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LA NUEVA MEDICINA. La energía de los pensamientos en la sanación. Bruce Lipton ~

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El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo.

Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”.

Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren.

Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa.

Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente.

Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo?

Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos.

¿Se puede poner energía en una cápsula?

Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células.

Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas.

La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres.

Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.

La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.

De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.

La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible.

Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.

¿Y qué hay dentro?

Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Y eso enlaza con la física cuántica.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.

La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.

Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.  Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable.

Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés.

Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados.

Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.

Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?

Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Entrevista: Montse Cano ~

Fuente web: Semillas Solares ~

Andrius Kovelinas Art  🎨 ~

 

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IKIGAI. El secreto japonés para vivir más y mejor. ¿Qué es y para qué sirve?

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Si ya sabes cuál es tu pasión, lo que se te da bien, lo que hace que te levantes todas las mañanas, solo tienes que ponerlo en el centro de tu vida y disfrutarlo. Y si no lo sabes, corre a buscar tu ikigai.

Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, lo que un filósofo francés traduciría como raison d’être («razón de ser»). Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai, otros lo llevan dentro pero todavía lo están buscando.

Encontrar el propósito no es difícil. Somos nosotros los que lo hacemos complicado. De alguna manera, lo convertimos en un camino de cornisa lleno de curvas cerradas y desvíos mal tomados.

Algunos siguen su pasión, pero al no tener base firme en la realidad, se desaniman cuando sus sueños no se concretan. Otros se resignan a carreras que les dan dinero y estatus, haciendo cosas que no les gustan. Algunas personas trabajan en lo que les gusta, en lo que son buenos y que les da un buen pasar económico, pero sienten que no hacen una diferencia en el mundo, que no le aportan nada a otras personas. Todos tienen algo en común: se sienten vacíos.

Es entonces cuando cobra sentido el ikigai, en tanto es la intersección de 4 áreas:

  • En lo que sos bueno
  • Lo que te encanta hacer
  • Lo que el mundo necesita
  • Por lo que te pueden pagar

La idea es que la realización se alcanza con cosas que van más allá de la pasión, la misión, la vocación o la profesión. Incluso, más allá del dinero, del talento, de los gustos o de lo que pasa en el mundo.

Precisamente la realización, encontrar el sentido de la vida, llega cuando todos esos factores se combinan entre sí. Por eso, nada de lo anterior separado de lo demás, alcanza. El ikigai se conforma por un delicado equilibrio entre todas esas partes.

Lo mejor del ikigai es que sirve como una brújula para tomar decisiones en la vida. Tu ikigai sintetiza el concepto del propósito, así que cuando conocés esas áreas y las alineás entre sí, tenés muy claro cuál es tu foco y hacia dónde tenés que ir.

5 consejos para encontrar tu ikigai

Sé lo que estás pensando: “¡Qué complicado es esto!”. Pero te aseguro que es más complicado contarlo que experimentarlo. Es desafiante, sí, pero hay formas de trabajarlo. Porque ikigai es un proceso, es un flujo continuo, es como un río. No es algo que se descubre como por arte de magia y queda fijo para siempre. Exige que le pongas cabeza, que lo sigas analizando, porque se irá desarrollando y fortaleciendo con el tiempo.

Encontrar tu ikigai implica autoanálisis, implica prueba y error. La reflexión y la acción te van a ayudar a revelar tus valores, tus fortalezas y tus habilidades, para que puedas encontrar el significado de tu vida y de tu trabajo.

1- Dejá que tu ikigai sea tu brújula: Es como un guía que te ayuda a encontrar el camino y alinear tus acciones para orientarlas hacia tu norte, que es tu propósito. Cuanto tengas que tomar decisiones difíciles, dejá que tu ikigai te oriente.

2- No esperes sentirte pleno las 24 horas del día: No todo será siempre fácil. Pero lo bueno de tener un propósito y conocer tu ikigai es que te ayudará a mantener el rumbo y el foco, y a tener una visión más clara cuando aparezca alguna tormenta.

3 – Tratá de despejar tus juicios y creencias: El propósito tiene todo que ver con ponerte al servicio de los demás. Así que si tu ikigai está orientado hacia tu carrera o hacia tu trabajo, está bien. Eso no quiere decir que tu familia, tus hijos o tus amigos no sean importantes. Simplemente quiere decir que la sensación de plenitud deriva del equilibrio de todas las partes que componen el ikigai.

4 – No lo tomes como un destino, sino como un camino: Ikigai no es algo denso o pesado, es liviano y fluido. Se mueve como las mareas, con el ritmo de tu vida. Hay que tomarlo despacio, viviendo en el momento, dando pequeños pasos.

5 – Podés tener más de un ikigai en la vida: Sí, es posible editar el propósito de tu vida a lo largo de los años, porque puede evolucionar o cambiar. La clave está en disfrutar el proceso, y no tomárselo con demasiada gravedad. El ikigai siempre es liviano. Fluye.

Tener un ikigai claro y definido, una gran pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida.

Fuentes:  Ikigai. Los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles. Urano, 2016 ~

El Cronista.com ~

 

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RESILIENCIA. El arte de «rehacerse» ~

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Ella si será capaz de superarlo… no todas tenemos su fortaleza. Cualquiera en su lugar no lo hubiera logrado… él siempre se levanta de las caídas. Ha nacido con ese don. Todas estas frases hablan de personas que logran superar la tragedia, la adversidad, las situaciones de duelo y pérdida, por duras y difíciles que sean… ¿Cómo lo hacen? ¿Son de una “pasta” especial? ¿Nacen o se hacen con esa capacidad?

La resiliencia es un concepto que ocupa las primeras posiciones en psicología positiva y es un valor en alza en los nuevos planteamientos y terapias.  “Tenemos que ser resilientes”… pero ¿esto qué significa? ¿cómo hago para ser más resiliente?

Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo francés, divulgó este concepto,  tomando referencias de John Bowlby , definiendo la resiliencia como la capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y situaciones adversas, saliendo fortalecido de ellas.

Múltiples autores han hablado sobre este término, cada uno con un enfoque:

  • La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles. Vanistendael (1994).
  • Resiliencia es saber afrontar la adversidad de forma constructiva. Saber adaptarse con flexibilidad y salir fortalecido del suceso traumático. Dra. Santos. (2000).

Todas las personas tenemos la capacidad de sobreponernos a un estímulo adverso, pero el uso decidido y firme de esta capacidad es lo que nos hace realmente resilientes.

¿Aprender de una dificultad que sientes que no mereces? ¿Usar el humor cuando algo no sale bien? ¿Sacar lo positivo de cualquier situación?…. No es fácil actuar de este modo en todas las situaciones, pero ¿se puede aprender a hacerlo? Mi respuesta es que sí, sin embargo,  cada persona lo hace a su ritmo y con su estilo personal.

Se habla de dominios de resiliencia particulares para hacer referencia a formas específicas de resiliencia, como puede ser la social, la escolar o la emocional.

¿Qué dice la neurociencia acerca de la resiliencia?

Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar las situaciones difíciles y estresantes.

Algunos autores, más del ámbito biológico, incluyen en su definición de resiliencia el hecho de que esta se manifiesta también a nivel biológico, neurofisiológico y endocrino, en respuesta a los estímulos ambientales.

La investigación neurológica ha demostrado que tales evocaciones del trauma y estrés se generan con activaciones autónomas de diversas partes del cerebro, en especial las de la memoria y las de vigilancia, es decir, con activación en diferentes áreas del cerebro tales como los núcleos de la amígdala, el hipocampo, y luego el neocórtex.

Es la dualidad mente-cuerpo, en el que ambos se retroalimentan y expresan, de una u otra forma, la respuesta del individuo en una situación estresante o de sufrimiento.

El sufrimiento psicológico va a provocar en el sujeto modificaciones bioquímicas que son perceptibles en los análisis, principalmente el cortisol está vinculado con un incremento de la vigilancia o el estado de hiperalerta, así como de la atención focal. El exceso de cortisol implica: déficits en el desarrollo, la reproducción y en respuestas inmunes adecuadas. Esto explicaría (al menos parcialmente) lo observado en gente sometida a estrés intenso o de larga evolución: disminución del pensamiento asertivo, menor creatividad y proactividad, frecuencia de ideas estereotipadas (repetición de esquemas), así como disfunciones sexuales.

En síntesis: el cortisol atenta contra la resiliencia. Fortalecer nuestra resiliencia también repercute por tanto en el estado de salud física.

Mejorar nuestro estado físico mejora nuestra resiliencia y viceversa.

¿Cómo podríamos ser más capaces frente a la adversidad?

Las experiencias tempranas y los factores de personalidad que se establecen en la adolescencia son dos guías que van a marcar en ciertos aspectos nuestra capacidad de adaptación y resiliencia, sin embargo, hay cosas que podemos hacer para minimizar los factores de riesgo e incrementar los protectores en las situaciones de estrés y sufrimiento.

Para mejorar nuestra resiliencia necesitamos fortalecer las cualidades que nos permiten una adaptación positiva en una situación de adversidad o sufrimiento.

Probablemente tengamos desarrolladas más unas cualidades que otras, lo ideal sería equilibrar o reforzar aquellos aspectos que necesitemos sin tratar de abarcar todos, y lo que es muy importante, a nuestro ritmo.

Estos cambios necesitan comenzar quizás por el primero de ellos, conocernos un poco mejor para saber cómo afrontamos las situaciones dolorosas o traumáticas.

La resiliencia puede adquirirse, pero siempre a nuestro ritmo, sin ansiedad.

Ser resiliente no quiere decir que una persona no tenga heridas, sino que a pesar de ellas la situación adversa le ha sido instructiva de algún modo. Ha sido capaz de aceptar el dolor y en lugar de sumergirse en él, ha optado por aprender.

Recuerda: “Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden pero las águilas vuelan más alto”. Mahatma Gandhi ~

Te invitamos a ver esta interesante y clarificadora entrevista a Boris Cyrulnik: «Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.»

Fuente: La resiliencia, ¿qué es y cómo poseerla? areahumana.es

Credit Amanda Cass Art ~

 

 

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MAPA DE LOS SECRETOS FAMILIARES. Alejandro Jodorowsky ~

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Todas las familias tienen secretos guardados, hasta las más normales, porque todos los seres humanos hacen cosas de las que luego se arrepienten. Las silencian. Cuando alguien me dice “en mi familia no hay ningún secreto” yo pienso: “Lo que pasa es que todavía no lo has descubierto”.

El secreto es como un animalillo inmortal que se pretende ocultar en una generación, pero que en las siguientes reaparecerá ingeniosamente disfrazado. Por vergüenza, por protección a los hijos o por diferentes miedos, hay hechos y circunstancias que las familias pretenden que no salgan a la luz. Estos secretos forman una estructura que se deslizará de diferentes maneras sobre las generaciones siguientes.

Los más comunes se refieren a enfermedades mentales, asesinatos, suicidios, violaciones, homosexualidad, incesto, prostitución, exilios, cárcel… Frecuentemente se manifiestan en los descendientes por medio de accidentes, fobias, repeticiones, psicosis, autismo, enfermedades congénitas que afectan a los órganos de los sentidos, quistes… Por ejemplo, una niña pierde la virginidad por accidente (una escopeta de juguete se le clava en el himen) en la misma fecha que su bisabuela fue violada, hecho que se mantuvo en secreto generación tras generación.
La realización personal de cada miembro del árbol y vivir en la autenticidad, tiene un gran valor profiláctico para la salud de nuevos frutos que estén por nacer.

Secretos De Familia

¿Qué es la familia?
La familia es lo permanente, estaba antes de que llegáramos, le pertenecemos mientras vivamos y seguirá existiendo después de nosotros. Es una generación de vivos, que caminan como mínimo con dos generaciones de muertos a la espalda hasta la línea de meta, donde le toca subirse a la espalda de la siguiente generación de vivos.

¿Yo soy mi familia?
Recordemos que desde la perspectiva de la psicogenealogía, cada uno de nosotros está habitado por las tres generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de catorce personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás, “es agua sucia”.

¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?
La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos… Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto.

“Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.”

¿Qué cosas, a nivel psicogenealógico, vamos cargando en el cuerpo?
En el lado derecho… está la herencia paterna
Lado izquierdo…herencia materna
El vientre…la madre
Problemas de espalda… cargas a los padres
Padres divorciados o separados…puntas de los pies se separan
Miedo a la sexualidad… pelvis movida hacia atrás
No te han amado… pecho endurecido e insensible

¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?
Anne Ancelin Schützenberger lo ha estudiado a fondo: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles” pasean sobre los hijos y los descendientes. “Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores”. O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los siete años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?
Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o auto protegerse ante la sociedad.

¿Dónde se sitúan esos secretos?
Cada secreto que tenemos está en el estrato que le corresponde (los cuatro egos):

  • Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en el nivel de mis bisabuelos
  • Mis emociones secretas, están en mis abuelos
  • Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres
  • Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos

Cuando el secreto lo porta un miembro de la familia, éste lo vive como un cuerpo extraño y molesto, su cuerpo lo vive como un tumor o un bolo alimenticio que tiene que salir fuera. Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano con algún gesto inconsciente. Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

…”vale más saber una verdad, aun cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio, o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado: se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos, y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en bendiciones.

No A Los Secretos

En psicogenealogía, se considera que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para las sucesivas generaciones. Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano con algún gesto inconsciente. Los secretos hay que airearlos si son del presente o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Lo importante es hacerlo de la manera adecuada y en el momento más oportuno.

La enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto.

Anne Ancelin Schützenberger: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y “lealtades familiares invisibles” pasean sobre los hijos y los descendientes. “Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores”.

Freud: “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

Claudine Vegh: “Vale más saber una verdad, aun cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Fuente:  Mapa de los secretos familiares. Alejandro Jodorowsky ~

También puedes leer Oración sistémica a los ancentros

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EL DELFÍN COMO ANIMAL DE PODER.

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El delfín es el tótem de la alegría. El amuleto del delfín es querido por muchas culturas,  pues habita casi en todos los mares de la Tierra.

El delfín es considerado el “rey de los peces” por muchas culturas antiguas, es decir, los delfines se relacionan estrechamente  con cualidades reales que también posee el ser humano. Ello se debe probablemente a la gracia e inteligencia que los destaca dentro del mundo submarino.

El delfín es un símbolo de alegría, trascendencia, dulzura, amistad, amor a la comunidad, sociabilidad, generosidad y poder.

El delfín es un tótem  dual, tanto es solar como lunar. El delfín como tótem solar es activo, vida, vibrante, salud, renovación, Inteligencia y el delfín como tótem lunar es el poder oculto, intuición, los sueños, Concepción, lo Femenino. El delfín es lunar pues forma parte del agua, del mar con sus mareas relacionadas con los ciclos lunares.

Es muy importante tener en cuenta que el delfín  está conectado con los temas de la dualidad. El delfín es un pez, pero a la vez es un mamífero. El delfín es de agua, pero a la vez, respira aire. Se dice del delfín que “puede estar en dos mundos a la vez.” De hecho, el delfín es ying y es yang.

En el simbolismo celta, el delfin era un tótem muy sagrado, ya que era visto como el protector de los pozos sagrados y del agua sagrada. El delfín, según los celtas es el vigilante de las aguas, y el guardián de todas las cosas asociadas con el agua.

Más modernamente, hay que decir que los piratas heredaron el símbolo del delfín. y lo asociaron como un benéfico símbolo de protección. El caso es que los marineros, fueran o no piratas, decían que los espíritus de las sirenas vivían en los delfines, y que bajo determinadas condiciones y en algunas leyendas, los delfines se podían convertir en bellas sirenas.

Lo que es cierto es que los delfines interactúan con los seres humanos de una manera amable, incluso de protección. El delfín tiene el don  de la compasión, la sensibilidad, sociabilidad, el cuidado a la comunidad y el espíritu generoso para llegar a conectar con otras especies.

El amuleto delfín  El hermoso, ágil, inteligente, sensible, emotivo,  y  enseña muchas cosas a las personas que les quieren escuchar.

El hogar del delfín  es el mar, aún siendo un mamífero. Su gran cualidad que impresiona a los científicos es la rica comunicación que poseen  sus sonidos y gestos, se sospecha que los delfines  tienen un nivel de inteligencia mucho más superior de lo que pensaban, e incluso se cree que tienen mensajes para nosotros, acerca de la sostenibilidad y medio ambiente del planeta y en concreto a los mares. El delfín tiene el don de la comunicación, tal vez algún día el hombre descifre sus mensajes, Los delfines han desarrollado señales auditivas sofisticadas para alertar a otros del peligro inminente del medio ambiente.

El delfín es sociable, juguetón con el ser humano, capaz de intuir sus emociones y estado anímico. Se dice que los delfines son capaces de detectar embarazos en mujeres que se están bañando junto a ellos, o niños autistas han sentido mejoría en su presencia.

Sin duda el delfín es un animal mágico. Nadar con ellos se dice que es una experiencia única y poderosa de gran ayuda para muchas personas.

¿Qué significa el delfín en tu vida?

El tótem  Delfín nos recuerda que tener tiempo para jugar es un elemento crucial para caminar en equilibrio. Se mueve por el agua con velocidad y gran gracia. Delfín tótem  nos indica movernos con las mareas de la vida, y no buscar muros de piedra para estrellarnos contra ellos, pues gastar energía luchando contra la corriente no nos lleva a ningún lado.

La medicina del tótem  de Delfín incluye el cambio, la sabiduría, el equilibrio, la armonía, la destreza de comunicarse, la libertad, la confianza, la comprensión del poder del ritmo en tu vida, el uso de la respiración para liberar las emociones intensas, el poder del agua.

El  tótem Delfín nos ayuda a superar los problemas de la vida, nos ayuda a sacar nuestra sensibilidad, y nos aporta sabiduría, el equilibrio, la armonía, la destreza de comunicarse, la libertad.

El delfín también aporta bondad, suaviza el carácter, potencia la simpatía, las ganas de jugar, la alegría y las ganas de vivir. Sin duda un tótem muy especial si el delfín te ha elegido.

Para saber cuál es tu animal de poder 👉 http://www.recicladas.com.ar/como-saber-cual-es-tu-animal-de-poder/

Fuente: totemanimal.org

¡Que la Magia Amorosa de la Naturaleza Transforme Tu Corazón!

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LOS MANDALAS COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA.

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El mandala, término sánscrito que podría traducirse como «círculo mágico» o «círculo sagrado». Ellos tienden a actuar como plantillas de activación de la conciencia. Carl G. Jung estudió los mandalas de un amplio campo de las culturas del mundo y épocas, así como de haber abogado por la creación de nuestros propios mandalas como vehículos de trabajo espiritual. Señaló que cuando dibujamos mandalas desde el centro hacia el exterior, tendemos a procesar nuestros problemas o desafíos personales y muchas veces obtenemos una mayor claridad y energía que podemos aplicar a nuestras vidas.

En su artículo “Sobre el simbolismo del mándala”, de 1950, Jung expone sus consideraciones acerca de esta “categoría especial del simbolismo, el mándala”, describiendo 54 cuadros, “de la más diversa proveniencia”, orientales y occidentales.

“Mándala, del sanscrito, significa círculo. Término indio que designa dibujos circulares cultuales. Dibujados a veces por mujeres, otras, elaborados a lápiz rojo en las paredes de templos y cabañas. Los mejores y más interesantes se encuentran en la zona del budismo tibetano”

Para Jung, los cuatro colores básicos del mándala son el rojo, el verde, el blanco y el amarillo. Según Jung “representan los cuatro puntos cardinales y al mismo tiempo funciones psíquicas”. Esto lo repite una y otra vez cada vez que analiza los mándalas de sus pacientes. Por eso, siempre que aparezcan estos cuatro colores, juntos o separados y/o combinados de diferentes maneras, para Jung serán expresión de una etapa en el proceso de individuación.

Por otra parte, llama “círculos mágicos” a los distintos círculos que forman el mándala cuya magia consiste en producir “el paso de los contenidos inconscientes a la conciencia en los pacientes o personas psicoanalizadas”

(…) “En el uso ritual un mándala tibetano es llamado yantra, un instrumento para la contemplación. Su finalidad es fomentar la contemplación mediante el estrechamiento, en cierto modo circular, del campo visual psíquico en dirección al centro.
Normalmente el mándala contiene tres círculos, pintados de negro o de azul oscuro, que deben excluir lo exterior y dar coherencia a lo interior. El borde exterior consta casi regularmente de fuego…
Sigue después hacia dentro una corona de hojas de loto, que caracterizan el conjunto como padma, flor de loto. Dentro hay una especie de patio de monasterio con cuatro puertas. Significa la concentración y el retiro sagrados. En el interior de ese patio se encuentran por lo general los cuatro colores básicos: rojo, verde, blanco y amarillo, que representan los cuatro puntos cardinales y al mismo tiempo funciones psíquicas. Sigue después, normalmente separado por otro círculo mágico, el centro, el objeto o meta fundamental de la contemplación”

Jung También los llama “psicocosmogramas” puesto que revelan al neófito el juego misterioso de las fuerzas que actúan en el universo y en nosotros mismos por lo que se convierten en medios pedagógicos que nos enseñan la vía de la reintegración de la conciencia.

Tanto el mándala budista como el hindú, tienen “el mismo estímulo espiritual: trazar un camino desde el tiempo a la eternidad, llevar a cabo la liberación, captar ese instante que, una vez vivido, rescata lo verdadero que hay en nosotros”.

Fuentes: Carl Jung ~“Los mándalas en El libro rojo de Carl Gustav Jung. Para un acercamiento al simbolismo del centro interior”

Carl Jung ~ Psicología evolutiva ~

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INTROVERSIÓN. ¿Es lo mismo que timidez?

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¿Te gusta estar solo algunas veces y la gente asume que eres tímido?

¿Piensas mucho antes de hablar y tus colegas creen que eres inseguro? Si rechazas una invitación a una fiesta, ¿tus amigos opinan que eres «raro»?

Tal vez la razón sea que tu personalidad se inclina hacia la introversión, que es algo distinto a la timidez. Aunque hay gente que suele confundir ambas cosas y pensar que son sinónimos. Pero no es así.

Tiempo de soledad

Más que del mundo exterior, un introvertido «obtiene energía de las ideas, imágenes y recuerdos que están en su mundo interior», según la clasificación Myers-Briggs, basada en las enseñanzas del psiquiatra suizo Carl Jung y una de las más populares para determinar el tipo de personalidad.

Los introvertidos pueden parecer reservados y reflexivos, o dar la impresión de que actúan lentamente, de acuerdo a esta tipología. Disfrutan estando y haciendo cosas solos, como leer, por ejemplo.

Jenn Granneman, autora del libro «La vida secreta de los introvertidos» y fundadora de la comunidad digital Introvert, Dear, comparte una idea parecida sobre la introversión.

«Es la preferencia por ambientes tranquilos, mínimamente estimulantes».

Los cerebros de los introvertidos no están «cableados» para obtener la recompensa que reciben los extrovertidos al interactuar con la gente, explica Granneman.

«Estas personas son más sensibles a la dopamina, el neurotransmisor del ‘bienestar'», asegura, por lo que «muchas situaciones sociales o entornos altamente estimulantes pueden ser agotadores mental o físicamente para un introvertido».

Laurie Helgoe, autora de «El poder de la introversión: por qué tu vida interior es tu fuerza oculta», explica que a los introvertidos les gusta pensar antes de responder.

Como resultado, «las interacciones en las que hay espacio para reflexionar pueden ser muy placenteras para ellos», añade la psicóloga. «Mientras que las conversaciones entre extrovertidos pueden ser como partidos de tenis».

Entonces, como dice Granneman, «muchas» interacciones sociales resultan extenuantes, pero no todas.

Los introvertidos no son «asociales». Pueden socializar y lo hacen, solo que de manera diferente a la de los extrovertidos.

«Valoran las relaciones profundas y significativas, les encanta conectarse de manera auténtica y compartir sus ideas en un grupo pequeño o en una conversación de a dos», piensa Granneman.

Angustia

La timidez, en cambio, explica esta misma autora, «es el miedo a que la gente nos juzgue negativamente», en prácticamente cualquier situación social.

«Los tímidos se sienten bastante incómodos y angustiados en las interacciones sociales, especialmente con personas que no conocen muy bien», sostiene.

«La timidez está enraizada en el miedo, mientras que la introversión es simplemente una preferencia, y no implica intrínsecamente nerviosismo o ansiedad», aclara.

«Por ejemplo, una persona tímida puede evitar un evento de para entablar relaciones profesionales porque le estresa mucho la idea de conocer gente nueva (aunque en realidad sí quiera ir)», opina Granneman. «Sin embargo, un introvertido podría esquivar el mismo evento porque prefiere simplemente relajarse en casa».

La especialista indica que «tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden experimentar timidez».

Entonces, ¿por qué hay gente que cree que la introversión y la timidez son lo mismo?

Confusión

Granneman reconoce que «tanto los introvertidos como los tímidos evitan la interacción social», pero por razones diferentes.

Los primeros porque puede agotarlos; y los segundos, porque les causa angustia.

Tal vez, lo que sucede es que la timidez es más común en los introvertidos.

Granneman se pregunta «si tiene que ver con los mensajes que los introvertidos reciben de la sociedad, que prefiere las personalidades extrovertidas».

«Se les hace creer que hay algo mal con ellos, que son ‘muy callados’, que deberían ‘salir más de sí mismos’ y que es malo pasar tiempo a solas en lugar de salir un viernes por la noche», dice.

«Pueden sentirse mal por pensar demasiado, por necesitar más tiempo para reflexionar, por (ver las cosas) en profundidad y vivir una vida más tranquila y de ritmo más lento», lamenta.

«No me sorprende que algunos introvertidos teman ser juzgados negativamente o se pongan nerviosos, lo que podría llevar a la timidez», agrega.

O a pensar que los introvertidos deben cambiar o «superar» su personalidad. Pero, ¿es así?

Fortalezas

No. Ser introvertido no significa necesariamente carecer de habilidades sociales.

De hecho, la falta de estas habilidades no depende necesariamente del tipo de personalidad.

Tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden carecer de estas aptitudes, declara Granneman.

«Por ejemplo, todos conocemos a algún extrovertido que no se da cuenta cuando le mandamos señales de que queremos terminar una conversación», comenta la autora.

De hecho, la especialista cuenta que conoce a muchos introvertidos con fuertes capacidades sociales y que suelen pasar por extrovertidos.

La psicóloga Laurie Helgoe aclara que hay muchas habilidades sociales que vienen con la introversión: «la capacidad de escuchar a la gente, la comodidad con el silencio y con la soledad, que creo que pueden permitir más intimidad en una conversación».

Por lo tanto, Granneman afirma que «la introversión no es una enfermedad que necesita ser curada, ni algo averiado que reparar y que tampoco habría razón para hacerlo».

Al contrario, muchos expertos creen que la introversión es algo con lo que una persona «nace», por lo que Granneman concluye que la extroversión no es la única forma «correcta» de ser.

Fuente: BBC Mundo ~

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MIEDO A SALIR A LA CALLE. ¿Qué es el síndrome de la cabaña?

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Desde que se declaró el estado de alarma en todo el país por la crisis sanitaria del COVID-19, ya hemos pasado más de un mes y medio confinados en casa. Este periodo de encierro está generando diversas consecuencias negativas a nivel psicológico en buena parte de la población: sentimientos de ansiedad, tristeza, aislamiento social, alteración en los hábitos de sueño… Hoy concretamente queremos abordar una de las consecuencias que en la actualidad está apareciendo en mucha gente cada vez con más frecuencia: el síndrome de la cabaña.

¿Qué es el síndrome de la cabaña?

Ahora mismo nos encontramos en fase de desescalada, lo que implica salidas progresivas a la calle , el inicio de la normalidad. Aunque a priori esto es una noticia positiva tras tantos días de encierro, para muchas personas esta vuelta al exterior es el desencadenante de potentes sentimientos de ansiedad. A este fenómeno se le denomina “síndrome de la cabaña”. Concretamente este síndrome consiste en la aparición de un miedo intenso a cambiar de entorno tras un tiempo prolongado de encierro, a pesar de que el entorno en el que se encuentre la persona no sea mejor.

El origen de este síndrome se remonta al siglo XX, su nombre inicial es “cabin fever”. En esta época muchos colonos americanos debían pasar largas temporadas en invierno dentro de sus cabañas, experimentando síntomas depresivos, ansiosos y sensación de enjaulamiento.

¿Cómo se desarrolla?

El síndrome de la cabaña suele aparecer tras una estancia prolongada en un lugar cerrado. Actualmente, como consecuencia de la situación de alarma sanitaria que estamos viviendo por el COVID-19, salimos a la calle simplemente para realizar las tareas más básicas y pasamos la mayor parte del día en casa.

Somos conocedores del riesgo real que supone exponernos a salir, es por ello que es normal que puedan surgir sentimientos de inseguridad o incertidumbre cada vez que tenemos que ir al supermercado o farmacia. Sin embargo, lo que ocurre en muchos casos es que esta situación está siendo detonante de problemas como hipocondría, ansiedad, depresión…. Esto lleva a que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa (donde pasamos tanto tiempo) como el único lugar seguro, de forma que cada vez que cambiamos a un entorno fuera de casa, se genera un miedo incapacitante. Tras tantas semanas de confinamiento, nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

Síntomas del síndrome de la cabaña

Es muy frecuente que se experimenten alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo. Otros síntomas a destacar son los siguientes:

  • A nivel de cognitivo: dificultad para la concentración, déficitis de memoria.
  • A nivel emocional: sensación de nerviosismo, síntomas depresivos y ansiosos, sensación de desasosiego y enjaulamiento, frustración, angustia y temor.
  • Falta de motivación: presencia de desgano, gran esfuerzo para realizar tareas cotidianas, sobre todo que impliquen salir al exterior.
  • Excesivo miedo a salir, retomar la rutina y relaciones sociales.

Este síndrome suele darse con mayor frecuencia en personas que viven solas o tienen escaso contacto social en este periodo de confinamiento por dificultades de acceso a internet. No es exclusivo de quienes antes de la situación de alarma ya tenían problemas emocionales, es decir, cualquier persona es vulnerable de poder padecerlo en cualquier momento.

¿Qué hacer en este caso? Recomendaciones psicológicas.

  • Plantearnos objetivos realizables: Conforme el confinamiento avanza, ir retomando de manera progresiva las actividades de la vida cotidiana. De forma que empecemos a exponernos primero a aquellas situaciones que nos generan menor ansiedad hasta habituarnos.
  • Diseñar una rutina: Con el fin de evitar demasiado tiempo inactivos (siestas largas, excesivo tiempo en el sofá o cama…) es necesario establecer una rutina marcando unos horarios básicos para dormir, levantarse, la higiene personal o comidas. Importante también planificar actividades que impliquen salir al exterior.
  • Realizar ejercicio físico: Para evitar la inactividad y como parte de la rutina, es muy recomendable la realización diaria de ejercicio físico.
  • Mantener contacto social: Fomentar el contacto social, a través de redes sociales: videollamadas, mensajes… y cuando en el desescalamiento se permitan actividades sociales, exponernos progresivamente a ellas.
  • Expresión emocional: Es importante que podamos transmitir como nos sentimos a aquellas personas que son importantes para nosotros. Es también relevante no invalidar las emociones negativas que podamos experimentar: tristeza, desasosiego… puesto que a pesar de ser incómodas, son totalmente necesarias.
  • Buscar apoyo profesional: En caso de que los síntomas persistan o resulten incapacitantes en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. Si este síndrome se agrava puede derivar en depresión. Es por ello que en los casos en los que estos síntomas persisten, se requiere de intervención psicológica. Una intervención temprana favorece un mejor pronóstico.

Sin duda, esta situación de confinamiento es totalmente inédita para todos. Es probable que, con el paso del tiempo, vayan apareciendo más secuelas que se están generando a nivel psicológico.

Fuente: Psicólogos Málaga

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¿QUÉ ES LA ESCRITURA EXPRESIVA COMO TERAPIA?

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«Para mí, el escribir era vivirse, conocerse, ser arqueólogo de uno mismo. Escarbar y, si se escarba, hay de todo dentro de nosotros: el criminal y el santo, el héroe y el cobarde.» José Luis Sampedro ~

En la mente global todos tenemos la idea de lo que significa «escritura terapéutica»: es aquel acto voluntario de escritura en el que el único fin es dejar que un pasado o un presente doloroso deje de serlo. En este sentido, debemos escribir sin limitaciones y sabiéndolo que nadie va a juzgarnos por nada porque es una práctica íntima y personal.

De igual forma, si lo que queremos es escribir buscando un bienestar lo que menos debería importarnos es el cómo esté escrito. El plano estético queda relegado: la escritura terapéutica exige más sentir que pensar, dejarse llevar y enfrentarse al papel sin miedo alguno.

Durante los últimos 20 años, un buen número de estudios han demostrado los efectos beneficiosos que escribir acerca de los eventos traumáticos o estresantes experimentados en primera persona tiene sobre la salud física y emocional.

El resultado obtenido en la gran mayoría de estudios es una mejora significativa tanto física como psicológica.

La escritura expresiva  puede ser el germen de la superación de un trauma. Una práctica sobre la que ha investigado durante décadas el profesor estadounidense de la Universidad de Texas en Austin especializado en Psicología Social James W. Pennebaker.

El psicólogo ha llevado a cabo estudios con supervivientes de trágicos sucesos, como el atentado del 11 de septiembre en Nueva York o el terremoto de San Francisco (EE.UU.) de 1989. A resultas de estas investigaciones, Pennebaker llegó a la siguiente conclusión: Descubrimos que aquellas personas que habían mantenido en secreto sus vivencias personales más dolorosas tenían mayor potencial de enfermar”.

Además de seguir la evolución de víctimas de grandes tragedias, el psicólogo se basó en su propia experiencia cuando al iniciar los estudios de posgrado, sufrió una depresión y consiguió recuperarse a base de escribir diariamente.

La psicóloga especialista en Terapia Narrativa y Trabajo Comunitario Mònica Florensa Biescas explica: “Para darle sentido a nuestra historia elegimos ciertos acontecimientos y excluimos otros. Las historias dan forma a nuestras vidas e impulsan o impiden la realización de ciertas acciones”. Y es en este punto cuando la práctica narrativa puede incidir “modificando las narraciones” que la persona hace de su propia vida.

Durante la práctica de la escritura expresiva, el profesor Adrián Montesano resalta que la persona debe ser capaz “de volcar emociones y pensamientos profundos”, a diferencia de cuanto se realiza una escritura más anodina y superficial. En este sentido sostiene que el ser humano tiene “un impulso narrativo”, es decir, es un contador de historias.

Pero el relato vital se puede ver truncado a causa de la vivencia de un acontecimiento traumático, como la muerte de un ser querido, una separación amorosa o una enfermedad grave. “Este ejercicio de escritura expresiva te permite la integración de tu memoria autobiográfica para, de alguna manera, darle sentido a la experiencia”, explica Montesano.

Una escritura saludable

El experto asegura que “fácilmente” esta técnica habitual en algunos tipos de terapia tiene efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo, los niveles de estés y también sobre la salud física. En este último ámbito, se han observado resultados positivos en enfermedades médicas como el asma, la artritis, el VIH, problemas cardiovasculares o el cáncer, según Montesano.

Si bien la escritura expresiva no es capaz de curar por sí sola una enfermedad, ayuda al paciente a adaptarse mucho mejor a su nueva situación, a poder experimentar mayores sentimientos de bienestar, a retomar sus niveles de autoestima y, además, puede contribuir a fortalecer el sistema inmune o algunas funciones fisiológicas.

Aumenta la conciencia interior

“Cuando necesites poner orden, aclarar, comprender, simplemente escribe”, recomienda Mireia Cabero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. “Y como la escritura requiere de un ordenamiento y de una formulación que es muy diferente a los del pensamiento, aumenta tu conciencia interior y, por tanto, estás más capacitado para poner solución”, reflexiona.

No obstante, la psicóloga también admite que la voluntad de “dirigir la comprensión que ofrece la escritura expresiva” es fundamental para conseguir resultados positivos. También recomienda la supervisión de un experto en este tipo de escritura o bien de un psicólogo que pueda acompañar al paciente durante el proceso.

En cuanto a cómo y cuándo empezar a plasmar en un papel los sentimientos, emociones y pensamientos que provoca una experiencia traumática, Adrián Montesano sugiere que la persona debe encontrar el momento y el lugar en el que se encuentre cómoda y sin distracciones para escribir entre 15 o 20 minutos. “Que lo escriba dejándose ir, sin suspender el juicio o la crítica, no importa si cometes faltas o el estilo que utilices”, aclara.

Lo cierto es que la escritura puede llegar a ser una de las formas más poderosas y catárticas de terapia que existe. Y lo mejor de todo, está siempre al alcance de todos y cada uno de nosotros.

Par finalizar, una invitación…

Carta para los días de lluvia

Cuando te sientas bien y capaz de hacer frente a la vida diaria, puede ser útil escribirte una carta para leer posteriormente, en esos momentos que no son tan buenos, o en los que te encuentras particularmente débil o vulnerable. Se trata de escribir en tu “día bueno” una carta destinada a ti mismo expresándote apoyo y comprensión para leer y darte ánimos en el “día malo”.

En esta carta podrías incluir todo aquello que te  ayuda a sentirse mejor en esos momentos, lo que te ayudó en el pasado, cosas que hacer para sentirte bien, consejos sobre qué no hacer, tus fortalezas y recursos personales, cosas que necesitas saber en ese momento.

Pero sobre todo debes ser amable y compasiv@, mostrando apoyo y comprensión a tu yo más vulnerable.

Fuentes: La Vanguardia ~   Psicopedia  ~

 

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EL OTOÑO EN LA COSMOGONÍA CHINA.

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En la Cosmogonía China, la temporada de otoño está asociada con el color blanco, el sonido del llanto, las emociones tanto de valentía como de tristeza, el órgano del pulmón, el elemento metal y el tigre blanco. El otoño también está conectado con la dirección Oeste, considerada la dirección de los sueños y las visiones.

En el mundo occidental, tendemos a reemplazar ideas viejas con ideas nuevas, vamos dejando atrás el entendimiento de los ciclos naturales. La cultura china, en cambio, mantiene su sabiduría ancestral y sigue celebrando los eventos de cambio que ocurren cada cierto tiempo en la naturaleza. Aprovechando que hace apenas unos días entramos al otoño, vale la pena repasar lo que ello significa en la tradición china, que además de ser metafóricamente frondoso resuena como genuino.

En la cosmogonía china la temporada de otoño está asociada con el color blanco, el sonido de llanto, las emociones tanto de valentía como de tristeza, el órgano del pulmón, el elemento metal y el tigre blanco. El otoño también está conectado con la dirección oeste, considerada la dirección de los sueños y las visiones.

La relación con las emociones de valentía y tristeza hace sentido, por supuesto, porque en otoño todo está muriendo.

La luz está muriendo debido a la inclinación del planeta sobre su eje; los días son más cortos; las plantas y árboles agotan su ciclo de crecimiento. El coraje y la melancolía, entonces, son parte de la naturaleza. Ello es lo que la filosofía china intenta transmitir: la tristeza es parte del otoño como el cambio de luz es parte del otoño.

Así que celebrar la estación como lo hacen los chinos tiene un propósito congruente. Para hacerlo debes pararte viendo hacia el oeste. Sólo mantenerte así por algunos segundos, sintiendo la “oestidad” del otoño. Considerar tus sueños y tus visiones, y el camino hacia el vas a dirigirte durante la temporada.

Encender velas blancas en contra de la creciente oscuridad de la temporada o colocar flores blancas en tu casa. Permitirte llorar por las cosas que has perdido. El llanto es el sonido de la temporada. Encontrar el coraje para enfrentar lo que viene.

No hay más que considerar la congruencia de los cambios exteriores con los interiores para que suene más bien como una justicia poética ante la estación más decadente y estética del año. Una pertinencia con lo que sucede en la naturaleza, que necesariamente nos sucede a nosotros; ya no estamos separados de ella sino que somos ella.

El otoño “es representativo del desapego y la depuración, ya que la caída de hojas puede simbolizar la ecesidad de “soltar” viejas actitudes, comportamientos, ideas y personas que ya no nos hacen felices, desintoxicando así nuestra vida”.

Algunos propósitos adecuados para esta temporada, según esta experta, pueden ser “liberarnos de viejos condicionamientos que impiden nuestro crecimiento y desarrollo pleno y soltar una actitud concreta que dificulte nuestra relación con los demás, como tener expectativas equivocadas o abrir juicios sobre otras personas”.

Sugerencias prácticas para avanzar en este sentido son: limpiar y renovar los espacios en que vivimos como una forma de “liberarnos” de lo viejo; llevar un “diario de introspección”, donde apuntaremos las sensaciones emocionales que nacen de la revisión de dichos espacios; practicar el caminar contemplativo en parques o bosques; e iniciar una terapia para profundizar nuestro autoconocimiento y liberarnos de aquello que condiciona nuestra personalidad.

Fuente: https://pijamasurf.com/

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