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NUESTRO CORAZÓN SE COMUNICA CON EL CEREBRO.

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Lo sabían nuestros ancestros, los grandes meditadores y místicos de todas las culturas y, ahora, la neurociencia también. Tras más de tres siglos de dualismo cartesiano en los que la ciencia ha concebido nuestro cuerpo como una máquina, nuestro corazón como una mera bomba hidráulica y el cerebro como la sede de los pensamientos y emociones, investigaciones recientes en el campo de la neurociencia han demostrado la interacción entre el cerebro y el corazón, lo cual supone una verdadera revolución científica.

Es fácil intuir que este hallazgo tiene múltiples implicaciones.  De hecho, las tiene, y son relevantes para nuestro bienestar: para nuestra salud física y mental, y para nuestro rendimiento cognitivo y emocional. Lo explica estupendamente la doctora Nazareth Castellanos    ̶ licenciada en Física Teórica y doctora en Neurociencia ̶ ,  quien se dedica desde hace más de veinte años a investigar cómo el cerebro se comunica con el resto del cuerpo, con el resto de los órganos. Dado que además de ser una gran investigadora que ha trabajado en universidades como el King’s College de Londres o el Instituto Max Planck, es una gran comunicadora, te recomiedo hacer click en este video:

👉  COMUNICACIÓN CEREBRO – CORAZÓN  💗

Si te has quedado con ganas de tirar del hilo, la doctora Castellanos publicó  el libro El espejo del cerebroEn este ensayo, que está deliciosamente escrito, destila todos esos conocimientos complejos con los que trabaja la neurociencia y que nos pueden servir para conocernos mejor y, en consecuencia, vivir mejor.

El espejo del cerebro recoge los resultados de las investigaciones más relevantes que han llevado a cabo en el laboratorio que dirige, Nirakara; un laboratorio dedicado a investigar la neurociencia de la meditación y la relación entre el cerebro y el resto del cuerpo.

En la obra explica las bases neuronales de la meditación, los mecanismos neuronales de la emoción y la atención, así como los cambios que se producen en el cerebro cuando conseguimos tener una actitud atenta, amable y consciente.

Recordamos lo dicho por Ramón y Cajal, el padre de la neurociencia– que podemos ser los «escultores de nuestro propio cerebro». 

PODEMOS TRANSFORMAR NUESTRO CUERPO.

Pero la cosa no termina aquí, porque la neurociencia de la meditación no se limita únicamente a estudiar la respuesta del cerebro ante la práctica de la meditación, evidencia el papel que tiene la mente en la transformación del cuerpo. Y esto, tal como explica ella en el libro, es uno de los aspectos que más le interesa: «Quizás, lo que más me atraía del estudio científico de la meditación era poder ver en el laboratorio de qué modo el ejercicio que consiste en observarse uno mismo hace cambiar aquello que se observa».

En estos tiempos que estamos viviendo de incertidumbre, en los que es fácil que el miedo se apodere de nosotros por la apabullante información con la que se nos bombardea a diario, podemos tomar las riendas de nuestro bienestar, aprender a cuidarnos mejor, a fortalecer nuestro sistema inmunitario y nuestra salud en general, a sacarle provecho a la plasticidad cerebral y a gestionar mucho mejor nuestras emociones. ¡La información está ahí, a nuestro alcance!

Fuentes: Lateralidad.com – «El espejo del cerebro». Nazareth Castellanos ~

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INTEROCEPCIÓN. Otra capacidad sensorial más allá de los 5 sentidos clásicos.

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Más allá de los 5 sentidos, la interocepción realiza su trabajo de manera discreta.

Cuando hablamos de los sentidos, generalmente pensamos en los cinco dedicados a la percepción del mundo exterior, es decir, vista, oído, olfato, gusto y tacto. Gracias a ellos percibimos imágenes, sonidos, olores y feromonas, sabores, temperatura y contacto físico.

Sin embargo, a menudo no nos fijamos en un detalle importante. También podemos percibir nuestro interior. Notamos dolores de cabeza, náuseas, picores internos, el ritmo cardíaco o dolores musculares. Y ello es atribuible a otro sentido: la interocepción.

¿Qué es la interocepción?

Entendemos por interocepción a la percepción del estado interno del organismo, aportando información sobre el funcionamiento o disfunción de las vísceras y órganos internos. Se trata de un sentido que nos ayuda a mantener la homeóstasis o equilibrio corporal. Aunque frecuentemente poco valorada, la interocepción es algo vital para la supervivencia: gracias a ella podemos percibir que estamos heridos, que algo no va bien en nuestro organismo, que necesitamos un mayor aporte de oxígeno, que necesitamos beber agua o comer o que estamos sexualmente excitados.

Si bien a veces es separada de la interocepción, la percepción del dolor o nocicepción también estaría incluida dentro de la capacidad de detectar los cambios en el equilibrio corporal.

Y no solo eso: si bien generalmente se piensa en la interocepción como algo meramente fisiológico, lo cierto es que se encuentra en gran medida ligado con la experimentación de las emociones. Por ejemplo, no es fácil determinar si sentimos asco si la emoción de desagrado no va acompañada de sensaciones de tipo gástrico. Y ello es importante a la hora de poder autogestionar nuestras emociones y conducta dependiendo de la situación que vivamos y lo que despierte en nuestro organismo. También se relaciona con la percepción de uno mismo como entidad propia.

Receptores interoceptivos

Con tal de poder percibir la estimulación es necesario que exista algún tipo de elemento encargado de detectarla. Dicho de otro modo, es necesario que exista algún tipo de receptor biológico.

Los receptores interoceptivos se encuentran esparcidos por todo el organismo, generalmente en todos los órganos principales y en los vasos sanguíneos. Se encuentran en el endodermo. El sistema interoceptivo no emplea un único tipo de receptor, sino que recoge información de mecanorreceptores (sensibles a la deformación), termoceptores (que captan la temperatura), baroreceptores (sensibles a la presión sanguínea) o nociceptores (que captan la ruptura de células y envían sensaciones de dolor) e informa del estado del o de los órganos en cuestión (pudiendo verse afectados estos receptores por diferentes estímulos o situaciones según el órgano concreto del que estemos hablando).

Generalmente se trata de receptores que permanecen silentes, a menos que se produzca una alteración que los active y provoque que reaccionen enviando señales. Por ejemplo, no solemos captar que nuestro corazón va más o menos rápido a menos que estemos nerviosos o acelerados, o que nos falta agua a menos que su falta haga que estos generen sensaciones (que provocarán que el sistema nervioso desencadene la percepción de sed para compensar.

Sistemas corporales con esta función sensorial.

El sentido de la interocepción se extiende a casi todo el conjunto de órganos y tejidos del organismo. Sin embargo, el papel de dicho sentido se ha explorado más a menudo en algunos sistemas corporales concretos.

1. Sistema cardiovascular

El sistema que más atención ha recibido en la investigación. En este sentido, la información interoceptiva nos permite tener sensaciones de tipo cardíaco tales como la frecuencia o aceleración del corazón, o los niveles de presión sanguínea. Se trata de informaciones que permiten por ejemplo darnos cuenta de que estamos sufriendo un infarto, o de que se nos acelera el pulso.

La percepción de alteraciones en este sistema se basa principalmente en la acción del corazón, enviándose la información a receptores somatosensoriales del tórax. A nivel cerebral se especula que el hemisferio derecho puede estar más relacionado al procesamiento consciente de la información cardiaca, pero las investigaciones realizadas no han reflejado la existencia de datos concluyentes al respecto.

2. Sistema respiratorio

La interocepción pulmonar es otra de las más estudiadas, vinculadas asimismo a una gran cantidad de posibles sensaciones percibidas. Estiramiento y dilatación, irritación y volumen, presión y movimiento son algunas de las informaciones que se captan. También podemos captar la existencia de obstrucciones.

3. Sistema gastrointestinal

Movimiento, distensión, temperatura o incluso quimiocepción son algunas de las sensaciones vinculadas a la interocepción del tubo digestivo. Aunque mucha de la información que se procesa en este sistema suele ser consciente, se ha observado que algunas estimulaciones pequeñas pueden no generar percepción consciente.

Alteraciones en la interocepción

La interocepción es un sentido de gran importancia que nos permite ajustar nuestra conducta a lo que le esté sucediendo internamente a nuestro organismo. Sin embargo, no en todas las personas funciona correctamente, lo que les puede ocasionar diferentes problemas.

Estas alteraciones pueden ser por exceso o por defecto: es posible que exista una hipersensibilidad que haga que los receptores interoceptivos se activen con poca estimulación o que los receptores no se activen, lo que dificultaría en gran medida ajustar la respuesta conductual.

Es lo que ocurre con aquellas personas con insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis o CIPA, no pudiendo percibir el sufrimiento que le genera la estimulación y (generalmente) la temperatura. También podemos encontrar que la interocepción se encuentra alterada en diversas afecciones de tipo psiquiátrico, como por ejemplo en episodios psicóticos o en episodios maníacos. Por último, el consumo de algunas drogas y/o la intoxicación por parte de algún elemento tóxico puede alterar la capacidad interoceptiva del organismo.

Fuente: Psicología y mente. Neurociencias.

vitamina

ENCUENTRA TU PERSONA «VITAMINA». ~

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La psiquiatra Marian Rojas Estapé dice que vivimos en modo estrés y en estado de alerta y que esto activa el cortisol. La llamada hormona del estrés nos sirve para afrontar retos, pero si la generamos continuamente, nos intoxica y nos altera desde el estado de ánimo hasta la salud de la piel.

Cuando esto ocurre nos conviene más que nunca energía positiva, y esta es la que nos transmite una «persona vitamina». Así califica Rojas las personas que nos apoyan, las que nos inspiran, las que nos animan, las que nos transmiten confianza, todas las que sacan lo mejor de nosotros mismos.

Y así como el estrés pulsa el botón del cortisol, las personas vitamina abren las puertas de una sustancia que nos hace sentir bien: la oxitocina u hormona del amor. Hasta hace poco se le asociaba al parto y en la lactancia, pero los últimos estudios científicos aseguran que aparece como protagonista en otras escenas de nuestra película vital.

Encontramos oxitocina…

  • En aquel abrazo intensa que nos dibuja una sonrisa desde el primer segundo.
  • En esa mirada de confianza que nos lanzan en una reunión cuando nos encontramos en un atasco mental.
  • En aquella frase de ánimo que alguien nos dice justo cuando nos sentimos aislados de todo y todos.
  • Cuando mantenemos relaciones sexuales, porque tiene un papel destacado en la erección masculina y la excitación femenina.

Toda esta información lo explica Rojas Estapé en su último libro. Se titula «Encuentra tu persona vitamina»  y, a partir de conceptos, casos clínicos y reflexiones personales, se adentra en el fascinante y complejo mundo de las relaciones entre personas.

Encontrar a tu persona vitamina también da respuesta a preguntas como por qué hay gente pegada a relaciones complicadas o si la educación que hemos recibido influye en las parejas que elegimos.

Para acercarse lo máximo posible a las personas vitamina, Rojas nos recomienda evitar o aprender a gestionar las que precisamente no lo son en absoluto. La autora no les llama personas tóxicas porque dice que lo que es tóxico no son ellas sino el efecto que nos producen. Y su guía para identificarlas es esta.

 Las personas que no nos convienen.

  • La persona egoísta. Hace sólo lo que quiere ella. Rojas la define como la «yo, mi, me, conmigo».
  • La negativa. Es la queja personificada.
  • La envidiosa. Es aquella persona que sufre cuando a otra le van bien las cosas y necesita criticarla y humillarla.
  • La víctima. Su vida es un auténtico drama y siempre tiene una excusa para todo. Y la culpa, evidentemente, siempre la tienen los demás.
  • La amargada. Tiene la capacidad de apagar nuestra luz, dice Rojas, en cuestión de minutos.
  • La persona que juzga. Opina sobre cualquier cosa que tiene que ver contigo y con tu vida.
  • La que critica. Siempre tiene una palabra negativa para quien no está presente.
  • La manipuladora. Suele tener muchísima memoria y tiene una enorme influencia sobre nosotros.
  • La dependiente. Es aquella que siente que necesita tanto otra persona que lo acaba esclavizando y negándole su propio espacio.
  • La persona ‘put drama in your life’. Rojas dice que este perfil de persona si no tiene un drama se lo inventa.
  • Y, finalmente, la persona con trastorno límite de la personalidad. Viven las emociones y las situaciones al límite.

» Las personas vitamina son aquellas que están ahí cuando abres tu corazón y les cuentas tus tristezas y preocupaciones»

Marian Rojas Estapé

Fuente: Qué es una «persona vitamina» y como puedes encontrar la tuya. La Vanguardia. ~

te lo mereces

MERECES SER FELIZ. Gestionando emociones. ~

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La felicidad es una garantía de longevidad. Como bien explica el Dr. Daniel G. Amén, el cerebro es el hardware del espíritu. Su funcionamiento determina lo felices que somos, cómo son nuestros sentimientos o  cómo interactuamos con los demás.

El sufrimiento emocional deja huella en nuestros genes. Los manguitos que se encuentran en los extremos de los cromosomas, los telómeros, disminuyen con el tiempo, con las enfermedades y con el estrés. La buena noticia es que nuestras propias experiencias pueden alterar el material genético, a esto se denomina epigenética.

La felicidad es una forma de vivir en el mundo. Consiste en aprender a ver la vida con un filtro que nos aporte sentimientos de bienestar y equilibrio. Para ello es preciso haber superado los traumas, conflictos y heridas del pasado. Una persona que vive anclada en un pasado traumático no consigue ser feliz porque la felicidad consiste en tener ilusión. La felicidad viene por tener motivos por los que levantarse cada mañana.

Nuestros pensamientos y sentimientos alteran nuestro mundo interior. Tienen un impacto importante en la mente y en el organismo. Los pensamientos negativos como ira, rabia, frustración, desesperanza, alteran el riego sanguíneo en el centro del optimismo del cerebro, la corteza prefrontal izquieda. Nuestra mente no distingue realidad de ficción. Por tanto, cualquier pensamiento que nos aturda, nos obsesione, tiene un reflejo en el cuerpo. Los estados de alerta y estrés permanentes, generan la hormona del cortisol, que de forma crónica induce cambios en el cuerpo: a nivel gastrointestinal, neurológico, alteración en la tiroides, disminución del sistema inmunológico, muerte de neuronas en el hipocampo (zona de memoria y aprendizaje), cansancio, tristeza, apatía, y un largo etc. Según la Universidad de Harvard, del 60 a 80% de las enfermedades que padecemos tiene relación directa con las emociones tóxicas.

Hoy en día sabemos cómo mejorar el equilibrio hormonal y ayudar a eliminar ese exceso de cortisol que bloquea y perjudica nuestro cuerpo. Algunas de esas claves son el ejercicio físico, practicar los pensamientos positivos y eliminar los negativos, saber manejar a las personas tóxicas del entorno (acercándonos a las persona vitamina) y practicando técnicas de meditación, mindfulness por ejemplo.

Existe un elemento fundamental en este proceso: aprender a manejar las emociones, ya que estas son las que influyen directamente en nuestro organismo. Para ello hace falta:

1- CONOCERSE: focalizarnos en nuestras virtudes. Quien no se conoce, no se comprende ni acepta  y por tanto no puede superarse y mejorar.

2-EVITAR EL EXCESO DE AUTOCRÍTICA Y EXIGENCIA: huir del perfeccionismo excesivo, ya que el perfeccionista es el eterno insatisfecho. Cuidado con el autoboicot, es esencial aprender a dominar la voz interior. Grandes entrenadores del tenis han tratado estos temas; a igualdad de nivel, gana quien domina su mente. Lo explica de manera clara Timothy Gallwey en su libro “el juego interior”.

3- FIJARNOS METAS Y OBJETIVOS: sueña en grande, actúa en pequeño. No tengas miedo de dejar volar tu corazón pero, a continuación, realiza un plan de acción y una estrategia. No te quedes únicamente en el sueño. Actúa en consecuencia. Decía Aristóteles: “No hay viento favorable para quien no sabe adónde va“. Si perdemos de vista nuestros sueños, metas, acabaremos siendo esclavos de lo inmediato. El año pasado salió publicado un artículo interesante al respecto. Las personas con una meta o propósito en la vida tienen menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y un menor riesgo de mortalidad.

4- TRABAJAR LA VOLUNTAD. Esta se adquiere con aprendizaje tratando de fortalecer un sistema de control inteligente. Es la fuerza superior de la mente que nos permite alcanzar una meta, no de manera impulsiva sino cerebral.

5- MEJORAR EN ASERTIVIDAD. Es encontrar el puente intermedio entre aceptar que todo lo decidan los demás por nosotros o no ser capaz de tener un pensamiento objetivo y respetar las ideas de otros. “Digo si cuando quiero decir no; cuando digo no, me siento culpable”.

6- APRENDER INTELIGENCIA EMOCIONAL. Esto significa, entender y expresar mis emociones; entender y empatizar con las emociones de otros y controlar emociones, la impulsividad.

7- EDUCAR EL OPTIMISMO. Se puede. Cualquier situación puede verse en clave de problema o en clave de solución. Hay que cambiar el lenguaje y empezar a usar palabras que evoquen entusiasmo, alegría, ilusión. Desechar las palabras tóxicas que nos anulan y alteran el riego sanguíneo. El optimismo llama a la ilusión y a la pasión, y estas tienen un efecto directo sobre el cerebro y la neuroplasticidad. Se ha observado que en las personas que practican el optimismo, se produce una neurogénesis: células madres se convierten en neuronas en tres semanas y migran al hipocampo.

Como bien decía Ramón y Cajal en 1984:

“El órgano del pensamiento es, dentro de ciertos límites, maleable y susceptible de ser perfeccionado mediante ejercicios mentales convenientemente dirigidos”.

Psiquiatra Marián Rojas Estapé

Fuente:https://marianrojas.com

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EL CHAKRA DEL TERCER OJO (AJNA). Síntomas de bloqueo y consejos para activarlo.

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El chakra del tercer ojo, también llamado chakra de la frente o Ajna, es el sexto chakra de los siete chakras. Desempeña un papel en tu salud, pero es especialmente importante para mantener el equilibrio entre el cuerpo y la mente. El chakra del tercer ojo es también visto como la conexión entre tu conciencia y el mundo físico. Por lo tanto, es muy importante que conozcas el significado y los beneficios de un chakra del tercer ojo abierto. También es uno de los chakras más altos, y solo el chakra de la corona está por encima de él.

El chakra del tercer ojo tiene muchos nombres. Éstos son algunos de los más famosos:

  •  Chakra de la frente.
  •  Chakra de la ceja.
  •  Sexto chakra.
  •  Tercer ojo.
  •  Aura.

Los nombres «chakra de la ceja» y «chakra de la frente» indican la ubicación del chakra. Está ubicado en la frente, entre tus dos cejas, para ser más precisos.

«Ajna» es el nombre del chakra en sánscrito y traducido significa «mando» u «orden».

El color del chakra de la frente es el índigo, una mezcla de azul y violeta. El color debe su nombre a la planta índigo de la que se extrae el color.

Para comprender mejor el significado del chakra del tercer ojo,  necesitamos saber el concepto del tercer ojo. El tercer ojo es un concepto (religioso) que se extiende a través de diferentes culturas. Es una parte integral del hinduismo, el taoísmo y otras religiones.

El tercer ojo es tu aura y, según la teoría, todo el mundo tiene un tercer ojo, pero no todo el mundo puede abrirlo. Requiere mucha práctica y dedicación poder hacerlo.

Imagínatelo como un músculo que puedes entrenar. Mientras que fortaleces los bíceps o los músculos del pecho levantando pesas, entrenas tu tercer ojo principalmente a través de la meditación, el yoga y otras prácticas (espirituales). La visualización es también un buen ejercicio.

Cuando el tercer ojo se abre, te permite ver cosas desde otra dimensión. Tus dos ojos físicos son para ver lo terrenal y el tercer ojo para ver lo sobrenatural. Es la conexión entre el mundo real y el surreal. Muchos lo ven como un puente hacia la trascendencia y un estado de conciencia superior.

También proporciona visión e intuición interna y está abierto cuando la conexión entre tu cuerpo y mente es más fuerte. La telepatía y otros conceptos, como recibir mensajes del futuro o del pasado, también están asociados con el tercer ojo.

El tercer ojo y la glándula pineal.

El Ajna y la glándula pineal a menudo se ven juntas. La glándula pineal es una parte del cerebro que secreta y controla hormonas concretas (no todas). Regula tu «reloj interior», tu sueño, y es responsable de tu intuición.

Desde un punto de vista médico, la función más importante de la glándula pineal es el papel que desempeña en el proceso de envejecimiento. Mientras duermes, la glándula pineal regenera el daño celular e influye directamente en la rapidez con que envejeces.

De modo que, si la función de la glándula pineal se desacelera, envejeces más rápidamente. En los círculos médicos, una glándula pineal poco activa se llama «calcificada». Si abres o activas tu glándula pineal, la «descalcificas».

Puedes activar o «descalcificar» tu glándula pineal de muchas formas. La meditación y el yoga son solo algunas de las muchas opciones que tienes.

Sin embargo, ¿hay alguna diferencia entre activar la glándula pineal y abrir el chakra del tercer ojo?

Sí, la activación de la glándula pineal y la apertura del sexto chakra a menudo se nombran juntas, aunque son dos procesos completamente diferentes. La activación de la glándula pineal es una reacción biológico-química en el cuerpo, mientras que la apertura de los chakras es más un proceso espiritual-psicológico.

La razón por la que los dos se refieren juntos es simple, a menudo se activan al mismo tiempo. Cuando abres el chakra del tercer ojo, a menudo también activas tu glándula pineal.

¿Cuándo se bloquea el chakra del tercer ojo?

Según lo mencionado anteriormente, el chakra del tercer ojo se abre cuando la conexión entre tu cuerpo y mente es más fuerte. Para manifestar esa conexión, primero debes lidiar con tus otros chakras. Por ejemplo, si tu chakra del corazón está bloqueado, no podrás abrir el chakra del tercer ojo.

El chakra del tercer ojo abierto es una de las etapas finales de tu viaje espiritual. Representa paz mental, intuición, guía interior, claridad e inspiración. Aquellos que creen en los aspectos espirituales del Ajna también asociarán este chakra con la telepatía, los viajes en el tiempo y otras cosas paranormales.

Algunos ejemplos de cuándo se bloquea el chakra del tercer ojo:

  •  No sientes tu conexión espiritual o sólo de manera débil.
  •  No crees en la espiritualidad.
  •  Sientes una inquietud interna.
  •  Te sientes incómodo en tu cuerpo.
  •  Tu cuerpo y tu mente no están en equilibrio.
  •  Solo aceptas y crees en cosas que puedes medir analíticamente.
  •  Te sientes incómodo mentalmente.
  •  Sufres de falta de concentración.

Físicamente, un chakra del tercer ojo bloqueado se manifiesta principalmente en:

  •  Dolores de cabeza.
  •  Jaquecas.
  •  Dolor en los ojos.
  •  Resfriados.
  •  Sinusitis.

5 consejos sobre cómo abrir el chakra del tercer ojo.

Abrir el chakra del tercer ojo no es fácil. Llegados a este punto, y como este chakra simboliza la conexión entre el cuerpo y la mente, depende especialmente del equilibrio general de los cinco chakras inferiores.

  • Meditación para el chakra del tercer ojo (Ajna)

El concepto de meditación es versátil. Hay muchos casos de uso, como la meditación de chakra, donde meditas para abrir un chakra específico. Para el chakra del tercer ojo también hay varios tipos especiales de meditación para abrirlo. Aquí te lo explicamos brevemente:

  •  Primero, ponte en una posición cómoda para sentarte o acuéstate.
  •  Ahora, cierra los ojos.
  •  Concéntrate en tu respiración y cálmate con respiraciones profundas.
  •  Dirige tu atención al área entre tus ojos (la frente).
  •  Piensa en tu chakra de la frente como una bola de energía de color índigo que brilla entre tus ojos.
  •  Visualiza la energía que emite el chakra como franjas de colores que aparecen frente a tu ojo interior.

Tan pronto como notes que te pierdes en tus pensamientos o que no puedes visualizar el chakra de tu frente, redirige suavemente la atención a tu respiración. Calma tu respiración e intenta imaginar tu tercer ojo nuevamente. No debes intentar detener tus pensamientos. Eso es simplemente imposible e incluso contraproducente.

Los mantras también pueden ser de ayuda. El  del chakra del tercer ojo es «OM».

Sin embargo, no podrás abrir tu tercer ojo durante la noche. Requiere mucho tiempo, paciencia y trabajo duro alcanzar este estado.

  • Cristales y piedras para el chakra del tercer ojo (Ajna)

Hay piedras y cristales especiales que afectan positivamente a cada chakra. Dado que el color índigo simboliza el Ajna, responde particularmente bien a las siguientes piedras y cristales:

  •  Fluorita.
  •  Azurita.
  •  Sodalita.
  •  Lapislázuli.
  •  Ametista.
  •  Ojo de halcón.

Puedes usar cualquiera de las piedras y cristales mencionados anteriormente para mejorar otros métodos de abrir aún más el chakra del tercer ojo. Puedes sostener las piedras en tu mano mientras meditas o decorar tu casa con ellas, por ejemplo.

Sin embargo, los estudios científicos no han confirmado si las piedras y los cristales ayudan a limpiar el chakra de la frente ni cómo. Tampoco sobre la eficacia de sus vibraciones. Una posible explicación es el efecto placebo, donde la sola idea de curar desencadena la curación real.

Algunas personas cuentan que lograron buenos resultados con las piedras, mientras que otras afirman lo contrario. Es mejor que lo pruebes por ti mismo y decidas qué tan efectivas resultan ser.

  • Aceites para el chakra del tercer ojo (Ajna)

Los aceites son aceleradores útiles para el proceso de curación energética. Como sabrás, cada chakra tiene un sentido con el que está particularmente conectado. El sentido del olfato, por ejemplo, es el sentido del chakra raíz. Eso significa, dicho de manera simple, que la eficacia de los aceites varía de un chakra a otro.

No importa cómo los uses, cada aceite tiene diferentes efectos en cada uno de sus chakras. Pueden ser particularmente efectivos para algunos chakras y completamente inútiles para otros. Por eso es mejor que los pruebes por ti mismo.

Puedes utilizar los siguientes aceites y aromas para el chakra de la frente:

  •  Madera de aloe.
  •  Jazmín.
  •  Sándalo.
  •  Menta.
  •  Lemongrass.
  •  Albahaca.
  •  Romero.
  •  Enebro.

Cómo usarlos: aplica el aceite en tu frente o medita con aceites esenciales.

  • Afirmaciones para el chakra del tercer ojo (Ajna)

Las afirmaciones son un método popular para abrir y liberar bloqueos energéticos en casi todos los chakras. Mientras las expresas, concéntrate en los valores y el significado del chakra que deseas limpiar.

Algunos ejemplos para el chakra del tercer ojo:

  •  Me entiendo a mí mismo.
  •  Entiendo mi mente.
  •  Entiendo mi cuerpo.
  •  Escucho mi voz interior.
  •  Confío en mi intuición.

Te invitamos a crear y pronunciar otras afirmaciones propias. Lo importante es que formules cada afirmación positivamente, en el presente, y de manera activa. Es también importante repetirlas varias veces al día de modo que revelen su efecto completo.

  • Yoga para el chakra del tercer ojo (Ajna)

Además de la meditación, el yoga también es un método eficaz para abrir el chakra del tercer ojo. En yoga, puedes distinguir entre Asanas (ejercicios físicos) y Pranayama (ejercicios de respiración).

El yoga tiene tiene un fuerte enfoque para equilibrar y nutrir la conexión entre el cuerpo y la mente. Esta conexión es, como mencionamos anteriormente, vital para el chakra del tercer ojo.

Cuando utilizas el yoga con el propósito de curar los chakras, te estás centrando normalmente en la localización física de los chakras. Haces posturas que se enfocan en esta área del cuerpo (el chakra raíz en la zona baja de la espalda, por ejemplo).

Éste, sin embargo, no es el caso con el chakra del tercer ojo. Ajna se trata más de comprender tu cuerpo como un todo, controlarlo y ponerlo en armonía y paz con tu mente. Por lo tanto, todas las posturas de yoga son beneficiosas para tu Ajna.

Aquí algunos ejemplos de ejercicios de yoga que puedes hacer para limpiar el chakra del tercer ojo:

  •  Anjaneyasana – Postura de la luna creciente.
  •  Balasana – Postura del niño.
  •  Kapotasana – Postura de la paloma.

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Me dejo guiar por mi intuición y abrazo la sabiduría que hay en mi interior.

Fuente: Mindmonia.  Los 7 chakras.  Tercer ojo (Ajna)

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PODEMOS REPROGRAMAR NUESTRO CEREBRO Y CAMBIAR EL COMPORTAMIENTO. Joe Dispenza ~

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Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza (uno de los maestros de «El Secreto»), fue arrollado por un todo terreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.

Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo record y decidió ahondar en el tema.

Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo.

Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad Rutgers de New Brunswickle, en Nueva Jersey; obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de postgrado en neurología, neurofisiología, función cerebral, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad. Desde 1997 ha dado conferencias ante más de diez mil personas en 17 países de los cinco continentes. Dió conferencias en Madrid y Barcelona coincidiendo con la edición española de su libro «Desarrolla tu cerebro».

«Podemos cambiar la mentalidad al crear nuevos cableados en el cerebro y fortalecerlos con nuestro pensamiento».

¿Cómo empezó a interesarse por el cerebro?

He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades -tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores músculo esqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución…-, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por si solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos.

¿Milagro?

Observé que una de las causas principales de esas remisiones espontaneas era que habían cambiado su forma de pensar, así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su cerebro.

Estimulante curiosidad la suya.

Todas esas personas que tenían una remisión espontanea compartían cuatro cualidades especificas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psico-neuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo.

Le creo, pero avancemos en sus conclusiones.

La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a si misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto es totalmente posible. Por último, tenían en común que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio.

¿Y eso qué significa?

El lóbulo frontal representa un 40% de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en que el cerebro rehace su cableado.

¿En qué se traduce?

Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia es lo que nos define a escala neurológica.

Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas.

Entre la intención y el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.

¿Cambiar las marchas del coche?

Todas esas cosas que hacemos sin pensar, si. Esa es la razón de que cuando un neófito escucha música la oiga con el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.

Usted habla de inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo lo explica desde un punto de vista científico?

No hay nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales.

¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?

El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.

¿Cómo define ese algo?

Ja, ja, ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa. Básicamente, mas allá de mis estudios sobre las remisiones espontaneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos como se crean esos malos hábitos, no solo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

¿Y la predestinación genética?

La investigación científica de vanguardia está mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.

¿Cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas?

Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente cómo estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aun más química.

Un círculo vicioso.

Si, y así se crea lo que llamamos el estado de ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: «Soy una persona infeliz, negativa, o llena de culpa», pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará como resultado un malestar.

Estamos enganchados a nuestra química interna.

Si, haremos prácticamente todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo ya manda sobre la mente.

¿Propone cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?

Es una parte de mi trabajo, no se trata solo de cambiar la química cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.

¿Cómo interrumpir el ciclo?

A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente que podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cual es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.

¿Qué preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera?

La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿que sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mi mismo? ¿Qué puedo cambiar de mi mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y que quiero emular?

Pero saber quien quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.

No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.

El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene que haber acción.

El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya está formada antes de los 35 años, eso significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero los últimos estudios muestran que es posible cambiar la personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que convertir el hábito inconsciente en algo consciente, llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos inconscientes.

¿Eso son 20 años de psicoanálisis?

Aunque llegues a entender intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras vamos aprendiendo nueva información y empezamos a pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos, estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente. Una vez esa nueva mente está establecida, tenemos que empezar a pensar como mostrarla, y ahí entra el cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el reaprender.

Fuente: Camino al Ser ~

Sitio Oficial del Dr. Joe Dispenza: www.drjoedispenza.com

 

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TU CEREBRO FUNCIONA COMO UN RADAR. APRENDE A USARLO.

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Las mujeres embarazadas no hacen más que ver embarazadas y bebés por las calles. ¿Es que de pronto ha aumentado el número de gestantes en su barrio? Qué coincidencia ¿no? ¿Por qué nos ocurre esto?

Estas situaciones que nos ocurren a todos, no son fruto de la casualidad, sino el efecto de un sistema que tenemos en nuestro cerebro, llamado Sistema Reticular Activador Ascendente, el SRAA. Es una especie de radar, que se ocupa de captar toda la información que nuestro cerebro considera relevante para nosotros.

¿Qué es lo que hace que percibamos lo que percibimos y no otros estímulos que están presentes en una misma escena?

A lo largo del día estamos expuestos a tal cantidad de bits de información, que nuestro cerebro es incapaz de procesarla toda y tiene que elegir, tiene que filtrar toda la información que nos llega y elegir la que nos manda a la parte consciente.

¿Qué criterios utiliza para hacer este filtrado? ¿Qué es lo que hace que percibamos lo que percibimos y no otros estímulos que están presentes en una misma escena?

Generalmente nos manda todo aquello que nuestro cerebro considera relevante para nosotros y aquello que genera coherencia.

Aprender a usar el radar.

Este sistema cerebral, que también tiene la función de asegurar nuestra supervivencia, tiene una importante aplicación práctica en nuestras vidas. Una vez que conocemos cómo funciona este sistema, podemos aprender a calibrar el radar, es decir, educar a nuestro cerebro para que nos muestre aquella información que nos interesa: para nuestro bienestar, para nuestras relaciones

sociales, para nuestros retos o para nuestro éxito profesional.

Imaginen una pareja que lleva años junta y por ejemplo ella, empieza a notar que ya no existe la pasión del principio. Un día se pregunta si no será que se está desenamorando de él… sin darse ni cuenta, empieza a pensar en las cosas de su marido que no le gustan. Así, llega a la conclusión de que muchas veces él es un egoísta y sólo piensa en sí mismo. Entonces, para reafirmarse, ella empieza a buscar en su memoria ocasiones en las que su marido ha demostrado ser egoísta. Sin darse cuenta, ella ha activado el SRAA. Su cerebro se hace sensible a esa información y a partir de entonces es muy probable que cuando esté con su marido, ella perciba con prioridad todos los comportamientos que se acercan a la idea de que él es egoísta. Digamos que ella ha calibrado su radar para percibir todos los comportamientos que concuerden con la idea de que su marido es egoísta.

Ese SRAA lo podemos sintonizar para percibir aquello que prefiramos.

Así que, esta mujer, poco a poco se irá cargando de razón, a pesar de que, probablemente, su marido no sea tan egoísta como ella lo ve.

¿Y si de pronto ella empezara a poner atención a los comportamientos generosos y amables de su marido? Lo más probables es que el proceso se invierta. 

La idea es que ese SRAA lo podemos sintonizar para percibir aquella información que prefiramos (siempre y cuando exista esa información, obviamente). Para ello, sólo tenemos que hacer un acto consciente de enfocar nuestra atención a eso que queremos percibir.

Es algo que va más allá del simple hecho de pensar en algo positivo

En el mundo del desarrollo personal, se usan muchas técnicas que permiten a coaches y psicólogos, ayudar a sus clientes y pacientes a sintonizar sus cerebros para que estos sean más sensibles a la información que les acerca a sus objetivos.

No tiene nada que ver con la magia. Es neurociencia aplicada a la vida, es algo que va más allá del simple hecho de pensar en algo positivo. Se trata de enfocar de manera consciente la atención hacia determinados temas, reforzar el radar (por ejemplo empapándonos de información sobre ese tema) y dejar que nuestro cerebro haga el resto; porque él nos va a mostrar aquello que nos interesa.

 Fuente: Nius Diario / Salud 

Coil

LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA Y EL CUERPO SOBRE LA MENTE. Neurociencia corporal.

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Hasta hace muy poco, prácticamente unos 3 o 4 años la neurocienicia se basaba en el estudio de la actividad de las neuronas o áreas cerebrales. El estudio de la mente o en concreto de los procesos cognitivos como la atención, memoria o las emocionales se suponían dependientes únicamente del cerebro. Aunque hoy en día la neurociencia sigue la estela cerebro-centrísta, estamos viviendo una apasionante revolución científica: el cerebro debe relacionarse con el resto de los órganos. La mente ya no solo depende del cerebro, sino del cuerpo entero.

Cada día se publican sorprendentes resultados científicos en los que se muestra que el cerebro y el cuerpo se comunican. 

¿Sabías que interpretamos la realidad según el diálogo entre el cerebro y el corazón?

Uno de los grupos pioneros en el estudio de la relación cerebro-corazón es el de la investigadora Catherine Tallon-Baudry en París. Hace unos años mostraron que percibimos las imágenes que llegan a nuestros ojos cuando el cerebro responde al latido cardiaco (Park et al, 2014). No todo lo que vemos es procesado por el cerebro, perdemos gran parte de la información (fenómeno conocido como parpadeo atencional) y parece que ese “parpadeo” se debe a la falta de comunicación entre el cerebro y el corazón.  Sus últimas publicaciones científicas van más allá y nos dicen que cuanto más fuerte responde nuestro cerebro a los latidos del corazón, más pensamos en nosotros mismos (Babo-Rebelo et al, 2016). Las implicaciones de la relación entre el corazón el cerebro son impresionantes para la neurociencia, pero mucho más para aprender a conocernos y si cabe, llegar a la disolución del yo del que tanto se habla en meditación.

¿Sabías que la respiración nasal regula mejor las emociones que la oral?

En las tradiciones orientales, como el yoga, se conoce muy bien la influencia de la respiración sobre los estados mentales. Pero en ciencia, solo ahora se empieza a conocer la influencia que tiene la respiración sobre el cerebro (Zaccaro et al, 2018). Al respirar por la nariz estamos cambiando la actividad de la amigdala, área del sistema límbico involucrada en el procesamiento de las emociones, sobre todo del miedo y el estrés, pero también sobre el hipocampo, área involucrada en el mantenimiento de la memoria (Zelano et al, 2016) y la primera zona en atrofiarse en la enfermedad de Alzheimer. Respirar por la boca, además de tener un sistema de filtrado de agentes patógenos del aire, no tiene tanta influencia sobre el cerebro emocional. Uno de los estudios más sorprendentes (Yackle et al, 2017) mostraba que la respiración modula una zona muy profunda del cerebro llamada locus coerulus, área relevante para la atención, y la memoria.

¿Sabías que el intestino influye sobre el cerebro y no al revés?

Este resultado fue demostrado en el año 2017 en el Instituto Max Planck de Alemania (Richter et al, 2017) e indicaba que el cerebro integra la información que llega desde el intestino. La influencia no es solo eléctrica (debida a los campos electromágenticos que genera el intestino) sino también química: la microbiota. Este es quizás el descubrimiento de esta siglo, la influencia que ejercen los micro-organismos que habitan en nuestro intestino sobre el sistema endocrino, inmune y nervioso. Gracias al estudio de la microbiota hoy sabemos que nuestra dieta influye en los neurotransmisores (las sustancias que utilizan las neuronas para comunicarse), cambia la estructura neuronal y hace que unas áreas cerebrales sean más activas que otras. La dieta, mediante la microbiota, modula nuestra mente y la forma de relacionarnos con los demás (Allen et al, 2017).

¿Sabias que la postura corporal influye en el sistema nervioso?

No solo el cuerpo visceral, los órganos, influyen sobre el cerebro y nuestra mente. Las sensaciones de nuestro cuerpo y nuestra postura corporal también. Antonio Damasio, uno de los grandes neurocientíficos de este siglo dice que nuestro cuerpo sabe lo que la mente aún no se ha dado cuenta. Damasio acuñó el termino marcador somático para poner en evidencia que las sensaciones de nuestro cuerpo influyen en nuestra toma de decisiones (Damasio, 1996). De dichos experimentos se concluye que una mayor interocepción (ser más consciente de las sensaciones que vienen de nuestro cuerpo) nos hace ser capaces de regular mejor nuestras emociones, y tomar mejores decisiones (Craig, 2009). De ahí la importancia de tomar consciencia de nuestro cuerpo, de sus sensaciones y de su postura. El cuidado de la postura corporal no solo tiene evidentes beneficios en la musculatura sino también en la mente. En el año 2014 investigadores alemanes demostraron que el número de palabras negativas que recordamos es mayor cuando estamos en una posición inclinada, encorbada. Pero recordamos más palabras positivas cuando estamos rectos (Michalak et al, 2014). En el año 2010 la universidad de Harvard demostró que una posición de superioridad aumenta la producción de testosterona y cortisol, y la disminuye en una posición de sumisión (Carney et al, 2010). Hasta la postura en la que dormimos influye en el sistema de limpieza cerebral (glinfático). Dormir de lado es la mejor forma de depurar el liquido extracelular (Lee et al, 2015). El investigador Yi-Yuan Tang de la universidad de Texas ha demostrado que mindfulness con técnicas corporales originadas en la medicina tradicional china (Taichi y QiGong) tiene mucho más impacto sobre la mente que las técnicas de gestión de la atención mental (Tang el al, 2017). El filósofo Nietzsche decía que Según la forma de andar de cada uno, se puede ver si ha encontrado su camino. 

Nazareth Castellanos ~

Te recomendamos este video para ampliar el tema:
Catrin Welz-Stein Tutt'Art@

EL CULTO AL INSTANTE. Hiperactividad y adicción a las tendencias que prometen «chispazos» de dicha.

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“La felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura” 

José Carlos Ruiz  Doctor en Filosofía, reivindica el pensamiento crítico.

Tengo 43 años. Soy cordobés. Casado, dos hijos. Profesor asociado de la Universidad de Córdoba  (España) y veinte años de profesor.

Nos han condenado a ser felices por obligación, y lo que es peor, por imitación.

Suena grave.

Lo es, porque la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura. Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales.

Me está asustando.

La palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el imprescindible mindfulness…

Adictos a las experiencias vibrantes.

A un consumo de emociones constante porque la oferta es infinita, lo que lo convierte en una tortura. Se trata de dosis perfectamente empaquetadas que nos mantienen sometidos y enganchados a una actividad incesante; esa es la idea de felicidad que ha calado.

El culto al instante, la prioridad de lo inmediato, la hiperactividad para no perderse esas tendencias que nos prometen la dicha.

¿Y la verdadera felicidad?

La felicidad es un modo de ser.

¿Sentirse feliz no es lo mismo que serlo?

No, y tampoco es la alegría de un instante o la satisfacción por un logro conseguido. La felicidad es una manera de ver la vida, de levantarte cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que ellos mejoren y mejores tú.

Las circunstancias influyen.

Sí, y habrá periodos de luto y de recomposición, pero la felicidad es un edificio que se construye desde la infancia con unos valores estables y un modo de ver la vida en positivo.

Esa es otra palabra de moda.

Educar un árbol para que sea estable lleva años, pero una vez que enraíza sabe buscar sus nutrientes y sus ramas son grandes y dan cobijo. El césped crece muy rápido y es aparente, pero a la mínima se seca o se pudre.

¿Hoy la felicidad es de césped?

Se educa con poca profundidad, y lo veo en mis alumnos, que son muy frágiles emocionalmente, con picos de alegría y depresión. Hay que plantar la semillita.

¿La del pensamiento crítico?

Sí, hay que enseñarles a pensar. La reflexión en torno a lo que han hecho es obligatoria. Yo distingo entre inteligencia y sabiduría.

Sabios siempre ha habido pocos.

Es algo que hay que desarrollar internamente analizando el sentido de tus actos, y en eso se invierte la vida, desde los 6 años hasta los 90.

Sí, entretenido lo es.

Hay que atreverse a pensar y a reflexionar, y apartarse del hiperdinamismo, de hacer lo que todo el mundo hace sin tener en cuenta si tus circunstancias están forjadas para eso o no.

¿Y eso cómo lo sabes?

Analizando de dónde vienes y de dónde vienen los otros y el contexto en el que se desenvuelve cada uno. Si vas a juzgar a alguien, ten la paciencia de entender por qué piensa como piensa y de dónde procede su manera de ver la vida.

No estamos educando en eso.

No, estamos educando en la competitividad, en el análisis del dato superficial. La estadística se ha apoderado de nosotros. Estamos falsificando la humanidad, claudicando a la matematización del mundo e incluso de la emoción.

¿Hoy pensar aburre?

Hoy pensar, detenerse, reflexionar, es agonizar; es un atraso, porque hay que ir hacia delante. Los popes educativos, los coaches que ven mis alumnos universitarios por internet, les dicen: “Sigue tu pasión y conviértela en tu trabajo”.

No me parece un mal consejo.

El mercado nos vende como centro de nuestra vida la realización y el triunfo a través del trabajo, pero hay cosas más importantes en la vida. Hay que dejar de educar en el ego. La gente debe construir su felicidad de acuerdo a quienes son y no exportar modelos.

¿Tenemos un problema de identidad?

Sí, ahora los modelos son personajes como Steve Jobs, brillante en su trabajo, pero un tirano con su gente y un mezquino emocional.

Bien visto.

Y también deberíamos tener en cuenta que por mucho que Zuckerberg lleve la misma camiseta y las mismas bambas que tú, él es una excepción. Si la excepción se convierte en regla, la frustración está asegurada.

El futuro es siempre una proyección.

Sí, y hoy es tan imprevisible que genera angustia y se impone el carpe diem más superficial. Tú no puedes controlar el futuro, pero sí el proyecto de persona que quieres ser, y eso se consigue con pensamiento crítico.

Usted lo tiene muy agudizado.

Se repiten muchas tonterías como eso de “sal de tu zona de confort” para conquistar lo extraordinario, cuando lo ordinario es precisamente lo que deberíamos cultivar y apreciar.

¿Defiende la rutina?

La que tú te construyes, tus amadas costumbres, eso que te hace sentirte a gusto contigo mismo y con los que están a tu alrededor. Pero la rutina se desprecia, cuando en realidad es la base de cualquier vida.

Reivindica la sencillez y el equilibrio.

Sí, porque este mundo tan complejo se sus­tenta en dos o tres cuestiones básicas, como ­saber amar. Pero la acción le está ganando la batalla a la reflexión.

Fuente: La Vanguardia (entrevista Ima Sanchís – 2/8/2018) 

Catrin Welz-Stein Art ~

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LA NUEVA MEDICINA. La energía de los pensamientos en la sanación. Bruce Lipton ~

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El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo.

Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”.

Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren.

Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa.

Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente.

Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo?

Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos.

¿Se puede poner energía en una cápsula?

Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células.

Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas.

La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres.

Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.

La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.

De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.

La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible.

Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.

¿Y qué hay dentro?

Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Y eso enlaza con la física cuántica.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.

La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.

Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.  Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable.

Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés.

Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados.

Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.

Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?

Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Entrevista: Montse Cano ~

Fuente web: Semillas Solares ~

Andrius Kovelinas Art  🎨 ~