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LAS PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES (PAS). Viviendo en un mundo de alfileres.

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La alta sensibilidad se considera un don, una forma especial y muy intensa a nivel emocional de ver y entender lo que nos rodea. Ahora bien, para muchas personas es como habitar en el interior de un globo rodeado de un mundo de alfileres.

Ser altamente sensible (PAS) supone sobre todo prestar, casi de forma instintiva, una mayor atención al detalle y a las sutilezas del entorno. Desmenuzamos cada palabra, cada gesto, cada tono de voz para deducir una información que otras muchas personas no atienden o no perciben.

La Alta Sensibilidad es una característica presente aproximadamente en un 15-30% de la población y que supone una mayor sensibilidad emocional y mayor reactividad en el sistema nervioso central de la persona. También es llamada Sensibilidad Ambiental y fue el doctor Michael Pluess en 2015 quien aportase esa nueva denominación a un concepto ya antes descubierto por otros investigadores.

Quizás el más conocido fuese Iván Pávlov con sus estudios sobre la reactividad sensorial. Más recientemente, a mediados de los años 90, la doctora y psicóloga americana Elaine Aron acuñó el término popular PAS, personas altamente sensibles. El trabajo de Elaine Aron en investigación, lo conocemos como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial o «Sensory Processing Sensitivity«. También son cada día más populares los acrónimos PAS y NAS para nombrar a los niños altamente sensibles.

Si bien la Alta Sensibilidad es un campo enorme de investigación donde científicos de todo el mundo están aportando descubrimientos que están haciendo variar el concepto inicial, queremos aquí nombrar la descripción que realiza la Dra. Elaine Aron y que según sus investigaciones se resumen en 4 pilares fundamentales.

PAS Características de la Alta Sensibilidad (Según Elaine Aron)

La Alta Sensibilidad según explica la propia investigadora está ligada a la existencia de 4 factores que deben estar presentes en una persona altamente sensible para ser considerada como tal. Estos son:

  1. Profundidad de Procesamiento.

    Referido a la tendencia a dar vueltas a los mismos pensamientos y a llevar a cabo un análisis profundo de éstos. Evalúa y compara escenas pasadas y las del presente para decidir la acción antes de ejecutarla. Esta sería una de las dos estrategias utilizadas y estudiadas en más especies a la hora de pasar a la acción (pensar y luego actuar) frente a (actuar y luego corregir).

  2. Gran emocionalidad y empatía.

    Manifiesta una gran intensidad emocional en cada una de las emociones. Suele sentirse identificado cuando les hablan de vivir en una montaña rusa de emociones. Tiene mayor capacidad de empatía y presentan más actividad en las zonas del cerebro donde se ubican las neuronas espejo. *The highly sensitive brain: An fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others’ emotions. Brain and Behavior, 4, 580-594

  3. Sensibilidad hacia las sutilezas.

    Capacidad para percibir sutilezas a través de los sentidos como olores, sabores, texturas e incluso en el plano visual y de procesamiento suelen percatarse de pequeños detalles no percibidos por el resto de personas.

  4. Sobre estimulación o saturación.

    Los anteriores factores pueden desencadenar saturación y sobre estimulación por el exceso de información y el procesamiento profundo de ésta. *Estudio llevado a cabo por Friederike Gerstenberg y publicado en Personality and Individual Differences en el año 2012.

Otras características de la Alta Sensibilidad

Además de las 4 características destacadas anteriormente y necesarias para determinar si una persona posee el rasgo de la Alta Sensibilidad, existen otras características generales que detallamos a continuación.

  • Suelen manifestar a través de la piel el estrés físico y emocional.
  • Puede sentirse afectada por los ruidos y especialmente con aquellos inesperados.
  • Las luces brillantes pueden ser un estímulo excesivo para la persona altamente sensible y necesite apartarse o regular su exposición a éstas.
  • En el plano emocional vive de manera intensa las decepciones.
  • La creatividad y gusto por las artes suelen estar presentes en personas de Alta Sensibilidad.
  • Los Niños Altamente Sensibles pueden presentarse a priori como tímidos o introvertidos.
  • Prefiere entender la vida desde un punto colaborativo a competitivo.
  • Tiene un concepto general sobre la humanidad y le cuesta entender la existencia de guerras y conflictos bélicos.

Bases neurológicas de la alta sensibilidad

Elaine Aron junto a sus colegas y psiquiatras, como el doctor Arthur B. Lintgen, llevaron a cabo un experimento en el cual, se exponía a dos grupos de sujetos experimentales una serie de estímulos visuales, tanto luces de colores como simples dibujos.

Fue de este modo como pudieron descubrir lo siguiente:

  • Las personas altamente sensibles relacionaban a cada estímulo con una emoción. Sus mecanismos neuropsicológicos asocian los estímulo visuales, auditivos o táctiles con una sensación determinada.
  • Las áreas del cerebro asociadas con la conciencia, la emociones, los sentimientos de empatía y las conocidas “neuronas espejo” están más activadas que en las personas que no presentan una alta sensibilidad.
  • El umbral de dolor de las personas altamente sensibles es muy bajo, de tal modo que una luz intensa o el roce de la ropa puede hacerles daño.
  • La alta sensibilidad se relaciona también con una capacidad excepcional para captar detalles y variaciones en los objetos, entornos o personas. Esto se explica por una mayor activación en las áreas del cerebro involucradas en la asociación de la información visual y en la atención.

Una de las cuestiones más planteadas es si las personas altamente sensibles (PAS) son más proclives a la depresión. La respuesta es sencilla: no más que la mayoría. No obstante, sí sufrirán más la tristeza cotidiana, la decepción, la sensación de sentirse diferentes. No obstante, todo ello no determina la aparición de un estado depresivo.

Lejos de ver lo que te rodea como un escenario lleno de alfileres y de enemigos que nos hacen daño, álzate como tu mejor amigo, disfruta de la música, del arte, de este mundo lleno de maravillosas sutilezas que pueden enriquecerte si lo permites.

Una persona PAS debe ser consciente de su sensibilidad, hacer de su don su fortaleza y entender que la suya es una vida que nace del corazón, una virtud excepcional que los diferencia del resto.

Fuentes: Profesionales de la Alta Sensibilidad. (PAS) ~

La Alta Sensibilidad. Valeria Sabater. La Mente es Maravillosa

Art. Gustav Klimt «Lágrimas de Freyra»

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LO QUE EL CORAZÓN QUIERE LA MENTE SE LO MUESTRA. Psiconeuroinmunología. Dr. Mario Alonso Puig ~

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Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

mario-alonso-puigHasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

Tengo 48 años (2004). Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico.

– Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

– Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

– ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

– ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

– ¿Qué tipo de cambios?

– Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

– Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

– ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

– Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

– ¿Dice que no hay que ser razonable?

– Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

– Exagera.

– Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

– Más recursos….

– La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

– ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

– Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

– ¿Seguro que no exagera?

– No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

– ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

– Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

– ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

– Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

– ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

– El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

– Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

– Deme alguna pista.

– Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

– Ver lo que hay y aceptarlo.

– Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Frases para tener en cuenta:

– Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

– La palabra es una forma de energía vital.

– No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

– Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad.

– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

– El mayor potencial es la conciencia.

– Lo que se resiste persiste.

– La aceptación es el núcleo de la transformación.

Fuente disponibe: Psiconeuroinmunologia. Oncología integrativa. ~

Foto: Hotel Llao Llao – Prov. Río Negro – Argentina ~

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¿CÓMO ELEGIMOS NUESTRA PAREJA? Las 5 Leyes de la Atracción.

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“Porque, sin buscarte te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.” Julio Cortázar-

A lo largo de nuestra vida conocemos a miles de personas, pero sólo un puñado de ellas nos llama la atención, y sólo unas pocas acaban siendo nuestra pareja. ¿Por qué escogemos a unos candidatos y no a otros? ¿Qué hace que una persona nos atraiga?

Son preguntas que han preocupado a los filósofos durante toda la historia, y a la psicología desde que nació como tal. Y, aunque parece un tema tan viejo como la humanidad misma, todos los años se publican nuevas investigaciones al respecto.

Los estudios sobre el asunto están más o menos enmarcados en torno a dos teorías principales:

  • La teoría evolucionista cree que nuestra elección de pareja se basa en criterios puramente biológicos: buscamos a un compañero con el que tengamos más posibilidades de sobrevivir y reproducirnos. Es por esto que los hombres prefieren a las mujeres más fértiles (es decir, las más jóvenes y con mejores genes y, por tanto, más guapas) y las mujeres a aquellos hombres que garanticen la estabilidad económica de la familia.
  • La teoría social cree que nuestra elección de pareja está guiada por procesos sociales, no biológicos. Según ésta, las leyes de la atracción están guiadas por los roles que hombres y mujeres ocupan en la sociedad. Buscamos, por tanto, la pareja que nuestro entorno social espera que encontremos.

Las leyes de la atracción más ampliamente consensuadas

Aunque entre los psicólogos hay fervientes defensores de cada teoría, la mayoría de los investigadores aceptan que en nuestro comportamiento influyen tanto aspectos biológicos como sociales y, por tanto, ambos planteamientos no son excluyentes sino complementarios.

Como explica el doctor Noam Shpancer, profesor de la Otterbein University,  hay una serie de leyes de la atracción que han sido ampliamente estudiadas y aceptan la mayoría de psicólogos.

1. La ley de la familiaridad

“El roce hace el cariño”, dice el refrán, y eso mismo piensan los psicólogos. Si no tenemos contacto frecuente con una persona es imposible que nos enamoremos de ella y, mucho menos, que pensemos en ser su pareja. Cuanto más tiempo pasamos con una persona más posibilidades hay de que nos guste. También hay un refrán que dice que “donde hay confianza da asco”, y es cierto que algunas personas se enemistan según pasan más tiempo juntas, pero según Shpancer esto es sólo la excepción que confirma la regla.

2. La ley de la atracción física

Por mucho tiempo que pasemos con una persona no nos gustará si no la encontramos atractiva. El físico influye, claro, y de manera determinante.  En principio, nadie está dispuesto a compartir su vida con otra persona que no le atrae físicamente.

3. La ley de la personalidad

Las investigaciones han identificado dos rasgos de personalidad que hacen a una persona particularmente atractiva: la competencia, es decir, el nivel de inteligencia y habilidades sociales de una persona; y su “calidez”, es decir, su capacidad para ser cercana y cariñosa.

4. La ley de la proximidad

Como sabe todo aquel que ha tenido una relación a distancia, o las partes se juntan pronto o fracasará rápidamente.  Lo habitual es que escojamos como pareja a alguien que tengamos cerca, al que podamos ver con frecuencia para ir forjando una relación.

5. La ley de la semejanza

Los estudios no dejan lugar a dudas: nos atraen las personas que son como nosotros. Es cierto que nuestra pareja no tiene porque ser exactamente igual, pero al menos tiene que compartir ciertas aficiones, valores e inquietudes. Si podemos elegir ente varias personas (como así hacemos todos) preferimos a alguien que tenga cosas en común que a una persona que sea muy distinta.

¿Cuán poderosas son estas leyes?

Estas cinco leyes operan por igual en hombres y mujeres, y son determinantes para elegir a los posibles candidatos, pero ¿cómo tomamos la decisión final? ¿Por qué algunas parejas nos duran meses, otras años y otras toda la vida?

Según Shpancer, “estas leyes sirven para elegir a los candidatos, pero no funcionan en la selección final”. En su opinión, “la biología y el entorno nos empujan a ir a la tienda adecuada, pero no puede determinar qué vamos a comprar. Eso lo decidimos nosotros mismos. En la selección final interviene un proceso interno subjetivo, oscuro y caprichoso, que no obedece necesariamente a los dictados de la razón, la evolución, la presión cultural y, ni siquiera, a nuestros planes e intenciones”…

Fuente: ACV Alma, Corazón y Vida. El Confidencial ~

Foto: Dormitorio de Salvador Dalí  y su esposa Gala. Casa Museo en Portlligat. Cadaqués. España. ~

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INTROVERSIÓN. ¿Es lo mismo que timidez?

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¿Te gusta estar solo algunas veces y la gente asume que eres tímido?

¿Piensas mucho antes de hablar y tus colegas creen que eres inseguro? Si rechazas una invitación a una fiesta, ¿tus amigos opinan que eres «raro»?

Tal vez la razón sea que tu personalidad se inclina hacia la introversión, que es algo distinto a la timidez. Aunque hay gente que suele confundir ambas cosas y pensar que son sinónimos. Pero no es así.

Tiempo de soledad

Más que del mundo exterior, un introvertido «obtiene energía de las ideas, imágenes y recuerdos que están en su mundo interior», según la clasificación Myers-Briggs, basada en las enseñanzas del psiquiatra suizo Carl Jung y una de las más populares para determinar el tipo de personalidad.

Los introvertidos pueden parecer reservados y reflexivos, o dar la impresión de que actúan lentamente, de acuerdo a esta tipología. Disfrutan estando y haciendo cosas solos, como leer, por ejemplo.

Jenn Granneman, autora del libro «La vida secreta de los introvertidos» y fundadora de la comunidad digital Introvert, Dear, comparte una idea parecida sobre la introversión.

«Es la preferencia por ambientes tranquilos, mínimamente estimulantes».

Los cerebros de los introvertidos no están «cableados» para obtener la recompensa que reciben los extrovertidos al interactuar con la gente, explica Granneman.

«Estas personas son más sensibles a la dopamina, el neurotransmisor del ‘bienestar'», asegura, por lo que «muchas situaciones sociales o entornos altamente estimulantes pueden ser agotadores mental o físicamente para un introvertido».

Laurie Helgoe, autora de «El poder de la introversión: por qué tu vida interior es tu fuerza oculta», explica que a los introvertidos les gusta pensar antes de responder.

Como resultado, «las interacciones en las que hay espacio para reflexionar pueden ser muy placenteras para ellos», añade la psicóloga. «Mientras que las conversaciones entre extrovertidos pueden ser como partidos de tenis».

Entonces, como dice Granneman, «muchas» interacciones sociales resultan extenuantes, pero no todas.

Los introvertidos no son «asociales». Pueden socializar y lo hacen, solo que de manera diferente a la de los extrovertidos.

«Valoran las relaciones profundas y significativas, les encanta conectarse de manera auténtica y compartir sus ideas en un grupo pequeño o en una conversación de a dos», piensa Granneman.

Angustia

La timidez, en cambio, explica esta misma autora, «es el miedo a que la gente nos juzgue negativamente», en prácticamente cualquier situación social.

«Los tímidos se sienten bastante incómodos y angustiados en las interacciones sociales, especialmente con personas que no conocen muy bien», sostiene.

«La timidez está enraizada en el miedo, mientras que la introversión es simplemente una preferencia, y no implica intrínsecamente nerviosismo o ansiedad», aclara.

«Por ejemplo, una persona tímida puede evitar un evento de para entablar relaciones profesionales porque le estresa mucho la idea de conocer gente nueva (aunque en realidad sí quiera ir)», opina Granneman. «Sin embargo, un introvertido podría esquivar el mismo evento porque prefiere simplemente relajarse en casa».

La especialista indica que «tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden experimentar timidez».

Entonces, ¿por qué hay gente que cree que la introversión y la timidez son lo mismo?

Confusión

Granneman reconoce que «tanto los introvertidos como los tímidos evitan la interacción social», pero por razones diferentes.

Los primeros porque puede agotarlos; y los segundos, porque les causa angustia.

Tal vez, lo que sucede es que la timidez es más común en los introvertidos.

Granneman se pregunta «si tiene que ver con los mensajes que los introvertidos reciben de la sociedad, que prefiere las personalidades extrovertidas».

«Se les hace creer que hay algo mal con ellos, que son ‘muy callados’, que deberían ‘salir más de sí mismos’ y que es malo pasar tiempo a solas en lugar de salir un viernes por la noche», dice.

«Pueden sentirse mal por pensar demasiado, por necesitar más tiempo para reflexionar, por (ver las cosas) en profundidad y vivir una vida más tranquila y de ritmo más lento», lamenta.

«No me sorprende que algunos introvertidos teman ser juzgados negativamente o se pongan nerviosos, lo que podría llevar a la timidez», agrega.

O a pensar que los introvertidos deben cambiar o «superar» su personalidad. Pero, ¿es así?

Fortalezas

No. Ser introvertido no significa necesariamente carecer de habilidades sociales.

De hecho, la falta de estas habilidades no depende necesariamente del tipo de personalidad.

Tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden carecer de estas aptitudes, declara Granneman.

«Por ejemplo, todos conocemos a algún extrovertido que no se da cuenta cuando le mandamos señales de que queremos terminar una conversación», comenta la autora.

De hecho, la especialista cuenta que conoce a muchos introvertidos con fuertes capacidades sociales y que suelen pasar por extrovertidos.

La psicóloga Laurie Helgoe aclara que hay muchas habilidades sociales que vienen con la introversión: «la capacidad de escuchar a la gente, la comodidad con el silencio y con la soledad, que creo que pueden permitir más intimidad en una conversación».

Por lo tanto, Granneman afirma que «la introversión no es una enfermedad que necesita ser curada, ni algo averiado que reparar y que tampoco habría razón para hacerlo».

Al contrario, muchos expertos creen que la introversión es algo con lo que una persona «nace», por lo que Granneman concluye que la extroversión no es la única forma «correcta» de ser.

Fuente: BBC Mundo ~

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LA CIENCIA DE TERMINAR UNA RELACIÓN. ¿Qué hace el amor en nuestro cerebro?

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Hace más de cuarenta años que la antropóloga Helen Fisher se dedica a estudiar el amor y su efecto en el cerebro. En sus investigaciones, describe este sentimiento como una adicción y plantea que dejar una relación amorosa, ya sea por voluntad propia o del otro involucrado, debe seguir los mismos pasos que una desintoxicación. Aquí, Helen nos dice qué hacer y qué evitar para aliviar el dolor.

Inventa una historia. Haz que tenga sentido. Cree en ella y deshazte de la idea. Borra las fotografías. Elimina los mensajes. No escribas. No llames. Habla menos de lo que pasó. Empieza a aceptar la realidad. Construye una nueva rutina. Sal con viejos amigos. Haz ejercicio. Toma un avión. Vive una aventura. Elige continuar. Y evita, por al menos dos años, ser amigos.

La antropóloga y psicóloga Helen Fisher —miembro del centro de estudios del Departamento de Antropología de la Universidad de Rutgers, en Nueva York— estudia hace más de cuatro décadas el amor. Aunque el mito perfecto sería contar que sufrió una desilusión amorosa y se dedicó a resolver los misterios de este sentimiento que gobierna nuestro cerebro, la realidad es muy distinta: tiene una hermana gemela y creció pensando que tenían los mismos gustos y actitudes porque eran genéticamente iguales. Su profesor de escuela le explicó que era la cultura lo que definía la personalidad de cada una, pero Helen no se convenció del todo. En 1975, cuando llegó el momento de realizar la tesis de su doctorado, partió de la base que si había alguna parte del comportamiento humano que tuviera alguna carga genética, debían ser las relaciones amorosas. Y a partir de esa idea decidió dedicar su vida profesional a estudiar lo que es capaz de hacer el amor en nuestra cabeza.

El amor genera actividad en la misma parte del cerebro donde están las adicciones. Una ruptura amorosa activa exactamente la misma zona que se afecta con un dolor de muelas. Si planteamos el amor como una adicción y dejar de amar como un proceso físico, hay pasos que podemos seguir para superarlo. Hay esperanza. Porque el cerebro siempre sana. Y, por ende, el corazón también.

En tus investigaciones planteas el amor como una adicción. ¿Deberíamos, entonces, plantearnos el desamor como una desintoxicación? 

Sí, cuando sufrimos una decepción amorosa debemos entendernos como adictos. En los estudios que hemos realizado, al escanear el cerebro de cientos de personas vimos que los que habían terminado una relación tenían gran actividad en la región cerebral donde se generan las adicciones, tanto a las drogas como a las conductas, como son las apuestas, el sexo y la comida. Y cuando miras la imagen en términos conductuales, te das cuenta que las personas actúan como adictos porque el cerebro ha activado estos sectores que motivan la adicción. El amor puede ser una maravillosa adicción si las cosas van bien, pero horrible si van mal. Para limpiarse de esta sensación algunos consejos básicos son botar las cartas y las fotografías y deshacerse de todos los regalos que la persona te pudo haber hecho. No llamar, no escribir, no tener contacto con esa persona. Hay que pensar igual a si estuvieras dejando de beber, ya que no dejarías una botella de vodka en tu escritorio. Se deben alejar las cosas que impulsan la adicción. También ayuda darle al cerebro un poco de dopamina; hacer deporte, abrazar amigos, salir a hacer cosas nuevas, conocer gente y construir una nueva vida.

¿Cómo puede una persona llegar a sanar su dolor?

El error que comete la gente es hablar mucho del tema. Al principio es importante hablarlo porque intentas descubrir qué pasó. Pero después de un tiempo ya sabes lo que pasó y seguir hablando sólo es una instancia para revivir el trauma. Hay que tratar de sopesar las ganancias y las pérdidas. El primer estado emocional es de protesta: ganas de tener a esa persona de regreso. En esta etapa hay mucha energía y en algún punto te rindes. Luego se entra a la segunda etapa, la de la resignación y desesperación: pierdes la energía, te quedas en cama llorando, pasas mucho rato viendo televisión y puedes caer en excesos. La última etapa es la de la resolución: empiezas a seguir con tu vida.  Si bien en ocho meses aún hay muestras de actividad en la zona cerebral que se vincula con el apego y el cariño, ya a los 17 meses la actividad en esa zona se desvanece. El tiempo y el cerebro ayudan a curarnos.

En tus últimas investigaciones, ¿hay alguna tendencia que te llame la atención en el amor?

En una muestra representativa de más de 35.000 adultos solteros estadounidenses, el 66% dijo haber tenido aventuras de una noche; el 54% aseguró haber tenido un amigo con beneficios y el 56% de los solteros haber vivido con alguien antes de casarse. Mucha gente cree que este es un comportamiento irresponsable, pero me di cuenta de que era un signo de precaución. Lo que está pasando es lo que llamo fast sex/slow love (sexo rápido/amor lento): la gente quiere saber todo respecto de su compañero antes de casarse. Se van a la cama rápido, porque aprendes mucho entre las sábanas, empiezan siendo amigos con beneficios, después pareja y la mayoría opta por irse a vivir juntos antes de casarse. Tiempo atrás, el matrimonio solía ser el principio de una relación, ahora es el final. Eso es una importante tendencia, y creo que los matrimonios serán más estables debido a este periodo de romance. Hice un estudio en 1.100 parejas casadas y les pregunté si elegirían casarse con la misma persona: el 81% dijo que sí. Los jóvenes no están siendo casuales, sino que quieren conocer a alguien a fondo antes de tener sentimientos. Eso es algo muy práctico y es como funciona el cerebro, ya que sabemos que la conexión más profunda puede tardar meses o años.

Fisher ha publicado a lo largo de su carrera seis libros: «El contrato del sexo» (1982), «Anatomía del amor» (1992), «El primer sexo» (1999), «Por qué amamos» (2004), «¿Por qué él? ¿por qué ella?» (2010) y  «Anatomía del amor» (2016). Actualmente, a sus 73 años, da un consejo que no falla: cuando no se encuentra la respuesta al fin de una relación, es mejor inventarse una historia. Encontrar esa pieza que falta en el puzle y creer que esa fue la razón. Fisher confiesa que alguna vez lo hizo, y que cuando tuvo su pieza faltante, la dejó a un lado y pudo seguir adelante.

¿Recomiendas inventar una historia aunque sea mentira?

No es una mentira. Si no tienes idea de por qué la persona te rechazó, puedes pasarte años intentado averiguarlo, y eso es una pérdida de tiempo. Es mejor decidir ponerle un final.

¿Y qué recomendarías evitar bajo cualquier circunstancia?

A veces, cuando alguien termina contigo, quiere ser tu amigo porque se siente culpable. Y eso es difícil porque, de cierto modo, puede alimentar la esperanza. Estar cerca de esa persona activa el cerebro con amor romántico, por lo que si realmente quieres recuperarte debes decir: «No gracias, seré tu amiga en un par de años. Por mientras, evitemos relacionarnos».

Estos consejos podrían aplicarse mejor si existe voluntad a sanar, cuando las rupturas quizás son de mutuo acuerdo. Pero no siempre es así. ¿Qué pasa cuando la persona no se da cuenta que necesita ayuda, cuando no hay voluntad?

Al principio es habitual no tener voluntad porque las personas se concentran en tener a la persona de vuelta. Pero en cierto punto te empiezas a dar cuenta de que eso no va a pasar. El cerebro se curará si eres consciente de que se terminó, pero si le escribes a la persona y sigues intentado volver, no va a sanar. Hay que tener claro que nunca olvidas por completo a alguien que te haya dejado, pero la emoción que sientes por el o ella sí se acaba.

El cerebro sigue adelante, pero recuerda a los que nos dejaron, quizás por la experiencia aprendida.

La desilusión amorosa es uno de los dolores más fuertes que puede vivir una persona. A nivel físico ¿cómo duele un corazón herido?

No puedo hablar del cuerpo porque no lo he estudiado, pero el cerebro controla el cuerpo y cuando estás deprimido es muy probable que tengas problemas para dormir y para comer. En el cerebro la parte del dolor físico se activa cuando fuiste rechazado o dejado por alguien. Esa región también se activa cuando tienes dolor de muelas. La diferencia es que cuando tienes dolor de muelas, vas al dentista y a la semana ya lo olvidaste, pero cuando eres rechazado y estás enamorado, ese dolor no se supera en una semana. Por el contrario, puede tomar meses o incluso años.

¿Ayuda viajar para acelerar el proceso?

Puedes hacerlo, pero hay que saber que llevas el dolor contigo. No lo dejas atrás mientras viajas, aún tienes el mismo cerebro y los mismos recuerdos. Pero haciendo algo así puedes ganar novedad, y la novedad eleva la dopamina. Eso puede darte optimismo, energía y motivación para seguir adelante.

¿Y qué pasa si se empieza a salir con alguien al poco tiempo de haber terminado una relación importante?

Mucha gente lo hace para tratar de olvidar. Pero si estuviste enamorada o enamorado y empiezas a salir con alguien muy pronto, es probable que al corto tiempo empieces a comparar, y eso genera nostalgia.

¿Usas este conocimiento en tus experiencias amorosas? 

Lo intento, pero también me he vuelto mayor. Hace tres años estaba saliendo con un hombre y estaba loca por él, estuvimos juntos seis meses maravillosos, y justo antes de Navidad terminó conmigo. Gracias a mis estudios del amor, elegí nunca escribirle, ni llamar, ni tener contacto con él. Pero dos meses después volvió, y actualmente estamos juntos en una hermosa relación. Él se dio cuenta que yo no iba a perseguirlo, no iba a estar enojada, no iba a llamarlo a medianoche ni rogarle que me quisiera. Me podía dejar, pero pese al dolor, yo iba a estar bien. Y cuando supo eso, me buscó nuevamente.

Fuente: La Tercera. Especial corazones rotos. 

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¿QUÉ ES LA ESCRITURA EXPRESIVA COMO TERAPIA?

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«Para mí, el escribir era vivirse, conocerse, ser arqueólogo de uno mismo. Escarbar y, si se escarba, hay de todo dentro de nosotros: el criminal y el santo, el héroe y el cobarde.» José Luis Sampedro ~

En la mente global todos tenemos la idea de lo que significa «escritura terapéutica»: es aquel acto voluntario de escritura en el que el único fin es dejar que un pasado o un presente doloroso deje de serlo. En este sentido, debemos escribir sin limitaciones y sabiéndolo que nadie va a juzgarnos por nada porque es una práctica íntima y personal.

De igual forma, si lo que queremos es escribir buscando un bienestar lo que menos debería importarnos es el cómo esté escrito. El plano estético queda relegado: la escritura terapéutica exige más sentir que pensar, dejarse llevar y enfrentarse al papel sin miedo alguno.

Durante los últimos 20 años, un buen número de estudios han demostrado los efectos beneficiosos que escribir acerca de los eventos traumáticos o estresantes experimentados en primera persona tiene sobre la salud física y emocional.

El resultado obtenido en la gran mayoría de estudios es una mejora significativa tanto física como psicológica.

La escritura expresiva  puede ser el germen de la superación de un trauma. Una práctica sobre la que ha investigado durante décadas el profesor estadounidense de la Universidad de Texas en Austin especializado en Psicología Social James W. Pennebaker.

El psicólogo ha llevado a cabo estudios con supervivientes de trágicos sucesos, como el atentado del 11 de septiembre en Nueva York o el terremoto de San Francisco (EE.UU.) de 1989. A resultas de estas investigaciones, Pennebaker llegó a la siguiente conclusión: Descubrimos que aquellas personas que habían mantenido en secreto sus vivencias personales más dolorosas tenían mayor potencial de enfermar”.

Además de seguir la evolución de víctimas de grandes tragedias, el psicólogo se basó en su propia experiencia cuando al iniciar los estudios de posgrado, sufrió una depresión y consiguió recuperarse a base de escribir diariamente.

La psicóloga especialista en Terapia Narrativa y Trabajo Comunitario Mònica Florensa Biescas explica: “Para darle sentido a nuestra historia elegimos ciertos acontecimientos y excluimos otros. Las historias dan forma a nuestras vidas e impulsan o impiden la realización de ciertas acciones”. Y es en este punto cuando la práctica narrativa puede incidir “modificando las narraciones” que la persona hace de su propia vida.

Durante la práctica de la escritura expresiva, el profesor Adrián Montesano resalta que la persona debe ser capaz “de volcar emociones y pensamientos profundos”, a diferencia de cuanto se realiza una escritura más anodina y superficial. En este sentido sostiene que el ser humano tiene “un impulso narrativo”, es decir, es un contador de historias.

Pero el relato vital se puede ver truncado a causa de la vivencia de un acontecimiento traumático, como la muerte de un ser querido, una separación amorosa o una enfermedad grave. “Este ejercicio de escritura expresiva te permite la integración de tu memoria autobiográfica para, de alguna manera, darle sentido a la experiencia”, explica Montesano.

Una escritura saludable

El experto asegura que “fácilmente” esta técnica habitual en algunos tipos de terapia tiene efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo, los niveles de estés y también sobre la salud física. En este último ámbito, se han observado resultados positivos en enfermedades médicas como el asma, la artritis, el VIH, problemas cardiovasculares o el cáncer, según Montesano.

Si bien la escritura expresiva no es capaz de curar por sí sola una enfermedad, ayuda al paciente a adaptarse mucho mejor a su nueva situación, a poder experimentar mayores sentimientos de bienestar, a retomar sus niveles de autoestima y, además, puede contribuir a fortalecer el sistema inmune o algunas funciones fisiológicas.

Aumenta la conciencia interior

“Cuando necesites poner orden, aclarar, comprender, simplemente escribe”, recomienda Mireia Cabero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. “Y como la escritura requiere de un ordenamiento y de una formulación que es muy diferente a los del pensamiento, aumenta tu conciencia interior y, por tanto, estás más capacitado para poner solución”, reflexiona.

No obstante, la psicóloga también admite que la voluntad de “dirigir la comprensión que ofrece la escritura expresiva” es fundamental para conseguir resultados positivos. También recomienda la supervisión de un experto en este tipo de escritura o bien de un psicólogo que pueda acompañar al paciente durante el proceso.

En cuanto a cómo y cuándo empezar a plasmar en un papel los sentimientos, emociones y pensamientos que provoca una experiencia traumática, Adrián Montesano sugiere que la persona debe encontrar el momento y el lugar en el que se encuentre cómoda y sin distracciones para escribir entre 15 o 20 minutos. “Que lo escriba dejándose ir, sin suspender el juicio o la crítica, no importa si cometes faltas o el estilo que utilices”, aclara.

Lo cierto es que la escritura puede llegar a ser una de las formas más poderosas y catárticas de terapia que existe. Y lo mejor de todo, está siempre al alcance de todos y cada uno de nosotros.

Par finalizar, una invitación…

Carta para los días de lluvia

Cuando te sientas bien y capaz de hacer frente a la vida diaria, puede ser útil escribirte una carta para leer posteriormente, en esos momentos que no son tan buenos, o en los que te encuentras particularmente débil o vulnerable. Se trata de escribir en tu “día bueno” una carta destinada a ti mismo expresándote apoyo y comprensión para leer y darte ánimos en el “día malo”.

En esta carta podrías incluir todo aquello que te  ayuda a sentirse mejor en esos momentos, lo que te ayudó en el pasado, cosas que hacer para sentirte bien, consejos sobre qué no hacer, tus fortalezas y recursos personales, cosas que necesitas saber en ese momento.

Pero sobre todo debes ser amable y compasiv@, mostrando apoyo y comprensión a tu yo más vulnerable.

Fuentes: La Vanguardia ~   Psicopedia  ~

 

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TU YO CUÁNTICO. ¿Puedo crear con mi mente mi propia realidad? Joe Dispenza ~

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En el pasado los físicos dividieron el mundo en materia y pensamiento y más tarde, en materia y energía. Cada uno de estos pares se consideraba totalmente distinto el uno del otro, ¡pero no lo son! Esta dualidad mente/materia conformó nuestra visión del mundo según la cual la realidad estaba básicamente predeterminada y podíamos hacer muy poco para cambiar las cosas con nuestras acciones y menos aún con nuestros pensamientos.
Pero hoy día consideramos que formamos parte de un inmenso campo invisible de energía que contiene todas las realidades posibles y que responde a nuestros pensamientos y sentimientos. Al igual que los científicos están estudiando la relación entre pensamiento y materia, nosotros estamos deseosos de hacer lo mismo en nuestra vida. Por eso nos preguntamos: ¿Puedo crear con mi mente mi propia realidad?  De ser así,¿es una habilidad que puedo aprender y usar para convertirme en quien quiero ser y crear la vida que quiero vivir?
Afrontémoslo, ninguno de nosotros es perfecto. Tanto si queremos cambiar o no en el sentido físico, emocional o espiritual, todos abrigamos el mismo deseo: queremos vivir como una versión idealizada de quien pensamos y creemos poder ser. Cuando plantados frente al espejo contemplamos nuestros michelines, no sólo vemos reflejado en él esta versión nuestra algo regordeta, sino que también vemos, dependiendo del humor con que nos hayamos levantado ese día, una versión de nosotros en mejor forma física u otra más obesa y maciza. ¿Cuál de nuestras imágenes es la real?

Cuando acostados en la cama repasamos por la noche los acontecimientos del día y nuestros esfuerzos para ser más tolerantes y menos reactivos, no estamos viendo tan sólo el padre o la madre que le ha gritado a su hijo por no hacer sin rechistar y deprisa lo que le pedía. Nos vemos como una persona angelical a la que le han agotado la paciencia o como un ogro horrendo que destruye la autoestima de un niño. ¿Cuál de estas imágenes es la real?
La respuesta es: ambas lo son. Y no sólo lo son estos dos extremos, sino también un espectro infinito de imágenes que abarca desde las positivas hasta las negativas. ¿Cómo puede ser? Para que entiendas mejorpor qué ninguna de estas versiones tuyas es más o menos real que las otras, tendré que destruir la idea más común de la naturaleza de la realidad y reemplazarla por otra.
Si bien parece una tarea hercúlea y en ciertos sentidos lo es, también sé que esta lectura seguramente te ha atraído porque no has conseguido hacer ningún cambio físico, emocional o espiritual en tu vida que haya sido duradero, no has logrado ser la persona que deseabas.
Para poder cambiar debes modificar la imagen que tienes de ti y del mundo, para abrirte a nuevos conocimientos y experiencias.
Tus fallos del pasado vienen de un error: no te has comprometido a vivir asumiendo la verdad de que tus pensamientos tienen consecuencias tan importantes que crean tu propia realidad.
Todos podemos crear nuestro propio destino, todos cosechamos los beneficios de nuestros esfuerzos constructivos. No tenemos por qué conformarnos con nuestra realidad actual, podemos crear otra nueva cuando queramos. Todos tenemos esta capacidad, porque para bien o para mal, nuestros pensamientos influyen en nuestra vida.
Estoy seguro de que ya lo habías oído antes, pero me pregunto si la mayoría de nosotros hacemos nuestra esta afirmación. Ya que si aceptáramos realmente que lo que pensamos crea unos efectos tangibles en nuestra vida, no permitiríamos que nos viniera a la cabeza ningún pensamiento negativo. Y nos fijaríamos en aquello que queremos, en lugar de estar siempre obsesionados con nuestros problemas.

Piensa en ello: si supieras que este principio es cierto, ¿acaso dejarías pasar un solo día sin crear el destino que deseas?
Para cambiar tu vida, cambia tus ideas sobre la naturaleza de la realidad.

Fuente: «Deja de Ser Tú». Dr. Joe Dispenza ~

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LO QUE PENSAMOS VARÍA NUESTRA BIOLOGÍA. Bruce Lipton ~

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Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular. Tengo 67 años. Nací y vivo en Nueva Zelanda. Estoy casado, tengo dos hijas y tres nietos. Creo que la evolución de la civilización está ocurriendo ahora. Un cuerpo humano está hecho de 50 trillones de células, el ser es una comunidad. Pasé de científico agnóstico a místico.

Podemos cambiar

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz…

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?…

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

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Fuente:  Bruce Lipton – La Vanguardia ~

Ilustración: crédit Victor Nizovtsev ~

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EL CORAZÓN TIENE CEREBRO. Ciencia y Conciencia.

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Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia. «Tengo 72 años y sigo siendo joven. Nací en Toulouse y vivo en Canadá. Estudié la carrera de Matemáticas y piano. Creo que el ser humano lleva consigo un potencial extraordinario de conciencia, inteligencia, sabiduría y amor; descubrimientos científicos recientes lo constatan.»

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera…
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?
Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión…
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera…
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta…
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿…?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardíaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice…
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje…

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.

corazzon2Ciencia y conciencia. Annie Marquier.

Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de El poder de elegir, La libertad de ser y El maestro del corazón (Luciérnaga). Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados.

Fuente: La Vanguardia ~

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¿QUÉ OYEN LOS NIÑOS EN UN DÍA? ¿Qué sucede en su cerebro?

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Cuando nacemos, nuestra mente está limpia de información. El cerebro está vacío, como una cinta virgen. A medida que crecemos, nuestros padres nos educan, condicionando nuestra mente para las dificultades y los desafíos de la vida. El problema es que, en su afán por enseñarlo todo, los padres muchas veces exageran la nota, dejando traumas y lagunas en el comportamiento del niño.

Científicos estadounidenses llevaron a cabo un estudio con una serie de niños para saber qué oían exactamente al cabo de un día. Colocaron micrófonos detrás de las orejas de los niños y lo grabaron todo durante 24 horas. Con los datos que obtuvieron, descubrieron que un niño —desde que nace hasta que cumple los ocho años de edad— oye unas cien mil veces la palabra «no». Es mucho, ¿verdad? «¡No hagas eso!», «¡No pongas el dedo ahí!», «¡No toques el frigorífico!», «¡Hoy no saldrás a jugar!», «¡No pongas los pies sobre la silla!». Y otro dato chocante es que por cada elogio, el niño recibe nueve reprimendas.

¿Cómo queda la mente del niño después de tantas negativas? Se crea un montón de limitaciones y condiciona su inteligencia y su creatividad para ser «aceptado» por sus propios padres. El talento del niño desaparece poco a poco, y queda, en su lugar, una montaña de reglas y normas de conducta. Y eso, querido lector, sigue así de generación en generación. Te pondré dos ejemplos. ¿Sabes cómo se domestica una pulga? Coloca una dentro de un frasco y tápalo. Como antes era libre, empezará a saltar y se golpeará el cuerpo contra la tapa, pero después de varios intentos descubrirá que no sirve qué de nada resistirse y se pondrá a saltar a una altura inferior, la suficiente para evitar el golpe. Entonces puedes sacar la tapa, porque la pulga ya no saltará fuera del frasco. Su pequeño cerebro ha quedado condicionado y será incapaz de llegar a la conclusión de que si salta un poco más, podrá escapar.

Con los elefantes ocurre lo mismo. El entrenador ata a un árbol un pequeño elefante recién destetado. Al principio, el elefantito intenta soltarse, pero el árbol es fuerte y no lo consigue. Después de varios intentos, desiste. Más tarde, en el circo, el payaso puede atar el animal a la pata de un taburete o a cualquier otra cosa, y no se escapará. Sigue pensando que lo han atado a un árbol y ni siquiera intentará liberarse. Muchas veces nos parecemos al elefante y a la pulga. ¿Cuántas limitaciones habrá en nuestra mente, como la del frasco de cristal de la pulga, sin que nos demos cuenta? Y de los cien mil «nos» que oímos en la infancia, ¿cuáles tienen efecto todavía en nuestra vida? ¿No habrá llegado el momento de replantearnos nuestras actitudes?

La cuestión es que podemos dar la vuelta a la situación. Con la estimulación adecuada, es posible invertir la tendencia y comprender que muchas de las limitaciones que nos impiden alcanzar el éxito sólo existen en nuestra mente.

Fuente:  «Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas». Dr. Lair Riberio ~