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Author and founder of publishing company Hay House, Louise Hay poses at a portrait session for New York Times Magazine in 2008 in San Diego, California. PUBLISHED IMAGE. (Photo by Michele Asselin/Contour by Getty Images)

SUPERA TU MIEDO. ¿Cuánto poder le concedes a tus miedos? Louise Hay ~

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Neutraliza el poder que el miedo tiene sobre ti y  confía en que la vida te cuidará.

Mírate al espejo, respira profundo y mándale un beso a esa persona maravillosa que te está mirando. Cada día te vuelves más fuerte. Dale las gracias al espejo por ayudarte a liberarte de tu pasado y a reflejar pensamientos más positivos hacia ti. ¡La vida te ama y yo también!
Hay una emoción que puede impedirte que te ames, que perdones a los demás y que tengas la vida feliz que te mereces. Esta emoción es el miedo.
Actualmente, el miedo está aumentando en todo el planeta, se manifiesta en forma de guerras, asesinatos, codicia y desconfianza. El miedo es la falta de confianza en ti mismo. Cuando empieces a superar tu miedo, podrás empezar a confiar en la vida. Empezarás a confiar en que la vida cuida de ti.
Susan Jeffers, en su superventas internacional «Aunque tenga miedo, hágalo igual«, escribió: «Si todo el mundo tiene miedo cuando se encuentra ante algo totalmente nuevo en la vida y, aun así, muchos estamos ahí “haciéndolo” a pesar del miedo, hemos de llegar a la conclusión de que el problema no es el miedo». Ella creía que el verdadero problema no era el miedo en sí mismo, sino cómo nos aferramos a él. Podemos enfrentarnos al miedo desde una posición de poder o desde una de indefensión.
¿Cuánto poder le concedes a tus miedos?
Cuando surge un pensamiento de miedo es porque, en realidad, está intentando protegerte. Cuando tienes miedo físicamente, la adrenalina corre por tu cuerpo para protegerte del peligro, y lo mismo sucede con el miedo que creas mentalmente.
Te aconsejo que cuando hagas el trabajo del espejo le hables a tu miedo. Que puedas decir: «Sé que quieres protegerme. Aprecio que quieras hacerlo. Y te doy las gracias». Reconoce su intención de protegerte.
A través de la observación de tus miedos empezarás a reconocer que tú no eres tus miedos.
El miedo sólo es una limitación mental. Tienes miedo de ponerte enfermo, de quedarte sin trabajo, de perder a un ser querido o de que te deje tu pareja. Entonces, el miedo se convierte en un mecanismo de defensa. No obstante, sería mucho más útil que dejaras de re-crear mentalmente situaciones que te asustan.
Creo que todos podemos elegir entre el amor y el miedo. Experimentamos el miedo al cambio, el miedo al no cambio, el miedo al futuro y el miedo a darnos una oportunidad. Tememos la intimidad y tenemos miedo de estar solos. Nos da miedo transmitir a las personas lo que necesitamos y mostrarnos tal como somos, y tenemos miedo de olvidar el pasado. Pero la mente no puede mantener dos pensamientos opuestos a la vez y en el otro extremo del miedo está el amor. El amor es el que obra los milagros que estamos buscando. Cuando te amas a ti mismo estás capacitado para cuidar de ti.
Cuando tienes miedo, recuerda que no te estás amando ni confiando en ti mismo. La causa de tus miedos suele ser la creencia de que no eres lo bastante bueno. Pero cuando te amas y te apruebas incondicionalmente, puedes empezar a superar tus temores.
Haz todo lo que puedas para reforzar tu corazón, tu cuerpo y tu mente. Recurre a tu espejo y al poder que hay en tu interior.

Afirma: Todo está bien. Todo sucede para mi máximo bien. Estoy a salvo.  El amor es mi fuerza.  Sólo el amor es real.

Fuente: El Poder del Espejo. Louise Hay ~

ancla

DAR Y RECIBIR. EL SANO EQUILIBRIO DE LAS RELACIONES.

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Para cultivar relaciones de correspondencia y reciprocidad es importante mantener un equilibrio sano entre el dar y el recibir.

Hay gente que le gusta mucho dar [“los dadores”], que es muy servicial, que le encanta ayudar a solucionar problemas a otros. Y hay otro tipo de gente que le encanta recibir [“los recibidores”], que la ayuden a solucionar problemas, sentirse apoyada.

El equilibrio entre este dar y recibir es el principio básico para que las relaciones funcionen de forma armoniosa. Cuando el equilibrio se rompe empiezan las peleas, los conflictos, rabia [en caso del que da y no recibe], sensación de sentirse perdido, desamparado.

Cada quien da desde donde puede y cada quien recibe desde donde puede. Lo importante es mantener la consciencia de yo te doy con amor y recibo con amor lo que tú tienes para darme. Cuando sólo me gusta dar y dar y dar, le quito al otro la oportunidad de ser generoso conmigo, de darme. En el caso de que me guste recibir, es esencial, aprender a ponerme en los zapatos del otro y pensar que el otro también quiere sentir el placer de recibir.

Es primordial que exista un intercambio amoroso entre el dar y recibir, porque cuando nos quedamos o sólo en el dar o sólo en el recibir se crea conflicto, caos, se crean peleas, se crea discordia.

Recibir tiene que ver con nuestra autoestima

Según Mireia Simó, psicóloga gestalt, en la medida que podemos recibir, vamos acumulando pequeños gestos positivos a nuestro autoconcepto. Y sabemos que estamos recibiendo cuando eso nos toca el corazón, cuando podemos escuchar lo que la otra persona nos da y cuando podemos reconocer lo que experimentamos.

Las experiencias positivas que acumulamos nos impulsan a dar, participando en un intercambio fluido y sano.

Identificamos que algo se mueve en nuestro interior y podemos detenernos a saborearlo sin quitarle importancia y sin pasar corriendo a otra cosa para no conectar con ese gesto bonito, con ese regalo inesperado, con ese beso espontáneo o con esas palabras especiales. Cuando eso ocurre, acumulamos una experiencia positiva en nuestro interior que alimenta nuestro ser, que nos hace sentirnos valiosos y queridos, y desarrollamos sentimientos de amor que nos impulsan a dar, a devolver algo a la persona de la que recibimos.

Eso no significa que tengamos la obligación de hacerlo, sino que cuando este intercambio se da de manera fluida y sana, la reacción surge espontáneamente. Cuando uno recibe, siente el deseo de dar y se produce lo que Peter Bourquin, terapeuta gestáltico y pionero constelador familiar, llama una “dinámica de compensación”.

Algunas habilidades nos facilitan tener unas relaciones sanas, con vínculos fuertes y duraderos, y entre ellas está la de saber recibir.

 Por otro lado, según la psicóloga clínica Brigitte Champetier de Ribes, existen reglas del buen dar y del buen recibir.

Reglas del buen dar:

  • Solo dar lo que tengo.
  • Solo dar lo que el otro puede recibir.
  • Solo dar lo proporcional a lo que el otro puede devolver.
  • Dar desde el adulto, al otro adulto.

Las reglas del buen recibir:

  • Valorar lo que el otro me da, sabiendo que siempre será distinto de lo que he dado.
  • Agradecer, dándole un poco más, para marcar mi reconocimiento, y un poco más cerca de sus necesidades.

Dar y Recibir: el Equilibrio que fortalece las Relaciones

Finalmente, la coach ontológico Verónica Freire nos recuerda que crecimos escuchando afirmaciones como “es mejor dar que recibir”, o “la modestia es una gran virtud”, una serie de afirmaciones que sobrevaloran al dar y restan valor al recibir, y terminamos incorporando estas creencias sin saber que el equilibrio entre ambos es lo que crea relaciones sanas de correspondencia y reciprocidad.

Esto hace que a muchas personas les cueste recibir atenciones, cuidados, favores e incluso un simple cumplido, por no parecer arrogantes, engreídas o superiores. Se sienten incómodas, avergonzadas e impelidas a justificarlo automáticamente, a quitarle valor, o a responder ofreciendo dar algo a cambio, en vez de simplemente aceptar y agradecer.

A la larga, nadie aprecia a un “dador nato” y nadie soporta darle perpetuamente a un “recibidor nato”.

A continuación, algunas preguntas para reflexionar sobre el tema.

  1. ¿Cuál es el patrón predominante en tus relaciones?: ¿Dar o recibir? ¿Con cuál te sientes más cómoda(o)?
  2. ¿Qué ha estado motivando tu dar?: ¿miedo a estar sola(o)? ¿necesidad de controlar la dinámica de la relación? ¿el evitar ser abandonada(o)? ¿una manera de probar tu valor a otros? ¿necesidad de ser indispensable?
  3. ¿Qué ha estado motivando tu recibir?: ¿comodidad? ¿ensimismamiento? O ¿vergüenza? ¿timidez? ¿un sentido de falta de merecimiento?

En base a las respuestas, te sugiero algunas prácticas para buscar el equilibrio.

Para los “Dadores”

  1. Controla tus impulsos y espera lo que “sale del otro” antes de hacer algo por otra persona.
  2. Practica el “pedir” conscientemente dos veces al día durante 30 días. Puede ser algo simple como pedir una información, pedir que te ayuden a cargar algo, que te inviten a un café, que te lleven a alguna parte. La idea es atreverte a pedir cosas que normalmente no pedirías y de manera repetitiva, para que tu cuerpo aprenda.
  3. Pon atención a las oportunidades para “recibir” que surgen, cuando te ofrecen algo que normalmente rehusarías y donde normalmente te convertirías en dadora(or), y practica recibir: que te abran una puerta, que te ofrezcan pagar el café o el almuerzo, que te den un cumplido.

Para los “Recibidores”

  1. Trata de entender lo que el otro necesita y conscientemente toma la delantera en el dar.
  2. Pon atención a lo que sucede a tu alrededor y a las oportunidades que hay para ayudar y/o dar a alguien. Pueden ser cosas muy simples como: ceder tu asiento, llamar a alguien por teléfono que sabes tiene una necesidad, y preguntarle si hay algo que tú puedas hacer para ayudar.

Con estas prácticas no estarás yendo en contra de tu naturaleza, sino que estarás practicando el aprendizaje adulto, creciendo, desarrollándote, para un mayor bienestar en tu vida. Vas a darte cuenta de que dar y recibir no son energías opuestas, sino polos de una misma energía de intercambio que al estar en equilibrio, fortalece todas tus relaciones.

Fuente: ArteTerapia Ma. Alejandra Marín

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LOS MÉDICOS. Su papel en el proceso curativo. Louise Hay ~

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Afirmación: «Dios también se vale de la profesión médica».

Los médicos pueden convertirse en parte predominante de nuestra vida si tenemos una enfermedad grave. La relación con ellos es muy importante en el proceso de curación. Muchos médicos tienen miedo de las enfermedades
graves porque saben muy poco sobre ellas, y dan la sentencia de muerte de forma automática. Hemos de tener muy claro que no estamos atados a las limitaciones y los lúgubres pronósticos de la medicina. No somos estadísticas. Cada uno de nosotros es una expresión única e individual de la vida. Estamos bajo la ley de nuestra conciencia, y no bajo la ley de las autoridades médicas. «Puede que sea verdadero para usted, pero no lo es para mí.» Esta es una buena afirmación para emplearla siempre que escuches un pronóstico fatídico.

Incluso es bastante probable que sepas más sobre tu enfermedad que tu médico. Después de todo tú eres quien la tiene y sólo tú sabes exactamente los efectos que produce en tu cuerpo. De modo que te recomiendo encarecidamente que estudies todo lo que puedas encontrar sobre tu enfermedad. Necesitas estar bien informado, conocer todas las maneras de tratarla que existen. Tienes que formar un equipo sanador con tu médico.
Recuerda que un médico es un asesor, un consejero, no una autoridad suprema, y ciertamente no es Dios. Debe haber respeto por ambas partes. Necesitas a alguien que te escuche y que respete tus temores e interrogantes, que te explique los diversos tratamientos y sus ventajas, que te informe sobre los efectos secundarios de los medicamentos, y que busque alternativas.
Necesitas a un médico que apoye tus nuevas opciones alimentarias y otras modalidades alternativas de curación. Si tu médico no cumple estos requisitos, busca a otro.

Cómo encontrar el médico adecuado. 

Así como los médicos deben empezar a respetar las medicinas alternativas y los enfoques holistas, nosotros debemos hacernos responsables de la elección de nuestros médicos. Los médicos que atraemos reflejan nuestras propias imágenes mentales de nosotros mismos y de la profesión médica.
Si estás buscando un médico o estás pensando en cambiar el que tienes, te sugiero que primero hagas un pequeño trabajo mental. Decide qué deseas en tu relación con esta persona y luego creas una afirmación; tal vez así como:

«Ahora tengo un médico maravilloso. Nos respetamos mutuamente. Ambos formamos parte de un equipo de curación. Nos resulta fácil comunicarnos y entendernos. Mi médico me apoya y está convencido de que puedo sanar. Está informado de las terapias holistas y las apoya. Todo lo que hacemos unidos contribuye a mi proceso de curación.».

Añade cualquier otra cosa que desees tener en tu relación con tu médico. Realiza este trabajo mental positivo para encontrar al médico que necesitas. No le ocultes ningún aspecto de tu vida. Si él o ella ha de asistirte en tu senda de curación, debe conocer todas las facetas de tu vida.  Demuestra que confías en él.
Hay muchos médicos maravillosos, que se preocupan y apoyan, que se informan y son amables, que realmente están interesados por tu bienestar, que son abiertos y receptivos a muchas formas de curación. Y tú los puedes encontrar, especialmente si te amas. Hay un número cada vez mayor de médicos,  que se dan cuenta de que el enfermo tiene mucho que ver en la aparición y la curación de una enfermedad. Estos médicos están dispuestos a superar las limitaciones de la práctica médica estándar y a incluir al enfermo en el proceso de curación. Estos médicos creen en el trabajo de equipo.

Fuente: Amar sin Condiciones. Louise Hay ~

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REPROGRAMACIÓN DE VIEJAS CINTAS MENTALES. Louise Hay ~

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Nuestros pensamientos se van acumulando, y de la forma más inesperada reaparece en la superficie algún viejo pensamiento. Cuando estamos en el proceso de reprogramación de nuestra mente es normal y natural que avancemos un poco, retrocedamos otro poco, y volvamos a avanzar otro poquito. Esto forma parte de la práctica. No creo que haya ningún oficio, arte o técnica que se pueda aprender completo, al cien por ciento, en veinte minutos.
¿Recuerdas cuando comenzaste a aprender a usar un ordenador? ¿Recuerdas lo frustrante que era? Requería práctica. Antes que nada, necesitabas aprender cómo funcionaba, sus leyes y sistemas.
Para fluir con el sistema de la Vida es preciso comprender que el subconsciente es como un ordenador: basura que entra, basura que sale. Si introduces pensamientos negativos, salen experiencias negativas. Sí, lleva tiempo y práctica aprender las nuevas formas de pensar. Ten paciencia contigo mismo.

Recuerda también que vamos trabajando por capas, una capa cada vez. Es posible que llegues a una planicie y pienses «Lo he conseguido!», pero que luego surja algún viejo asunto y te haga daño, o te enfermes y no logres ponerte bien durante un tiempo. Tienes que buscar entonces a ver qué creencias hay bajo la superficie. Puede
significar que hay más trabajo por hacer porque vas a pasar a la siguiente capa, más profunda.

Una de las formas de permitir que se despliegue positiva y sanamente el proceso de la vida es declarar nuestras propias verdades personales. Escoge mantenerte alejado de las creencias limitadoras que te han estado negando los beneficios que tanto deseas. Declara que tus pautas de pensamiento negativo quedarán borradas de tu mente.
Libera y deja marchar tus temores y cargas. Hace  bastante tiempo que llevo creyendo las siguientes ideas y me han dado resultado:

• Todo lo que necesito saber se me revela.
• Todo lo que necesito viene a mí en el lugar y el momento perfectos.
• La vida está llena de alegría y amor.
• Soy una persona que ama, digna de amor y amada.
• Estoy sana y rebosante de energía.
• Dondequiera que voy encuentro prosperidad.
• Estoy dispuesta a cambiar y a crecer.
• Todo está bien en mi mundo.

La reprogramación de las creencias negativas es algo muy potente. Sin embargo, recuerda que la meditación, la visualización y las afirmaciones son fabulosas, aunque el resto del día es igualmente importante.

Fuente: «El poder está dentro de ti». Louise Hay ~

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Ella No sabía decir NO. Jorge Bucay ~

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Ella no sabía decir «no».
Siempre lista para resolver los problemas de todos. Siempre, aunque doliera mucho. Siempre, a pesar del cansancio. Postergándose, infinitamente.
El cuerpo no pudo sostener ese camino.
Aparecieron múltiples enfermedades que no respondían al tratamiento médico. Es que no eran bacterias, ni el metabolismo, ni virus…
Era estrés, frustración, angustia. Nadie se dio cuenta.
Todos pensaban que ella siempre podía, que era la más fuerte, que no necesitaba a nadie.
En esa soledad de abrazos que nunca llegaban, de una calma no permitida, de una demanda que nunca cesaba, de lágrimas que nunca vieron, ella tocó fondo.
Pasó a ser la «loca», la que tenía crisis injustificadas, la que todos mandaban al psiquiatra. Y en ese fondo de angustia e impotencia, pudo «darse cuenta». Darse cuenta que cuando no hay otros brazos, puede abrazarse sola.
Darse cuenta que el tiempo no tienen que dárselo, ella tiene que tomarlo.
Que no sirve esperar que el otro haga lo que ella haría, porque es otro.
Darse cuenta que a veces, los «no» son necesarios.

La abnegación puede ser una virtud moral, pero nada tiene que ver con la salud mental. Es sacrificio. Y el sacrificio constante duele, enferma.

Cuando das la vida por otro, pierdes la tuya. Es como un suicidio en cámara lenta. Es morirse un poco todos los días. Sacrificio, dolor, enfermedad, suicidio, muerte…
Ese no es el camino. No debe serlo.
De ese camino sólo se sale amándose.

Amor propio, aceptación, amor por el otro, vínculos «de ida y vuelta», felicidad, vida.
ESTE SÍ ES EL CAMINO…

Jorge Bucay ~

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EL ACOSO SEXUAL Y LA DENUNCIA. Louise Hay ~

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¿Cuántas veces te han faltado al respeto o acosado sexualmente y no has dicho nada?

No hay ninguna mujer entre las que están leyendo  a la que no le hayan faltado al respeto de palabra, o que no haya tenido que soportar un agarrón, un pellizco o un toqueteo de alguien que no tenía ningún derecho a hacerlo. Y sin embargo, la mayoría nos quedamos calladas; no decimos nada. Ya es hora de que aprendamos a hablar y a defendernos. Si no lo hacemos, esto no acabará jamás.

En una oportunidad la terapeuta me preguntó si había sentido rabia contra mi abusivo padrastro de niña.
– No recuerdo haber sentido rabia, sólo miedo —le dije.
– Bueno, ¿en ninguna ocasión te enfadaste y le contestaste? —me preguntó.
Inmediatamente me di cuenta de que a ella nunca la habían maltratado de niña. A mí me pegaban cada día por ser la niñita más buena que podía ser; ¿qué me habría ocurrido si me hubiera atrevido a ser lo suficientemente mala para contestarle? No, no recuerdo haber sentido rabia, sólo recuerdo el miedo y el terror.
Cuando nos pegan con la suficiente frecuencia perdemos toda esperanza de cambiar alguna vez las cosas. Entonces crecemos y nos convertimos en mujeres que siguen gobernadas por las reacciones de su niñita interior. Esto puede ocurrir en el «mejor» de los hogares. Deshonrar a niñas pequeñas es algo que está a la orden del día. Es necesario que enseñemos a las niñas cuando son pequeñas, en la escuela de primera enseñanza  o incluso antes, que deben hablar, decirlo, si alguien las maltrata o abusa de ellas de alguna manera. Si queremos hacer de este mundo un lugar seguro para las mujeres, en todas partes, hemos de cambiar nuestras reacciones, aun cuando nos parezca muy difícil.

Hablaré por todas las mujeres y a todas las mujeres. Hablaré, porque si no lo hago, ¿cómo puedo esperar que hablen las demás? Hay muchas e insidiosas maneras de deshonrar, desautorizar y menoscabar.  La formación que hemos recibido las mujeres sumisas es tan fuerte que debemos estar alertas a la más ligera invasión de nuestros límites.

Si estamos preparadas y dispuestas a decir no, podemos cambiar totalmente la situación de abuso. Quedarnos calladas es perjudicial para nosotras en cuanto mujeres y para toda nuestra sociedad.

El maltrato verbal y el abuso sexual; parece que es muy frecuente en muchas oficinas y lugares de trabajo. Esto es lo que hemos tenido que soportar las mujeres. Así pues, ya es hora de poner fin a ese dejarnos maltratar por nosotras mismas o por las personas que nos rodean. Digamos la verdad, contemos los secretos. Sincerarnos detendrá ese comportamiento. No nos confabulemos con ellos, eso nos deshonra a nosotras mismas y deshonra a todas las mujeres. Hoy en día ya no tenemos por qué aceptar ningún tipo de abuso o maltrato si estamos dispuestas a ponernos de pie y a hablar.

Cada mujer que habla crea el espacio para que otras digan la verdad.

Hemos de aprender a poner límites apropiados que nos honren. ¿Cuáles son esos límites que nos permitirán asegurarnos de que se nos respete siempre? En primer lugar hemos de proceder a partir de la creencia de que nos merecemos esos límites.
Muchas veces no advertimos las señales de peligro, de que algo no va bien. Y luego, cuando se produce el abuso, nos llega como una conmoción y violación. El abuso es un juego de poder; nos controla y manipula. Nos quedamos calladas por temor a perder el trabajo; tememos las repercusiones que se derivarán de ello. Incluso callamos cuando vamos a hacer el amor con un hombre que no usa preservativo.
Cuando nos quedamos calladas, como el silencio de los corderos, nos llevan al matadero. Nos da mucha vergüenza hablar. Recordamos las reacciones de que fuimos objeto cuando lo hicimos. Se rieron de nosotras, pensaron que sólo era una broma. No nos creyeron, nos desacreditaron o nos trataron como si fuéramos nosotras las alborotadoras. Así optamos por no hablar, por no decir nada. «Guarda silencio, deja las cosas tal y como están; no armes un lío». Y así es como permitimos que continúe el abuso.
Las mujeres debemos equilibrar la balanza del poder.

Hemos de fortalecer nuestra dignidad para ser capaces de decir no. Hemos de abrir los ojos y la intuición a las insidiosas formas que toman los acontecimientos.  Hemos de comenzar a detener cualquier comportamiento abusivo desde el principio, incluso cuando es tan pequeño que resulta difícil decir algo. Si notas unaprimera señal de abuso, llámale la atención inmediatamente.

Como he dicho antes, siento una gran compasión por los hombres y las cargas que deben soportar, pero eso no significa que vaya a aceptar el abuso. Tampoco nunca guardaré silencio sobre este tema en cuestión.

Animaré a las mujeres de todas partes a educarse en estas cuestiones, a hablar, a enfrentarse, a meter ruido si es preciso. Todas juntas podemos sanar este problema en una sola generación. Podemos evitar que nuestras hijas tengan que pasar por lo mismo que hemos tenido que soportar nosotras.

Fuente: El mundo te está esperando. Louise Hay ~ (Edit. Urano – 1997)

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EL TRIÁNGULO DRAMÁTICO EN LAS RELACIONES PERSONALES Y PROFESIONALES.

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¿Por qué algunas relaciones son armoniosas y felices y otras parecen un tormento? ¿Por qué una relación personal o profesional que parecía buena se convierte, de repente, en un sufrimiento? La explicación la encontramos en el triángulo dramático y en el papel que jugamos cada uno de nosotros, según la teoría de Stephen Karpman, psicólogo transaccional.

Veamos un ejemplo. Pensemos en un profesional amargado con su trabajo. Se pasa el día criticando a su jefe o a la empresa por las decisiones que se toman. Esta misma persona, sin embargo, cuando está con sus amigos, se involucra personalmente en sus problemas para ayudarles, sin que se lo hubieran pedido, y acaba agotado de tanto esfuerzo. Al mismo tiempo, vive una relación de pareja que no le hace feliz. Se queja de su mala suerte y no hace nada para resolverlo. Pues bien, esta persona vive tres roles o personajes diferentes: en el trabajo es perseguidor, con sus amigos actúa como salvador y en su relación de pareja se siente víctima. Y cualquiera de los tres personajes no le hacen demasiado feliz (ni a él ni a los que le rodean).

La mayor parte de los conflictos en nuestras relaciones personales y profesionales surgen porque hemos adoptado un rol de perseguidor, salvador o víctima. Ninguna de las actitudes anteriores es recomendable, ya que nos vacía de fuerza y nos llena de emociones poco gratificantes. Además, no son roles fijos, sino que vamos cambiando de uno a otro dependiendo del momento o de la situación. Si retomamos el ejemplo anterior, la persona puede ser también perseguidor de su pareja, criticando todo el tiempo lo que hace; o víctima en su trabajo. Por ese  motivo, se denomina triángulo dramático: una vez que entramos en el triángulo, saltamos de un vértice a otro con una alegría tremenda. El desafío consiste en salirnos de él y, para ello, tenemos dos claves:

Primer paso: necesitamos reconocer que estamos en la actitud de perseguidor, víctima o salvador.

  • El perseguidor juzga todo cuanto le rodea. Critica, amenaza o culpa de lo mal que le va la vida o de lo que le sucede. Es fácil imaginar que este personaje es muy intransigente y despierta mucha rabia y frustración.
  • El salvador se preocupa de modo excesivo por los problemas de los demás, incluso en detrimento suyo. Presta ayuda, aunque no se la pidan; se rodea de personas que le necesitan y asumen una responsabilidad exagerada del bienestar del resto. También genera mucha frustración porque tiende a sacrificarse, a evitar los conflictos y a no sentirse lo suficientemente reconocido por el esfuerzo dedicado.
  • La víctima se queja constantemente y busca a otros para que le resuelvan sus problemas. Se siente indefenso, susceptible e incapaz de salir solo de las dificultades. Es un personaje que genera también mucha insatisfacción porque la persona no se siente capaz de salir de la situación.

Pues bien, una vez que hemos identificado en una relación concreta qué papel jugamos nosotros y las personas que nos rodean, el siguiente paso consiste en salirse del triángulo dramático, lo que se consigue cuando asumimos la responsabilidad de nuestra propia felicidad y bienestar. Ni criticamos al resto por ser como son, ni nos dedicamos a salvar sus vidas ni esperamos que nadie nos resuelva nuestros problemas. Por ello, veamos cómo conseguirlo en cada uno de los papeles anteriores:

  • El perseguidor necesita asumir la responsabilidad de su enfado, de no controlar todo cuanto le rodea. Ha de aceptar su propia vulnerabilidad (cosa de la que huye como de la peste) y no pretender tener siempre la razón. En el fondo es pasar del personaje de perseguidor al de retador o a plantear desafíos para que otras personas, con sus recursos y habilidades, los asuman.
  • El salvador necesita hacerse cargo de su vida, aprender a decir «no» y a poner sus propios límites. No ha de ayudar a todo el mundo cuando ni se lo han pedido (recordemos que la actitud de salvador genera dependencia, algo que no es saludable para ninguna de las dos personas). También ha de saber expresar los propios deseos con sinceridad y permitir que otros le puedan ayudar. El cambio consistiría en superar el personaje de salvador por el de facilitador, que da apoyo pero que permite que los otros sean los protagonistas.
  • La víctima necesita recuperar su propia capacidad a través del aprendizaje de sus habilidades. Ha de ganar más confianza en sí mismo, no esperar que otros le digan lo que tiene que hacer ni que le resuelvan las dificultades. Ha de desarrollar una actitud más proactiva. El cambio se consigue cuando la víctima asume el personaje de creador, de quien diseña sus propias decisiones. 

En definitiva, todos vivimos relaciones en las que jugamos un rol poco afortunado, el de perseguidor, salvador o víctima. En la medida que nosotros caemos en el triángulo dramático, es posible que la otra persona también viva alguno de los personajes anteriores. Nuestro desafío es salirnos de dicho triángulo poco recomendable a través de dos claves: reconocer nuestra actitud y asumir nuestra responsabilidad para transformarla en otra más favorable, retador, facilitador o creador. Solo así podremos cultivar relaciones saludables.

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Fuente: Pilar Jericó. Laboratorio de la Felicidad. El País. ~

Foto: Casa Museo Salvador Dalí Portlligat ~ Cadaqués ~ España ~

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COMO COMIENZAS TU DÍA DETERMINA COMO VAS A VIVIRLO. Louise Hay ~

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Cada día, casi sin darnos cuenta, vamos haciendo más profundo el surco de nuestros pensamientos habituales —lo que pensamos y lo que nos decimos habitualmente— que son los que influyen directamente en nuestra calidad de vida. Cuanto más cambiamos nuestro monólogo interior hacia un lenguaje más favorable para vivir mejor, más positiva se vuelve nuestra vida. Son los pequeños rituales diarios los que nos proporcionan las mejores oportunidades para el cambio.

—Hay demasiadas personas que piensan que tienen que ir a alguna parte para concentrarse en silencio en las afirmaciones —explica Louise—, pero siempre estamos haciendo afirmaciones. Todo lo que pensamos y nos decimos es una afirmación. Hemos de ser conscientes en todo momento de lo que estamos diciendo y pensando para que nuestra vida pueda mejorar.
Luego me da ejemplos de preguntas que hemos de tener en cuenta: ¿Qué es lo primero que te dices cuando te despiertas por la mañana? ¿Qué piensas cuando estás en la ducha? ¿Cuando te afeitas? ¿Qué te dices cuando eliges tu ropa, te vistes, te maquillas o te secas el pelo?
¿Qué le dices a tu familia cuando preparas el desayuno o preparas a tus hijos para ir a la escuela? Todos estos momentos pueden ser muy útiles.
En los últimos años he ido comprendiendo mejor la importancia de comenzar el día de una forma más tranquila e intencionada. Tras apoyar a mi esposo Michael en el proceso de sus cuatro años de enfermedad, ambos salimos renovados de esa experiencia. Los dos adquirimos una nueva visión de la gentileza, de ser amables con nosotros mismos y con los demás. Nos permitimos vivir más centrados en la comodidad y en cuidar de nosotros.
Tras sufrir el agotamiento típico que se produce cuando se tiene que cuidar durante mucho tiempo a un ser querido, ya no era capaz de levantarme de la cama alegre como unas castañuelas e iniciar el día de sopetón. Durante demasiados años he librado una batalla constante con mi lista de cosas pendientes, he vivido en una carrera desenfrenada por terminar mis tareas con la esperanza de poder relajarme y disfrutar. Ahora, primero me relajo y disfruto de la vida.
Escuchar a Louise contar cómo empieza su día, me da un montón de ideas sobre cómo crecer a partir de los cambios que ya he realizado en mis rutinas matinales desde la enfermedad de Michael. De momento, mi día empieza cuando bajo a la cocina a prepararme una taza de té. Me la llevo a la sala con mi diario y mi bolígrafo favorito. Escribo un diario desde los 12 años, y escribir se ha convertido en un acto importante de cuidado personal emocional y creativo. Escribo sobre lo primero que me viene a la cabeza, antes de terminar con una página de afirmaciones positivas. Esta siempre ha sido mi forma de dirigir mis pensamientos en la dirección adecuada. Luego veo algún vídeo que me anime o leo un poco de mi libro o portal web favoritos. Esos ratos son vitales para mi bienestar; son momentos en los
que puedo volver a inspirarme, llenarme y alimentarme al nivel del alma. (…)

Louise está de acuerdo conmigo.
—Hemos de empezar por alguna parte. Si como madre o padre tienes una vida muy ajetreada, has dearreglar a tus  hijos para llevarlos al colegio o te has de levantar temprano para ir a trabajar, sigue siendo importante que te concedas un tiempo para empezar el día de la manera adecuada. Yo preferiría levantarme diez minutos antes para gozar de ese tiempo. Aunque sólo te concedas diez o quince minutos, está bien, es tu momento para cuidarte. Esto es absolutamente necesario.
No siempre he tenido tiempo para hacer lo que hago ahora —prosigue—. Empieza poco a poco. Al levantarte es importante que hagas algún ritual que te ayude a sentirte bien, que te digas algo que apoye tu bienestar. La Vida me ama es una buena forma de empezar. Es algo muy agradable de decir.
Luego, asegúrate de que lo que comes para desayunar es reconfortante, algo delicioso y bueno para ti.
Nutre tu cuerpo con una buena comida matinal y tu mente con pensamientos buenos y reconfortantes.

Fuente: «Tú puedes crear una vida extraordinaria». Louise L. Hay y Cheryl Richardson ~

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¿PERO TÚ ME AMAS? – preguntó Alicia…

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– ¿ Pero tú me amas ? – Preguntó Alicia.

– ¡ No, no te amo ! – Respondió el Conejo Blanco.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

– ¿ Lo ves ? – Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué has hecho mal, para que no consiga quererte al menos un poco, qué te hace tan imperfecta, fragmentada.

Es por eso que no puedo amarte.
Porque habrá días en los cuales estaré cansado, enojado, con la cabeza en las nubes y te lastimaré.

Cada día pisoteamos los sentimientos por aburrimiento, descuidos e incomprensiones.

Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón,mis débiles dardos se harán letales y te destruirán.
La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: «evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma «.

Por eso Alicia no, no te amo.
No puedo hacerlo.-

Fuente: «Alica en el país de las maravillas». Lewis Carroll ~

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TU FUTURO ES SIEMPRE BRILLANTE. Louise Hay ~

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Me regocijo en cada año que pasa de mi vida

Voy a cumplir 90 este sábado. Elijo ver mi vida moviéndose en diferentes direcciones, todas ellas igualmente buenas. Algunas cosas son aún mejores ahora que de la manera que eran en mi juventud. Mis años más jóvenes estaban llenos de miedo; hoy están llenos de confianza.

Mi propia vida realmente no comenzó a tener sentido hasta que estuve en la mitad de mis 40. A la edad de 50, comencé mi carrera de escritora de a pequeños pasos. El primer año gané 42 dólares.

A los 55, me aventuré en el mundo de las computadoras. Me asustaban mucho, pero tomé clases y superé el miedo. ¡Hoy tengo tres computadoras y viajo con mi iPad y mi iPhone a todos lados!

A los 60, tuve mi primer jardín. En ese mismo tiempo, me inscribí en una clase de arte para niños y comencé a pintar. A los 70 y 80, fui más creativa y mi vida continúa haciéndose más rica y completa.

Aún escribo, doy conferencias, enseño a través de mis acciones. Estoy constantemente leyendo y estudiando. 

Poseo una editora muy exitosa y tengo dos sin fines de lucro.

Soy una jardinera orgánica dedicada. Cultivo la mayoría de mi propia comida.

Me encanta la gente y las fiestas. Tengo muchos amigos cariñosos. Viajo extensamente. También continúo pintando y tomando clases.

Mi vida se ha convertido realmente en un cofre del tesoro de experiencias.

Deseo ayudarte a crear una idea consciente de tus últimos años, para ayudarte a darte cuenta que estos pueden ser los años más gratificantes de tu vida.

Sabe que tu futuro es siempre brillante, no importa cuál es tu edad. Ve a tus últimos años convirtiéndose en tus años de tesoro.

En vez de simplemente envejecer y darte por vencido  y morir, aprende a hacer una contribución gigante a la vida. Tenemos el tiempo, tenemos el conocimiento y tenemos la sabiduría para salir al mundo con amor y poder.

Da un paso adelante, usa tu voz, sal al mundo, y ¡VIVE!

Con Amor,

Louise~

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