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¿QUÉ ES EL CAMPO MORFOGENÉTICO de RUPERT SHELDRAKE? ¿QUÉ INFLUENCIA TIENE EN NOSOTROS?

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Las incisivas hipótesis de Rupert Sheldrake han hecho despertar de su letargo a la biología convencional. Su prestigioso historial incluye el haber sido director de estudios de biología celular v bioquímica en la Universidad de Cambridge e investigador miembro de la Roval Society británica, pero cuando, tras darle muchas vueltas, publicó en 1981 UNA NUEVA CIENCIA DE LA VIDA dividió a la comunidad científica en ofendidos y entusiastas. La seria revista Nature no tuvo reparo en clamar que el libro era «uno de los mejores candidatos a la hoguera en muchos años» y «definitivamente… una aberración intelectual».

También Galileo y Darvvin fueron objeto de ataques y burlas en su día, antes de que se les encumbrara a héroes de la ciencia. Nacido en 1942, durante varios años Sheldrake ha repartido su tiempo entre el dar conferencias, escribir en Inglaterra y el trabajo en el Instituto de Investigación Agrícola de Hiderabad, en la India. En el milenario sub-continente Sheldrake también «amplió» estudios, conviviendo en el Shantivanam Ashram junto al Padre Bede Griffiths, un moderno sabio cristiano.

Allí se gestaron sus hipótesis, que no son místicas, sino muy científicas, aunque algunos se resistan a aceptarlo; el propio Sheldrake ha sugerido sencillos experimentos que de no funcionar invalidarían su trabajo —de momento, los experimentos realizados lo apoyan—. La hipótesis central de Sheldrake, la “Resonancia Mórfica”, postula que cada especie tiene un «campo» de memoria propio. Este campo estaría constituido por las formas y nuestras ideas y actitudes podrían influir a distancia sobre otras personas sin que nos demos cuenta. Actitudes de todos los individuos pasados de dicha especie, y su influencia moldearía a todos sus individuos futuros:

«Cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman. Si un animal aprende un nuevo truco en un lugar (por ejemplo, una rata en Londres), les es más fácil aprender a las ratas en Madrid el mismo truco. A cuantas más ratas londinenses se les enseñe ese truco, canto más fácil y rápido les resultará a las ratas de Madrid aprenderlo.»

Ello permitiría explicar cómo adquieren los animales sus instintos, incluidas las complejísimas habilidades que muestran algunos animales desde pequeños.

También explicaría cómo se reproduce la forma de un organismo de generación en generación. El código genético sólo describe los aspectos menos sutiles de la herencia, pero no puede explicar por qué determinadas células de nuestro embrión se han diferenciado dando lugar a una oreja, un ojo, el dedo gordo del pie izquierdo, determinado tejido intestinal, etc. Según Sheldrake, adquiriríamos la forma que reconocemos como humana porque las formas de todos los miembros pasados de nuestra especie «resuenan» en nosotros, como ondas en un estanque, organizando la vía de nuestro crecimiento. A la vez, nosotros incorporamos nuestra forma a la memoria colectiva de la especie, engrosándola e incrementando así su influencia. Y al igual que las formas «resonarían» todo tipo de instintos y actitudes.

Estos hábitos de organización serían inherentes a toda la naturaleza. Por ejemplo, si elaboramos un nuevo compuesto químico, debería ser más fácil obtenerlo en otros laboratorios a medida que transcurre el tiempo, porque cuantas más veces haya cristalizado, mayor será su campo de resonancia mórfica. En realidad, hace décadas que los químicos reconocen este hecho; y hasta ahora, su explicación era que diminutas partículas del nuevo compuesto iban del laboratorio en laboratorio a través de las barbas de los químicos.

Por otra parte, si la naturaleza evoluciona, ¿porqué no habrían de evolucionar también las leyes de la naturaleza? ¿Por qué las leyes que gobiernan el crecimiento de los naranjos tendrían que estar ahí antes de que existiesen los naranjos? En vez de leyes eternas e inmutables, Sheldrake plantea que las regularidades de la naturaleza podrían parecerse más a hábitos, que van modificándose lentamente con el tiempo. La hipótesis de este biólogo londinense también permite suponer que la memoria no estaría almacenada en el cerebro (los repetidos intentos de localizar rastros de ella nunca han dado resultado). La “Resonancia Mórfica” se basa en la similitud; más sintonizamos con un organismo del pasado cuanto más similares somos a él. Pero el organismo más parecido a nosotros que ha existido hace una hora o un año éramos nosotros mismos. «Somos más parecidos a cómo éramos nosotros mismos que a cualquier otro organismo; creo que eso implica que estamos específicamente sintonizados con nuestro pasado, y explica por qué nuestro pasado influye sobre nosotros».

Pero también podríamos sintonizar con el inconsciente de otras personas, y ello nos acerca al inconsciente colectivo postulado por Jung. La sintonización por resonancia con la memoria reciente de otras personas puede igualmente dar explicación de fenómenos como la telepatía. Otro hecho curioso es que, si la resonancia mórfica facilita el aprendizaje, «en el presente siglo cada vez debería resultar más fácil aprender a ir en bicicleta, a conducir un automóvil, a tocar el piano o a utilizar una máquina de escribir, a causa de la resonancia mórfica acumulada de la gran cantidad de gente que ya ha adquirido estas habilidades».

Todo ello significa un renacimiento del vitalismo en el cuerpo de la biología. En el terreno ético la resonancia mórfica también tiene poderosas implicaciones: «De acuerdo con la resonancia mórfica, nuestras ideas y actitudes pueden influir a distancia sobre otras personas, sin que ni ellas ni nosotros lo sepamos… Creo que la única solución a nuestros problemas es un cambio en nuestra manera de pensar y sentir… Si nos desesperamos, creyendo que nada podemos hacer, esta actitud puede extenderse e influir sobre otras personas… Pero si creemos en la posibilidad de una nueva manera de vivir, nuestras acciones serán más positivas, y puede que nuestro ánimo y esperanzas se transmitan a los demás». A este compromiso con la situación mundial Sheldrake añade una espiritualidad posiblemente brotada de su relación con Bede Griffiths. Al final de su segunda obra. La Presencia del Pasado (1989), más fácil de leer y más rica en ejemplos, señala que la ciencia no puede suministrar las explicaciones últimas:
«Podríamos contemplar el origen del universo y la creatividad que contiene como un misterio impenetrable y dejarlo así. Si decidimos explorar más allá, nos encontramos con la presencia de varias antiguas tradiciones de pensamiento sobre el origen creativo último, bien sea éste concebido como el Único, Brahma, el Vacío, el Tao, el Abrazo eterno de Shiva y Shakti o la Santa Trinidad.» En todas estas tradiciones, tarde o temprano llegamos a los limites del pensamiento conceptual, y también al reconocimiento de estos limites.Solamente la fe, el amor, la esencia mística, la contemplación, la iluminación o la gracia de Dios pueden llevarnos más allá.» La resonancia mórfica de Sheldrake, todavia pronto para considerarla confirmada, sigue despertando adhesiones y rechazos. Entre quienes han mostrado su interés figuran Bohm, Dossev, Grofv Wilber. Éste último escribia’ en 1984, cuando apenas habían empezado los experimentos que la avalan:

«Por diversas razones, considero que su hipótesis es una de las presentaciones científicas más innovadoras, cuidadosas v refrescantes de la última década, especialmente entre lo que se conoce como ciencia ‘nueva era’ (es decir, el intento de síntesis de ciencia empírica y tradiciones trascendentes). Por un lado, está escrita en un estilo extremadamente meticuloso y claro. Nada tiene que ver con las nociones ambiguas y medio hinchadas (¿o debería decir hinchadas del todo?) que parecen definir las típicas confesiones del «nuevo paradigma», la mayoría de las cuales no son ciencia ni arte, sino evasiones. Por otro lado, Sheldrake no suscribe la estupidez de moda de que la física en cierto modo es la piedra angular de la verdad; de hecho, él rehuye los enfoques exclusivamente físicos y, siguiendo a Whitehead y Bergson, busca en los sistemas vivientes o biológicos verdades más fundamentales (o ‘más elevadas’). A diferencia de Pribram, Zukav, el primer Capra, etc., Sheldrake rechaza considerar las interacciones físicas como paradigmáticas para el universo, y sus razones para este rechazo son una explicación clásica y elocuente de las limitaciones inherentes a extrapolar desde la física y la química al Mundo Entero. Finalmente, ya que afirma que es una teoría científica, hace lo que la mayoría de los científicos “nueva era” fallan en hacer: en la línea de Karl Popper, propone maneras no de probar su teoría (cualquiera puede soñar supuestas pruebas), sino de refutar potencialmente su teoría, que es lo único que define una hipótesis científica.

Fuente: Hemisferio derecho

Author and founder of publishing company Hay House, Louise Hay poses at a portrait session for New York Times Magazine in 2008. (Photo by Michele Asselin/Contour by Getty Images)Author and founder of publishing company Hay House, Louise Hay poses at a portrait session for New York Times Magazine in 2008 in San Diego, California. (Photo by Michele Asselin/Contour by Getty Images)

PUEDES CREAR UNA VIDA EXCEPCIONAL. Del viaje espiritual a la sanación. Louise Hay ~

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Hay una energía, una fuerza divina que nos crea, sustenta, interconecta y actúa en colaboración con nuestros pensamientos, palabras y acciones para generar las experiencias de nuestra vida. Cuando reconocemos este poder benevolente y aprendemos a trabajar con él, nos convertimos en dueños de nuestro destino. La fórmula es sencilla: piensa en cosas que te ayuden a sentirte bien, elige cosas que te ayuden a sentirte bien y actúa de forma que te ayude a sentirte bien. Luego, no pienses en el resultado y confía en que la Vida te aportará lo que necesitas para evolucionar y ser feliz.
Esta sencilla fórmula ha mejorado radicalmente mi calidad de vida, y también puede mejorar la vuestra.

Factores clave del viaje espiritual de Louise hacia la sanación:
• Simplicidad: concentrarse en dar pasos pequeños, sencillos y manejables en lugar de intentar hacer cosas complicadas.
• Optimismo: poner la atención y la energía en las soluciones en lugar de concentrarse en los problemas.
• Paciencia: experimentar el proceso en su totalidad y conscientemente, en lugar de apresurarsepara conseguir un resultado específico.
• Confianza: aprender a confiar en la Vida viendo perfección y oportunidades de crecimiento en todas nuestras experiencias.
• Crecimiento: ver la vida como una escuela donde utilizamos nuestras experiencias como catalizadores para el cambio y la autorrealización.
• Servicio: centrarnos más en cómo podemos animar y ayudar mejor a las personas que lo necesitan, en lugar de perdernos en nuestra visión personal de las cosas y en alcanzar el éxito.
• Acción: comprometernos a estar presentes y a cruzar las puertas que nos abre la Vida en nuestro viaje.
• Fe: estar dispuestos a arriesgarnos y a avanzar aunque no sepamos cuál va a ser el resultado.
• Magnetismo: conectar con la habilidad de atraer lo que necesitamos y desarrollarla adoptando (y conservando) el estado mental adecuado.

Fuente: “Tú puedes crear una vida excepcional”. Louise L. Hay y Cheryl Richardson ~

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PENSAMIENTOS PODEROSOS. PROSPERIDAD. Louise Hay ~

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Los pensamientos que tenemos y las palabras que decimos están continuamente configurando nuestro mundo y nuestras experiencias. Muchos tenemos el viejo hábito de pensar negativamente, y no nos damos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos. Sin embargo, nunca estamos estancados, porque siempre podemos cambiar nuestra manera de pensar. Cuando aprendemos a elegir constantemente pensamientos positivos, los viejos y negativos se disuelven y desaparecen.
Así pues, mientras lees los poderosos pensamientos siguientes, permite que esas afirmaciones e ideas te inunden la conciencia. Tu inconsciente va a elegir los pensamientos que son importantes para ti en este momento. Estos conceptos son como fertilizantes para la tierra de tu mente. Al absorberlos a medida que los vas repitiendo enriqueces lentamente la base de tu jardín de la vida. Cualquier cosa que plantes crecerá en abundancia.

  • Te veo como una persona sana y vibrante, rodeada de una belleza exquisita, teniendo una vida de amor y prosperidad, llena de alegría y risas. Estás en un maravilloso camino de cambio y crecimiento. Disfruta de tu viaje.
  • Todo lo que toco es un éxito.
  • Me abro para recibir nuevas vías de ingresos.
  • Ahora recibo mi bien de fuentes esperadas e inesperadas.
  • Soy un ser ilimitado que recibe su bien de una fuente ilimitada y de maneras ilimitadas.
  • Recibo bendiciones que superan mis más acariciados sueños.
  • El Océano de la Vida es generoso con su abundancia.
  • Todas mis necesidades y deseos son satisfechos antes de que lo pida. Mi bien me viene de todas panes, de todas las personas y de todas las cosas.
  • Me merezco lo mejor y ahora lo acepto.

Siempre podemos escoger entre una mentalidad de pobreza y una mentalidad de prosperidad. Cuando tenemos pensamientos de carencia y limitación, entonces eso es lo que experimentamos. No hay manera de ser prósperos si nuestros pensamientos son de pobreza. Para triunfar es necesario tener constantemente pensamientos de prosperidad y abundancia.

Fuente: ¡Vivir!  Louise Hay ~

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CUANDO NO SABEMOS COMO SEGUIR…

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Todos en algún momento de la vida atravesamos tormentas…

Walt Disney decía: “Todas las adversidades que he tenido en mi vida, todos los problemas y obstáculos, me han fortalecido. Uno no se da cuenta cuando sucede, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor que le puede pasar en un momento dado.”

Hoy nos preguntamos por qué hay personas que logran superar situaciones difíciles de la vida  y otras, que estando en las mismas circunstancias no lo consiguen.

¿Cómo podemos aprender?

Atiende esta historia:

Un hombre le pidió al universo una mariposa y una flor.

En su camino encontró un cactus y un gusano.

El hombre no entendió y pasó de largo. Al tiempo… del cactus brotó la flor más hermosa y el gusano se convirtió en mariposa.

A veces creemos que no llega lo que pedimos, sin embargo si sabemos apreciar y agradecer,  al tiempo nos llevaremos grandes sorpresas.

Una palabra clave para  superar las adversidades, en esos momentos que no sabemos como seguir… es RESILIENCIA.  Un término tomado de la metalurgia, y que significa la resistencia que ofrece un metal para ser deformado. Hay personas que tienen una extraordinaria capacidad de aguante ante la adversidad y que se recomponen.  En cambio, a otras, su sentimiento de indefensión, de no poder salir, esa sensación de no poder hacer nada, de no ver tampoco alguna solución,  las abruma y las hunde.

Hay una buena noticia:

Sabemos que el cerebro adulto es maleable, ya no se discute. Cambiando la forma de pensar cambiamos circuitos cerebrales y producimos sustancias cerebrales que cambian estados.

Las personas ancladas en situaciones negativas favorecen la muerte neuronal, mientras que aquellas que deciden enfocarse en lo positivo generan nuevas neuronas, es llamada “neuroplasticiadad”, de la que hablaba en 1906 el  Dr. Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina, al decir que todo ser humano si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. En la actualidad estas palabras han dejado de ser ¨metafóricas”.

Algunas  ideas bien concretas para inspirarte en tu proceso de resiliencia:

  • Enfócate en lo querés, no en lo que temés. Revisa tus pensamientos y  podrás distinguirlos.
  • Formula buenas preguntas. Abandona el “por qué a mi” , y en su remplazo cuestiona: “para qué…” “qué podría estar aprendiendo de esto…” ” ahora qué hago”… “hubo alguna vez que me pasó algo parecido y lo superé…?
  • Cambia el diálogo interior por pensamientos que te beneficien. Tómate unos minutos diarios para escuchar tus necesidades.
  • Hacele lugar a las emociones que van surgiendo, miedo, ira… Nunca las niegues, sin embargo no te quedes ahí.
  • Perdona y perdonáte.
  • Rodéate de personas que te brinden la confianza y amorosidad que necesitas en esos momentos.

Recuerda, como decía Louise Hay, que “por muy atascados que estemos el más pequeño cambio positivo en la manera de pensar puede desenmarañar el problema más grande”.

Deseo de todo corazón que en los días venideros tu parte más sabia brinde las respuestas…

Irma Vélez ~
Instructora HYL Filosofía Louise Hay
Mater PNL (Programación Neurolingüística)
Gestión Emocional

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COMO SUPERAR MAL-ESTAR FÍSICO según Louise Hay ~

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Si partimos  del concepto que la salud se presenta cuando hay coherencia entre pensamiento, emoción y acción, la enfermedad es un mensaje del cuerpo que nos está avisando que no vamos en la dirección correcta para nosotros.

Existen causas metafísicas, es decir más allá de lo físico, que estarían desencadenando estos estados. Hay pautas mentales, emocionales y de comportamiento que muestran indudablemente la conexión mente-cuerpo.

Por supuesto los tratamientos médicos son importantes, sin embargo bien sabido es que ningún médico ni terapeuta podrá devolverte la salud sin que participes voluntariamente de tu curación. Cuando somos conscientes de aquello que estamos creando como mal-estar podemos tomar las riendas de nuestra salud.

Por ello,  nuestro cuerpo es sabio y habla, y aprender a escucharlo es un desafío con enormes beneficios.

Louise Hay en su famoso  «Sana Tu Cuerpo» (librito azul) habla de 4 pasos fundamentales a seguir cuando tienes un problema físico:

  1. Busca la causa mental. Ve si esto podría ser cierto en tu caso. Si no, siéntate sosegadamente y pregúntate: « ¿Cuáles serían los pensamientos que me han creado esto?».
  2.  Repítete, en voz alta si es posible: «Estoy dispuesto a liberar la pauta que hay en mi conciencia que me ha creado este problema».
  3. Repite varias veces la nueva pauta de pensamiento.
  4. Piensa y acepta que ya estás en el proceso de curación.

Siempre que pienses en el problema, repite los pasos.

“En lo profundo del centro de mi ser hay una fuente infinita de amor. Ahora permito que este amor aflore a la superficie. Este amor llena mi corazón, mi mente, mi conciencia, mi ser, e irradia en todas direcciones, y retorna a mí multiplicado. Cuanto más amor utilizo y doy, más tengo para dar, la provisión es infinita.”  Louise Hay ~

Irma Vélez
Instructora Certif. Lic. HYL Filosofìa de Louise Hay
Master Programaciòn Neurolingüística (PNL)
Gestión Emocional con Alba Emoting
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EL MIEDO CONTAGIOSO. Cuento.

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Cuenta la historia de una mujer que vendía vestidos que ella misma confeccionaba, se sentía bien con su propia vida alejada del mundanal ruido.
Pasaba muchas horas en su taller escuchando música clásica y cosiendo en su taller tienda. El negocio iba tan bien, tanto, que ni oía la radio ni leía los periódicos. Tampoco hacía demasiado caso a la televisión. En verano vino a visitarle su hijo, que estudiaba ciencias económicas y hablando en una sobremesa le dijo: “Mamá, ¿pero no escuchas la radio ni lees los periódicos? Estamos sufriendo una enorme crisis. Esto se hunde.” La madre pensó: “Mi hijo tiene estudios, está informado y sabe de lo que habla.” De modo que comenzó a comprar telas más baratas y de inferior calidad  para ahorrar gastos,  comenzó a olvidarse de disfrutar y el miedo inundó sus días.
Las ventas fueron disminuyendo día a día y al cabo de poco tiempo, empezó a sufrir pérdidas. La mujer llamó a su hijo a la universidad para decirle: “Tenías razón, hijo. Estamos inmersos en una crisis muy grande.”

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LAS CONSECUENCIAS POCO CONOCIDAS DE DORMIR MENOS DE LO REQUERIDO.

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Los días no pueden alargarse, pero las noches tampoco pueden acortarse sin que eso nos perjudique.

El sueño no se recupera. Las horas que no dormimos no las compensamos con un fin de semana de siestas. En el sueño no existe la lógica de la recuperación o del crédito, es decir, cuando dormimos poco vamos acumulando un cansancio progresivo que en algún momento nos empieza a pasar factura.

No estamos hablando del insomnio, del no poder conciliar el sueño, que es otra clase de problema, sino de las horas que le robamos a las noches para quedarnos trabajando, enganchados con una serie, atrapados con un libro o reunidos con amigos. Las horas que podríamos dormir pero decidimos no dormirlas.

¿Cuánto es dormir poco?

Los especialistas coinciden todos en afirmar que dormir menos de seis horas por día -en el caso de un adulto promedio- es poco. Y que ese número acumulado en, al menos, un mes produce una desregulación de los ciclos del organismo que, a su vez, genera desajustes físico y mentales. En principio, por ejemplo, “dormir menos de una hora de lo que uno debería disminuye la capacidad de estar alerta en un 33%”, asegura el doctor Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires.

De acuerdo con la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM, por sus siglas en inglés),”los problemas de sueño constituyen una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida de más del 45% de la población mundial”.

“Dormir bien es uno de los tres pilares fundamentales para gozar de una buena salud, además de una dieta equilibrada y ejercicio regular”, explicó el organismo en una nota informativa, según informa BBC.

Y según Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Real Sociedad de Salud Pública (RSPH, en inglés), “muchos dicen que sólo duermen entre cuatro y cinco horas al día, pero eso no es algo de lo que se debiera presumir”.

Según WASM estos 3 elementos son necesarios para dormir bien: 

1. Duración: La suficiente para que estemos descansados y alertas durante el día (entre 7 y 9 horas al día)

2. Continuidad: Deberíamos dormir sin interrupciones para que el sueño sea efectivo

3. Profundidad: El sueño debería ser lo suficientemente profundo para que sea restaurativo

“La falta de sueño tiene impactos altamente nocivos en la salud, tanto física como mental”, advierte la experta.

En este video te mostramos cuáles son los riesgos que tiene para la salud el dormir menos de lo correspondiente. Te asombrarás al descubrir que probablemente algunos de los problemas que te aquejan se deban a la falta de dormir al menos 6 horas diarias.

Y tú ¿Cuántas horas acostumbras dormir diariamente?

Fuente: Bellezas de la Vida

ALEGORÍA-DEL-CARRUAJE

ALEGORÍA DEL CARRUAJE. Jorge Bucay

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Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice: -Salí a la calle que hay un regalo para vos. Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más. Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino… y digo: “¡Qué bárbaro este regalo! “¡Qué bien, qué lindo…!” Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada. De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome: -¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo? Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados. -Le faltan los caballos – me dice antes de que llegue a preguntarle. Por eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido. -Cierto – digo yo. Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito: -¡¡Eaaaaa!! El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos. Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso. Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto: -¡Qué me hizo! Me grita:-¡Te falta el cochero! -¡Ah! – digo yo. Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta. Yo… Yo disfruto el viaje. “Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. A poco de nacer nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje no serviría para nada si no tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podés descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el proyecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje…

Jorge Bucay ~

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LAS VENTAJAS DE PENSAR EN NADA. Facundo Manes.

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“Pensar en nada” ayuda a la creatividad. ¿Cómo es esto?

Científicamente es posible analizar el proceso creativo a partir de cuatro mecanismos principales, y uno de ellos tiene que ver con el reposo, el descanso. El primer momento es el de la preparación, es decir, para tener una idea novedosa en una disciplina hay que primero conocerla. Entonces la creación surge después de un duro trabajo de investigación y estudio. Ninguna idea importante surgió si antes no se destinó muchísimo tiempo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. Luego, sí, es necesario descansar. Este es el momento de incubación.

Muchos creativos reportan que ellos tienen ideas nuevas cuando están pensando en nada. Cuando el cerebro está desconectado (en off-line) procesa información intensamente. Solo porque uno no esté concentrado en algo no quiere decir que el cerebro no está trabajando con la información adquirida previamente. Podemos decir que justamente estos serían los mejores momentos para crear, ya que es cuando se está relajado, hay tiempo de inactividad y existe lo que se llama “sueños diurnos”.

Por el contrario, lo que pasaría cuando estamos concentrados en encontrar una idea o una solución novedosa a algo es que no estamos permitiendo que trabajen las áreas que hacen nuevas asociaciones en el cerebro. Recién cuando nace la idea novedosa estamos ante la tercera etapa, llamada “iluminación”; y el cuarto momento es el de verificación.

¿Cuál es el impacto de la tecnología en el cerebro si siempre estamos conectados al celular?

La tecnología es una herramienta muy importante y útil; por ejemplo, hoy hay un montón de datos que ya no necesitamos memorizar porque los conseguimos con un clic al buscarlos en la web. La clave de lo que me consulta está, más bien, en el uso que le damos a esta tecnología, ya que si la utilizamos de manera excesiva deja de ser beneficiosa. Y en los chicos esto requiere delicada atención, porque el cerebro recién termina de madurar entre los 20 y 25 años y el impacto de la tecnología realmente no lo sabemos.Hoy los chicos viven conectados a Internet, redes sociales, juegos online, mirando videos.

Suelo decir que los niños tienen que volver a aburrirse, recuperar la introspección. Como señalé en mi columna pasada, el cerebro siempre trabaja y cuando nosotros sentimos que estamos “pensando en nada”, nuestro cerebro está relacionando la información aprendida, está afianzando la memoria. Por eso, aburrirse es fundamental: esos momentos de introspección son esenciales para conocerse y para dejarse llevar por la imaginación.

Fuente: “Preguntas y respuestas sobre las ventajas de pensar en nada” . Facundo Manes ~

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LA TEORÍA DE LOS 21 DÍAS. Claves para adquirir nuevos hábitos.

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¿Tres semanas son suficientes para adquirir un nuevo hábito? Sí, si lo deseas de verdad.

Repetir para automatizar. Nos subimos al coche e inmediatamente nos abrochamos el cinturón de seguridad, sin pensar en ello. Nuestra vida está llena de automatismos, de acciones que, a fuerza de haber sido repetidas suficientes veces, hacemos con el piloto automático puesto, asociadas a una determinada señal.

Esta es una de las formas en las que el cerebro gana en eficiencia, porque para realizar este tipo de actos no hace falta ninguna motivación, ni siquiera un pensamiento consciente, basta con la señal externa para detonarlo. Se consigue a base de repetir… Pero ¿cuántas veces hay que repetir una acción para que se convierta en un hábito?

Adquirir hábitos fácilmente: guía detallada para lograrlo

En 1887, William James, padre de la psicología científica, escribió un artículo titulado El hábito en el que exponía la enorme plasticidad cerebral y cómo son necesarios 21 días para la formación de un nuevo hábito. Ese dato ha ido perdurando a lo largo de los años, de modo que se ha convertido prácticamente en una verdad incuestionable. ¿Incuestionable? Otros estudios científicos hablan de cómo ese tiempo puede ser variable según la persona y también según el método utilizado para la repetición.

Sin embargo, más datos y experiencias insisten en ir en favor de la teoría de los 21 días:

  • En los años 60, el cirujano plástico Maxwell Matz describió que sus pacientes tardaban 21 días en acostumbrarse a su nuevo aspecto o en dejar de sentir un “miembro fantasma” (amputado).
  • 21 días es el tiempo que tardan las células madre en diferenciarse en nuevas neuronas en el cerebro.
  • También son 21 días los que dura el biorritmo emocional. Todos los seres vivos seguimos ciclos relacionados con la naturaleza y nuestras propias funciones biológicas. De la misma manera que los ciclos menstruales duran 28 días de promedio, tenemos otros biorritmos como el emocional o el intelectual. Y parece que el emocional dura 21 días, y no 28 como habitualmente se ha establecido. Así lo concluyeron por separado en 2000 los investigadores Michael Smolensky, experto en cronobiología de la Universidad de Texas (EE. UU.), y Zerrin Hodgkins, de Londres

    El secreto del éxito: la motivación

    Independientemente de lo que los estudios científicos establezcan como tiempo promedio para instaurar un nuevo hábito, lo que es clave es la motivación con la que lo hacemos, y lo coherente que sea la puesta en práctica de este nuevo hábito.

    Lo que queremos convertir en costumbre debe ser algo que esté conectado con algo importante en nuestra vida,algo que nos motive. Si se trata de una idea que simplemente te ha transmitido un médico o un terapeuta, pero no resuena emocionalmente con algo importante para ti, da igual cuántos días lo repitas, lo acabarás abandonando porque, en el fondo, no te importa tanto. Es fundamental encontrar un sentido a lo que llevas adelante para tener éxito y convertirlo en un hábito.

    Salir de tu zona de confort

    Todo cambio genera cierto nivel de ansiedad por la incertidumbre que produce. Por eso es tan importante la motivación con que lo afrontamos. Sabemos que al principio puede resultar difícil, pero cada vez que repitamos esa acción nos va a costar un poco menos, ya que la ruta neuronal utilizada se establece cada vez de forma más permanente hasta que al final se convierte en un acto automático. Habremos conseguido que nuestro cerebro funcione como nosotros queremos, ayudándonos a alcanzar nuestros objetivos.

    La Meditación Ayuda.

    El neurocientífico Richard J. Davidson ha creado un Centro para la Investigación de Mentes Saludables en el Centro Waisman de la Universidad de Wisconsin, y entre los estudios que lleva a cabo ha verificado que la meditación provoca cambios significativos estructurales y funcionales en el cerebro en áreas asociadas con el bienestar y la felicidad. La evidencia científica constata, además, que un entrenamiento sistemático y regular puede mejorar directamente el funcionamiento de nuestro organismo y de nuestro cerebro. Después de miles de años de práctica en Oriente y más recientemente en Occidente, por fin la ciencia ha constatado sus beneficios.

Transformar nuestras acciones en hábitos nos permite llevar una vida más sana y feliz, lejos de las ansiedades de la vida moderna. Tal vez tardemos 21 días, tal vez menos o más. Si te dijera que puedes ser una persona nueva en menos dos meses, ¿te parecería demasiado tiempo? Está al alcance de todos hacerlo. Solo hace falta una buena idea, motivación, sentir y saber que eso es algo realmente bueno para nosotros y… repetir.

Fuentes: Mente Sana y 21 días para cambiar de vida.