…

Mi mamá le contestó:

– Está bien, ya te recuperarás, y si no lo haces, pues repites el semestre, pero tú pagas la matrícula.

Mi hermana le dijo:

– Mamá, choqué el carro.

Mi mamá le contestó:

– Está bien hija, llévalo al taller, busca cómo pagar y mientras lo arreglan, movilízate en autobús o en el metro.

Su nuera le dijo:

– Suegra, vengo a pasar unos meses con ustedes.

Mi mamá le contestó:

– Está bien, acomódate en el sillón de la sala y busca unas cobijas en el clóset.

Todos en casa de mi mamá nos reunimos preocupados al ver estas reacciones.

Sospechábamos que hubiese ido al médico y que le recetara unas pastillas de “me importa un carajo de 1000 mg”

Seguramente también estaría ingiriendo una sobredosis.

Propusimos entonces hacerle una “intervención” a mi mamá para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-berrinches

Pero cuál no fue la sorpresa, cuando todos nos reunimos en torno a ella y mi mamá nos explicó:

“Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos.

Yo, no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma, es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.

He tomado cursos de yoga, de meditación, de milagros, de desarrollo humano, de higiene mental, de vibración y de programación neurolingüística, y en todos ellos, encontré un común denominador: finalmente todos conducen al mismo punto.

Y, es que yo sólo puedo tener injerencia sobre mí misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver sus propias vidas.

Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo piden y, de ustedes depende seguirlo o no.

Así que, de hoy en adelante, yo dejo de ser: el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, el muro de sus lamentos, la depositaria de sus deberes, quien resuelve sus problemas ó su llanta de repuesto para cumplir sus responsabilidades.

A partir de ahora, los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes.

Todos en casa de mi mamá se quedaron mudos.

Desde ese día la familia comenzó a funcionar mejor, porque todos en la casa saben exactamente lo que les corresponde hacer.

Autor: ¡¡¡UNA MUJER FELIZ!!!