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¿QUE ES LA TERAPIA METAFORICA?

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Los cuentos son un instrumento de cambio para la mente profunda (inconsciente). La Terapia Metafórica, es un lenguaje indirecto que se relaciona con el hemisferio cerebral derecho, que es el  intuitivo, creativo, global, a diferencia del hemisferio izquierdo, que es lógico, racional y que es que utilizamos con más frecuencia.

El hemisferio derecho, funciona por asociación de ideas, así sean absurdas o cómicas, con lo que se favorece el pensamiento lateral y la aparición de opciones que, parecen no existir para el pensamiento lógico.

La metáfora, puede ser un recurso para que emerjan soluciones. El lenguaje simbólico de la misma, está dirigido a la mente inconsciente, a esa parte de la mente donde no solo encontramos material reprimido, sino que también hay gran cantidad de recursos y posibilidades (H. Erickson). De esta manera, distraemos a la mente consciente con palabras e imágenes de los cuentos e historias, produciéndose una apertura que permite integrar ideas y soluciones alternativas. La esencia de la metáfora es la analogía, la comparación; y cuanto más compleja la analogía, más suelta el control la parte consciente de la mente y más fácil se entra en el nivel inconsciente (esta mente inconsciente entiende más de símbolos que de conceptos).

La metáfora sugiere, indica, siembra con suavidad, no impone, no ordena, permitiendo que la persona sólo tome lo que necesita y madure a su propio ritmo. Al ir a la mente profunda (inconsciente), se produce un cambio en la raíz de las perturbaciones emocionales, que luego se ven reflejadas en la manera de actuar en la vida diaria.

Los cuentos son utilizados como herramientas curativas, generan emociones, preguntas, cuestionamientos, nos permiten acceder a comprensiones profundas y a recuperar la salud del alma, son como alimento para el alma, porque despiertan nuestra vida interior; se meten suavemente por las heridas del alma, susurrándonos nuevas posibilidades de plenitud para nuestra vida. El cuento abre el campo de percepción del conflicto, consuela y nos brinda nuevas maneras de ver la situación, permite identificarse con el, aligerando la sensación de soledad (Ortín y Ballester).

La Psicología Transpersonal sabe que para lograr una mente compasiva y feliz se precisa desarrollar e integrar las dos alas del ave de la mente. Por una parte, el cociente intelectual y por otra, el cociente emocional. Algo que no siempre resulta fácil ya que la enseñanza tradicional de nuestra cultura tiende a desbalancearse acentuando la memoria y la activación lógica, y dejando un menor espacio a los aspectos creativos y afectivos.

 Los cuentos pretenden la estimulación de dos modos mentales de acción, el de sentir y el de reflexionar.

Jose Maria Doria ~

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DORMIR ALIVIA LOS RECUERDOS TRAUMÁTICOS.

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Científicos en Estados Unidos descubrieron que dormir ayuda al cerebro a procesar las experiencias emocionales y a aliviar los recuerdos traumáticos.

El sueño ayuda al cerebro a procesar eventos traumáticos.

En experimentos con individuos sometidos a escáneres cerebrales los investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, descubrieron que las señales químicas que producen estrés se «apagan» durante el sueño.

Esto ocurre durante una fase conocida como «sueño de movimientos oculares rápidos» o REM, en la cual se presentan con mayor frecuencia los sueños o ensoñaciones.

Los investigadores, que publican el estudio en Current Biology, llevaron a cabo experimentos en los que se mostró a voluntarios varias imágenes inquietantes durante dos sesiones.

Descubrieron que los que pudieron dormir bien entre una sesión y otra lograron procesar mejor la reacción emocional que produjeron las imágenes la segunda vez.

Los resultados, dicen los científicos, muestran que hay un vínculo entre el sueño y los recuerdos.

Y explican porqué las personas con trastorno por estrés postraumático (TEPT), como los veteranos de guerra, tienen tantas dificultades para recuperarse de las experiencias dolorosas y sufren pesadillas recurrentes.

El estudio también ofrece información valiosa sobre porqué soñamos.

Sueño REM

La mayoría de la gente tiene que enfrentar eventos traumáticos en algún momento de su vida y, para algunos, estos eventos pueden producir TEPT.

Esta enfermedad puede provocar en la persona graves perturbaciones incluso mucho tiempo después de ocurrido el evento.

Hay evidencia importante de que el 20% de nuestro sueño, que forma la fase REM, juega un papel significativo en el procesamiento de recuerdos recientes.

Y los científicos creen que si se logra entender mejor este proceso se puede eventualmente ayudar a los pacientes con TEPT.

«Al procesar las experiencias emocionales previas en este ambiente neuroquímicamente seguro -de baja norepinefrina- durante el sueño REM, despertamos al día siguiente y la fuerza emocional de esas experiencias se ve suavizada.»  Dr. Matthew Walker ~

Para el estudio los investigadores reclutaron a 35 voluntarios y los dividieron en dos grupos.

Después de mostrarles 150 imágenes inquietantes diseñadas para provocar una reacción emocional, permitieron que uno de los grupos tuviera una noche de «buen sueño».

Mientras dormían se les sometió a escáneres de MRI para medir el flujo sanguíneo en el cerebro, lo cual es un método para observar qué regiones del cerebro están más activas.

Después volvieron a enseñarles las mismas imágenes por segunda vez. Los resultados mostraron que al ver las imágenes por segunda vez aquellos que durmieron apropiadamente mostraron menos actividad en la amígdala, la región del cerebro asociada con las emociones, y más actividad en la corteza prefrontal, la región asociada al pensamiento racional.

Los que no durmieron mostraron una respuesta «mucho más emocional» al volver a ver las imágenes.

Los investigadores creen que los cambios químicos que ocurren en el cerebro durante el sueño REM explican cómo el organismo logra procesar mejor el estrés.

«Sabemos que durante el sueño REM hay una marcada disminución en los niveles de norepinefrina (noradrenalina), un compuesto químico cerebral asociado al estrés» explica el doctor Matthew Walker, quien dirigió el estudio.

«Al procesar las experiencias emocionales previas en este ambiente neuroquímicamente seguro -de baja norepinefrina- durante el sueño REM, despertamos al día siguiente y la fuerza emocional de esas experiencias se ve suavizada».

«Nos sentimos mejor sobre esos eventos y pensamos que podemos enfrentarlos» agrega el científico.

Pero el doctor Roderick Orner, especialista en psicología clínica, explica a la BBC que aunque se cree que el sueño juega un papel crucial en el procesamiento de recuerdos traumáticos, es probable que haya muchos otros factores que causan el TEPT en los pacientes.

«En casos de trauma más severo podría ser muy difícil para el paciente procesar esas experiencias durante el sueño, especialmente si el evento ha tenido un impacto importante en la vida diaria de la persona» expresa el experto.

Fuente: BBC Mundo  – BBC Salud

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¿QUÉ SUCEDE CUANDO EL ESTRÉS SE TRANSFORMA EN CRÓNICO?

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Facundo Manes explica los secretos del cerebro.

El estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción. Es por eso que, en niveles moderados, es útil para la vida diaria. Pero, ¿qué pasa cuando se convierte en crónico? El prestigioso neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes explica:

“Este estrés moderado se convierte en peligroso cuando las demandas del entorno son excesivas e intensas y se vuelve crónico, entonces lo denominamos distrés o estrés patológico”, dijo Manes.
El mecanismo de estrés dispara ante una situación demandante una hormona llamada cortisol que se genera en las glándulas suprarrenales.
Esta hormona tiene la función de incrementar los niveles de azúcar en sangre. Los receptores de esta hormona en el cerebro se llaman glucocorticoides y se encuentran en mayor densidad en dos áreas claves del cerebro: el hipocampo, relacionado con la memoria, y las áreas frontales, relacionadas con las toma de decisiones.
“Basados en esta evidencia se puede suponer que el estrés crónico afecta los procesos de consolidación de memoria y otros aspectos de la memoria, además de las funciones ejecutivas y la toma de decisiones”, agregó el experto.

Y aseguró que esto genera que la persona con estrés crónico tenga más dificultades para organizar y enfrentar las demandas diarias. Lo que termina por crear un círculo vicioso.
“Como reflexión final, podemos decir que no necesariamente uno logra el máximo rendimiento dedicándose intensamente y en forma prolongada a una tarea. Es necesario el esparcimiento, la reflexión y el descanso, para lograr el objetivo deseado”, concluyó Manes.

Fuente: Facundo Manes – Publicado 13 de octubre 2015

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10 CLAVES DE NEUROCIENCIA PARA MEJORAR EL APRENDIZAJE.

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Investigaciones recientes aportan procedimientos que sirven para elaborar propuestas prácticas para mejorar el rendimiento escolar

En la mayoría de propuestas ofrecidas para mejorar la educación en nuestro país predominan los razonamientos teóricos y filosóficos sobre cómo lograrlo. Aquí pretendemos complementar esas propuestas con un conjunto de sugerencias de carácter práctico para mejorar el rendimiento académico de enseñantes y alumnos a corto y medio plazo. Son procedimientos avalados por la investigación reciente en neurociencia y psicobiología, que pueden tener su versión particular en cada nivel y contexto educativo.

1. Practicar regularmente deportes o actividades físicas

 El ejercicio físico aeróbico beneficia las capacidades cerebrales tanto en el niño como en el adulto. Quienes tienen una actividad física semanal más intensa tienen también una mejor memoria y mayor flexibilidad y velocidad de procesamiento de información mental. Incluso 30 únicos minutos de marcha en bicicleta o carrera al día pueden ser suficientes para mejorar el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento de la información en el cerebro.

Ello es posible porque la actividad física genera BDNF, una proteína del cerebro que aumenta la plasticidad o capacidad de las neuronas para formar conexiones entre ellas, el número de las que nacen diariamente y la vascularización y aporte de sangre que reciben. La actividad física, en definitiva, genera una especie de lubricante que facilita el funcionamiento de la maquinaria cerebral para aprender, formar memorias y recordar.

2. Evitar el exceso de grasas en la alimentación

La alimentación adecuada para aprender debe evitar las dietas altas en grasas, pues son dietas que reducen la sensibilidad de los receptores NMDA, que son moléculas del cerebro que forman parte de los mecanismos de plasticidad neuronal que hacen posible la formación de la memoria en lugares como el hipocampo y la corteza cerebral. La experimentación actualmente en curso indica que la restricción calórica en la alimentación favorece la mayoría de procesos mentales.

3. Dormir lo necesario con regularidad

El sueño anticipado prepara al cerebro para aprender y, cuando ocurre tras el aprendizaje, potencia la formación y estabilización de las memorias. Es así porque las mismas neuronas que se activan para registrar la información cuando aprendemos vuelven a activarse cuando dormimos. Suelen hacerlo entonces a mayor velocidad dando preferencia a las que registraron los aprendizajes a los que se atribuyó mayor importancia o valor de futuro. El sueño es, por tanto, una forma cerebral de practicar y fortalecer lo aprendido durante el día.

La experimentación actualmente en curso indica que la restricción calórica en la alimentación favorece la mayoría de procesos mentales.

Para potenciar el aprendizaje precedente no es necesario dormir las 8 horas de una noche, pues puede bastar con una siesta de una o dos horas, aunque períodos más largos suelen ser más beneficiosos. Además de facilitar el aprendizaje y potenciar la memoria, el sueño reorganiza y estructura los contenidos de la mente haciendo posible la integración de la nueva información aprendida en los esquemas de conocimiento ya existentes en el cerebro, facilitando el descubrimiento de reglas y regularidades ocultas en la información recibida, generando inferencias, convirtiendo el conocimiento implícito en explícito e influyendo también muy posiblemente en la intuición y creatividad de las personas.

4. Entrenar frecuentemente la memoria de trabajo

Esta memoria es la que utilizamos para pensar, razonar, planificar el futuro y tomar decisiones. Con ella retenemos en la mente, por ejemplo, las posibles jugadas a realizar en una partida de ajedrez o las diferentes opciones para tomar una decisión. Materias como la filosofía o las matemáticas promueven este tipo de memoria, muy ligada a la inteligencia fluida, que es la capacidad de razonar y resolver problemas nuevos con independencia del conocimiento previamente adquirido. La práctica intensa en memoria de trabajo incrementa la actividad de las cortezas prefrontal y parietal del cerebro de la que depende y aumenta también las conexiones neuronales entre ambos hemisferios cerebrales. La posibilidad de transferir la mejora en la capacidad de ejecución de una determinada tarea de memoria de trabajo a otra tareas diferente no entrenada es mayor cuantos más procesos cerebrales estén comúnmente implicados en ambas.

La práctica intensa en memoria de trabajo incrementa la actividad de las cortezas prefrontal y parietal del cerebro de la que depende y aumenta también las conexiones neuronales entre ambos hemisferios cerebrales

5. Guiar el aprendizaje con preguntas

Este procedimiento motiva al estudiante, concentra su atención y le convierte en una especie de detective o investigador que busca en cualquier fuente de información posible la solución a los interrogantes que se le plantean. Es además un modo de enseñarle a trabajar y ganar autonomía para aprender, es decir, es también un modo de aumentar la capacidad del alumno para aprender por sí mismo en el futuro.

6. Practicar frecuentemente el recuerdo de lo aprendido

El recuerdo, además de servir para evaluar lo aprendido, sirve también para seguir aprendiendo. El preguntar sobre la información recientemente aprendida beneficia a la memoria a largo plazo promoviendo el reclutamiento de los circuitos neuronales del recuerdo en las subsecuentes oportunidades de estudio. Ayuda también a mantener la atención durante largos periodos evitando las distracciones cuando se estudia leyendo los textos en la pantalla de un ordenador. Tal actividad aumenta la sensación subjetiva que tiene el estudiante de estar aprendiendo y reduce así su ansiedad respecto a evaluaciones posteriores.

7. Un poco de estrés no es malo

En situaciones emocionales o de estrés moderado, la activación de estructuras cerebrales como la amígdala y la liberación en la sangre de hormonas como la adrenalina y los glucocorticoides pueden contribuir a la facilitación del aprendizaje y la memoria actuando directa o indirectamente sobre los circuitos neuronales del cerebro. Los glucocorticoides regulan además la presencia de los mencionados receptores NMDA en el cerebro, y promueven cambios epigenéticos que facilitan en el ADN de las neuronas la expresión de los genes que hacen posible la síntesis de las moléculas necesarias para formar las memorias. Un modo de inducir esa emoción o estrés moderado en los alumnos consiste en proporcionarles antes de nada información motivadora sobre la materia a aprender, algo que conocen sobradamente los buenos docentes.

8. Homenaje a la lectura

De todas las actividades intelectuales potenciadoras de capacidades mentales la más asequible y la que proporciona un mejor balance costo/beneficio es, sin duda, la lectura. Leer es uno de los mejores ejercicios posibles para mantener en forma el cerebro. Es así porque la actividad de leer requiere poner en juego un importante número de procesos mentales, entre los que destacan la percepción, la memoria y el razonamiento. Cuando leemos, activamos preferentemente el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el más dotado de capacidades analíticas en la mayoría de las personas, pero son muchas las áreas cerebrales de ambos hemisferios que se activan e intervienen en el proceso. Decodificar las letras, las palabras, las frases y convertirlas en sonidos mentales requiere activar amplias áreas de la neocorteza cerebral.

Las evaluaciones orales generan una memoria a largo plazo mucho mejor que la que resulta del tipo de estudio consistente en repasar una y otra vez textos o apuntes de una materia

Las cortezas occipital y temporal se activan para ver y reconocer el valor semántico de las palabras. La corteza frontal motora se activa cuando evocamos mentalmente los sonidos de las palabras que leemos. Los recuerdos que evoca la interpretación de lo leído activan poderosamente el hipocampo y el lóbulo temporal medial del cerebro, que son zonas críticas para la memoria. Las narraciones y los contenidos emocionales del escrito, sean o no de ficción, activan la amígdala y demás áreas emocionales del cerebro. El razonamiento sobre el contenido y la semántica de lo leído activa la corteza prefrontal y la memoria de trabajo. La lectura refuerza también las habilidades sociales y la empatía, además de reducir el nivel de estrés del lector. El libro y la lectura, como gimnasio asequible y barato para la mente, deberían incluirse en la educación desde la más temprana infancia y mantenerse durante toda la vida.

9. Inmersión temprana en más de una lengua

Los individuos que adquieren múltiples lenguas en su infancia y las practican a lo largo de su vida tienen una mayor atención selectiva y más desarrollado el hábito de conmutar contenidos mentales, lo que les facilita la adquisición de aprendizajes complejos, especialmente los que implican cambios en las reglas de ejecución. Aunque pueden tener un vocabulario más reducido en cada lengua, los bilingües son más rápidos y efectivos que los monolingües cuando, por ejemplo, aprenden a clasificar objetos por su color y, de repente, hay que cambiar y clasificarlos por su forma. La mayor capacidad de ejecución y flexibilidad mental de las personas bilingües se manifiesta frecuentemente en la vida, se ha observado en todas las edades, y la conservan además mucho más que los monolingües en la vejez.

30 minutos de marcha en bicicleta o carrera al día pueden ser suficientes para mejorar el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento de la información en el cerebro

Para generar un automatismo como el lingüístico y beneficiarse de él hay que aprenderlo tempranamente y practicarlo con asiduidad y frecuencia. Los maestros, al igual que los padres y cuidadores, tienen un papel importante en esa inducción lingüística múltiple de los primeros años de vida. El estudio y práctica de la música puede tener un efecto similar en la medida en que es también otra forma de lenguaje.

10. Evaluaciones orales

Las exposiciones o los exámenes orales no solo permiten una evaluación muy rigurosa del conocimiento adquirido por los alumnos, sino que, sobre todo, inducen en ellos un tipo de estudio mucho más basado en la comprensión de los materiales y la información que en su simple memorización. Son además métodos que generan una memoria a largo plazo mucho mejor que la que resulta del tipo de estudio consistente en repasar una y otra vez textos o apuntes de una materia.

 En general, los ambientes enriquecidos y todas aquellas actividades mentales o intelectuales que suponen esfuerzo y desafío son más útiles para formar buenas memorias que aquellas que se realizan sin apenas esfuerzo. Tampoco deberíamos despreciar recursos tradicionales en diferentes niveles de la enseñanza como la escritura al dictado, el resumir textos o el memorizar información básica. Reglas de ortografía, fechas históricas, países y sus capitales y accidentes geográficos, son ejemplos históricos nada despreciables, pues constituyen valiosos recursos de memoria implícita que se adquieren por repetición y resultan extraordinariamente útiles como apoyo para posteriores evaluaciones mentales y razonamientos complejos.

Es un hecho comprobado que una enseñanza adecuada tiende a igualar el rendimiento de los sujetos que aprenden y evita con ello contrastes acusados y comparaciones entre esos sujetos que no siempre benefician al proceso educativo.

Ignacio Morgado

Catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de Aprender, recordar y olvidar: Claves

http://elpais.com/elpais/2015/10/29/ciencia/1446135253_593995.html

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LA FELICIDAD DE TODOS LOS DÍAS. Facundo Manes

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Todo el mundo tiene una idea de lo que necesita para ser feliz, pero esa idea no es necesariamente correcta.

Imaginemos por un momento que somos periodistas y, como nos ha tocado cubrir un móvil de TV en el Día de la Felicidad, realizamos una encuesta callejera preguntando a cada uno cómo creería alcanzarla. Así, nos topamos con respuestas del tipo: con unas vacaciones en una playa del Caribe, con una suma grande de dinero, a través de un prestigioso premio o de una impresionante conquista amorosa. Pero, a la quinta respuesta, traicionados por nuestra vocación, agregamos una consigna para otorgarle mayor intriga y fervor al asunto: ¿Y después de eso qué? ¿Cuánto crees que te duraría esa felicidad? En esta breve postal imaginaria se despliegan tres de claves que podemos abordar para reflexionar hoy en estos breves renglones sobre el valor de la felicidad: ¿De qué se trata? ¿Por qué nos ocurre? ¿De qué manera se nos da?

Sabemos que el cerebro dicta toda nuestra actividad mental. Es por eso que, aunque resulte recurrente, debemos decir que también la felicidad depende de él. Aunque la felicidad y el bienestar son conceptos íntimos y personales podemos comenzar dando cuenta de lo que le pasa a nuestro cerebro cuando estamos felices. Hace tiempo se sabe que el deseo y el placer evidencian cambios en la actividad neuronal y el flujo de ciertos neurotransmisores (como la dopamina) en los sistemas de recompensa del cerebro. Diversos estudios demuestran que, cuando disminuye la dopamina en el cerebro, puede experimentarse una pérdida de la capacidad de deseo y placer. Asimismo, cuando el cerebro no recibe estímulos placenteros, se produce un déficit de dopamina, provocando un estado de anhedonia, polo opuesto a la felicidad. Los niveles de dopamina inferiores a lo normal, que pueden estar relacionados con escasos momentos de satisfacción, provocan trastornos en los mecanismos de atención y concentración. También puede observarse falta de motivación y escasa respuesta a las recompensas.

Ahora bien, más allá de lo que nos pasa en la cabeza, la pregunta es cómo logramos que esa felicidad nos ocurra. Todos tenemos proyectos y motivaciones que nos producen preocupaciones cotidianas, esfuerzos y, en algunos casos, angustia: esto es lo que denominamos “circunstancias de la vida”, es decir, factores del mundo externo. Muchas personas logran sus objetivos y creen (quizá por eso lo persigan) que por el hecho de conseguir el objetivo ansiado van a ser más felices y se van a relajar sus preocupaciones y angustias. Lamentablemente, esto no suele suceder: logramos un objetivo e inmediatamente después de la satisfacción de un tiempo (puede ser una hora, un día, un año), empezamos a desear algo más: el que ganó uno quiere dos, el que pasó una quincena en la playa ahora desea un mes, el que recibió el premio nacional quiere el continental y el del continental, quiere el mundial. Una buena opción es, más que pensar que uno va a ser feliz cuando consiga lo que le falta, sea pensar que se es feliz por todo lo que se tiene. Pero esto, aunque parezca sencillo, también requiere de cierta predisposición y entrenamiento.

Diversos investigadores del nuevo campo de la Psicología Positiva han avanzado mucho en la respuesta mediante investigaciones científicas medibles, controladas y reproducibles. La felicidad no equivale al hedonismo, a la presencia de placer y a la ausencia de dolor. Martin Seligman de la Universidad de Pennsylvania, pionero de la Psicología Positiva, propuso una teoría del bienestar –una descripción de lo que significa la felicidad– a partir de decenas de investigaciones, en la que lo describe como un constructo con cinco elementos. Cada uno de estos contribuye al estado de felicidad y tiene tres propiedades: favorece el bienestar, las personas lo buscan como fin en sí mismo (otorga placer o sentido a la vida) y se pueden medir independientemente de los otros elementos. Hagamos un breve repaso de estos cinco elementos:

  • La emoción positiva. Esto es el placer, el éxtasis, la comodidad y el aspecto más hedónico de la vida (por ejemplo, lo que nos produce la comida, el sexo, descansar, mirar la televisión, sentir el agua caliente de la ducha caer en el cuerpo). La mayoría de las personas suelen asociar esto a la felicidad y, sin embargo, es solo un aspecto.
  • El fluir (flow). Es un estado psicológico específico que experimentamos cuando hacemos una tarea que nos apasiona (conversar con un amigo, practicar un deporte o jugar en la computadora). Durante esas actividades suceden sobre todo dos cosas: una es que perdemos la noción del tiempo; la otra cosa es que perdemos noción de nosotros mismos. Esto sucede porque baja la ansiedad y el estado de alerta. Para que exista el flow tiene que haber un desafío u objetivo, que no sea muy grande, porque nos abrumaría, ni un desafío muy bajo, porque nos aburriría.
  • El sentido. Este resulta de hacer una tarea significativa por los demás, desde pasar tiempo con la familia hasta involucrarse en una ONG o ayudar al prójimo en el día a día. Significa encontrar un sentido o proposito a la vida más allá de uno.
  • Los logros, el éxito y la experticia. Esto, sin dudas, es algo que ocupa la mente de muchas personas durante gran parte del día. Como ya vimos, ciertos logros no traen necesariamente el aumento de felicidad que se espera, aunque la ciencia encontró que hay personas para las cuales sí funciona y es porque pueden venir acompañados, aunque no siempre, de emoción positiva, flow y sentido.
  • Relaciones positivas. El estudio más largo de la psicología es de la Universidad de Harvard y se trata justamente sobre la felicidad. Se hicieron encuestas a distintas personas cada dos años para ver qué circunstancias y actitudes hacía que mejorara o empeorara su calidad de vida. Los resultados del 2015 (qué reúne los resultados de los 75 años) arrojaron que uno de los factores más importantes es cuánto disfrutaban de las relaciones más íntimas.

Somos animales sociales, por lo cual las cosas que más nos dan sentido, flow, placer, orgullo y confianza suelen involucrar a otras personas. Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de California en Riverside, ha dedicado su carrera a medir científicamente el impacto de distintas estrategias y tareas en el aumento de la felicidad. En su libro La ciencia de la felicidad resume un programa específico para aumentar la felicidad duradera. Según las investigaciones, a partir de estudios que comparan gemelos y mellizos, aproximadamente un 50% de la felicidad de una persona suele deberse a predisposiciones genéticas. Estos estudios muestran que las influencias genéticas generan personalidades con distintos niveles de optimismo, alegría, neurosis, extroversión, etc.

Por lo tanto, todos solemos desarrollar personalidades que tienden a más o menos al bienestar, ya que deben existir ciertas condiciones ambientales para que los genes se pongan de manifiesto. Por otro lado, un 10% de nuestra felicidad puede ser mejorada por la circunstancias de la vida que vimos anteriormente como ganar más dinero o conseguir un logro profesional (mucho menos de lo que nos hubiéramos imaginado, ¿no?). El 40% restante está influido por las intenciones y la voluntad, la manera de encarar la amplia variedad de cosas que nos suceden en el día y en la vida: la voluntad de ver positivamente las cosas, de hacer las tareas que incrementan el flow y ayudan a los demás.

En relación a esto, Lyubomirsky esboza una serie de actividades que han probado aumentar el nivel de felicidad cuando son practicadas frecuentemente. Por ejemplo, como dijimos al principio, en vez de preocuparnos sobre qué nos falta o qué nos puede pasar, debemos pensar por qué cosas estamos agradecidos. La biología seleccionó animales con una fuerte dosis de ansiedad y preocupación, ya que aquellos que más intentaban anticipar los riesgos del mundo más sobrevivían. Los avances de la medicina, de la tecnología y de la psicología deberían permitir comenzar a relajarnos y disfrutar de lo que conseguimos hasta acá. El ejercicio físico también es fundamental, ya que reduce el estrés. El estudio longitudinal de Harvard mostró que el 78% de las personas más felices dicen que ejercitan por lo menos tres veces por semana. Los deportes además pueden ser una fuente para construir un sentido de pertenencia a un grupo y un factor para desarrollar confianza. Sin duda, entrenar el cuerpo sirve para entrenar la mente. Por último, otra habilidad a entrenar es el optimismo: tiene que ver con pensar que uno es suficientemente bueno e inteligente y que, además, está aprendiendo, por lo que hay espacio para cometer errores. Este optimismo, a su vez, lleva a que efectivamente logremos mejores resultados. Desde los estudios neurocientíficos también se plantea la relevancia de vivir con alegría y así trabajar en pos de modular nuestra propia neuroplasticidad dirigida hacia la felicidad.

Un cerebro infeliz es un cerebro menos inteligente, menos creativo y menos productivo. La felicidad, además, es un factor de protección contra enfermedades de diversa índole: los niveles más altos de emociones positivas se asocian a menores posibilidades de ansiedad o depresión asociados al estrés. Las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tiene una mejor calidad de vida. Hagamos de la felicidad un ejercicio cotidiano.

Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University). Es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y Profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas en la Universidad Favaloro (Argentina), University of California, San Francisco, University of South Carolina (USA), Macquarie University (Australia)

Fuente: Diario EL PAÍS – América – Psicología – 20/3/2016

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EL PODER DE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS. El caso Sam Londe. Dr. Bruce Lipton

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A pesar de que muchos de los miembros de la profesión médica son conscientes de la existencia del efecto placebo, muy pocos han considerado sus posibles implicaciones en la autocuración. Si los pensamientos positivos pueden sacarte de la depresión y curar una rodilla enferma, piensa en lo que los pensamientos negativos pueden hacerle a tu vida.

Cuando la mente mejora la salud mediante la sugestión positiva, se le denomina efecto placebo. Por el contrario, cuando esa misma mente está llena de pensamientos negativos que pueden deteriorar la salud, los efectos negativos producidos se conocen como «efecto nocebo».

En medicina, el efecto nocebo puede ser tan poderoso como el efecto placebo, algo que deberías tener muy en cuenta cada vez que entres en la consulta de un médico. Los terapeutas pueden enviar mensajes desesperanzadores a sus pacientes con sus palabras o sus gestos; mensajes que, en mi opinión, son de lo más inconvenientes. Albert Mason, por ejemplo, cree que su incapacidad para transmitir optimismo a sus pacientes entorpeció sus esfuerzos para curarles la ictiosis. Otro ejemplo sería el poder potencial de la frase: «Le quedan seis meses de vida».  Si optas por creer el pronóstico del médico, es muy probable que no te quede mucho más tiempo en este planeta.

He citado en este capítulo el programa del Discovery Health Channel en el año 2003 titulado Placebo: la mente sobre la medicina porque es un buen compendio de algunos de los casos médicos más interesantes. Una de las secciones más conmovedoras fue la historia de un terapeuta de Nashville, Clifton Meador, que llevaba reflexionando sobre el poder potencial del efecto nocebo durante treinta años. En 1974, Meador tuvo un paciente, Sam Londe,  un vendedor de zapatos jubilado que padecía cáncer de esófago, enfermedad que por aquel entonces se consideraba letal. A Londe le trataron ese cáncer, pero todo el mundo de la comunidad médica «sabía» que el cáncer de esófago recidivaría. Así pues, no les sorprendió que Londe muriera unas semanas después del diagnóstico.

La sorpresa llegó tras la muerte de Londe, cuando la autopsia encontró escasos signos de cáncer, desde luego no los suficientes como para matarlo. Tenía un par de manchas en el hígado y otra en el pulmón, pero no había rastro del cáncer esofágico que todos creían que lo había matado. Meador dijo en el Discovery Health Channel: «Murió con cáncer, pero no de cáncer».

¿De qué murió Londe si no fue del cáncer esofágico? ¿Murió acaso por que creía que iba a morir? El caso todavía obsesiona a Meador tres décadas después de la muerte de Londe: «Creí que tenía cáncer. Él creyó que tenía cáncer. Todos los que lo rodeaban creían que tenía cáncer … ¿Le robé la esperanza de alguna forma?. Los problemáticos casos de efecto nocebo sugieren que los terapeutas, los padres y los profesores pueden robarte la esperanza haciéndote creer que no puedes hacer nada.

Los pensamientos positivos y negativos no sólo tienen consecuencias en nuestra salud, sino también en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida. Henry Ford tenía razón en lo referente a la eficacia de las cadenas de montaje y también al hablar del poder de la mente: «Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes … tienes razón». Piensa en las implicaciones del caso del hombre que se bebió el agua con esa bacteria que según la medicina causaba el cólera. Piensa en la gente que camina sobre ascuas sin quemarse. Si su fe en su capacidad para hacerlo se tambalea, terminarán con quemaduras en los pies.

Tus creencias actúan como los filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo. Y tu biología se adapta a esas creencias.

Cuando reconozcamos de una vez por todas que nuestras creencias son así de poderosas, estaremos en posesión de la llave a la libertad.

Fuente:  » La biología de la creencia ¨ – Bruce Lipton

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LA FORMA DE VIDA QUE AHUYENTA EL ALZHÉIMER.

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678 monjas luchando contra el alzhéimer – Las monjas de Mankato

Según el diccionario de la Real Academia Española (primera acepción) una monja es una “religiosa de alguna de las órdenes aprobadas por la Iglesia, que se liga por votos solemnes, y generalmente está sujeta a clausura”, aunque esto último es menos cierto en las últimas décadas. En el ámbito de la Neurociencia, las monjas son conocidas por un famoso estudio iniciado en 1986 que realiza un análisis longitudinal, a lo largo de los años, de un grupo de 678 monjas de la congregación de las Hermanas de Notre Dame, una orden fundada hace 150 años en Baviera (Alemania). En 1986 la Orden tenía su sede central en Roma y contaba con más de siete mil religiosas en conventos distribuidos por treinta países.

El estudio fue iniciado por el Dr. David Snowdon, de la Universidad de Minnesota. SnowdenSnowdon comenzó trabajando con un grupo de Hermanas de Notre Dame que vivían en un convento en Mankato, Minnesota, pero posteriormente lo amplió a otras comunidades, llevándose el proyecto a la Universidad de Kentucky al trasladarse allí. Cuando se jubiló en 2008 el estudio regresó a Minnesota, donde prosigue en la actualidad bajo la dirección del Dr. Kevin O. Lim.
El objetivo del ya famoso “Estudio de las Monjas” es comprender la discapacidad mental y física que va asociada al envejecimiento, determinando las causas y las posibles vías de prevención de la enfermedad de Alzheimer y de otras enfermedades mentales y cerebrales. Un estudio tan significativo fue posible por la decidida colaboración de las religiosas y porque, como grupo de análisis, constituyen un colectivo muy especial.

nun_study-thumb-200x260-50526Cuando el estudio empezó, en 1986, las 678 monjas incluidas en él tenían edades comprendidas entre 75 y 102 años, con una media de 83, lo que nos recuerda que la esperanza de vida de las monjas es mayor que la de la media de las mujeres. Más del 85% de ellas habían trabajado toda su vida como maestras y profesoras. Las condiciones físicas y mentales de las hermanas eran muy variadas: había monjas de más de 90 años que seguían trabajando a jornada completa con una alta actividad intelectual y otras, en sus setenta y tantos, que estaban gravemente afectadas por el alzhéimer, ya no hablaban y no salían de la cama.

Las hermanas aceptaron someterse a un examen anual de su estado físico y mental que incluía una serie de pruebas pautadas, como ver cuántas palabras podían recordar unos minutos después de leerlas en una tarjeta, cuántos nombres de animales lograban decir en un minuto o comprobar qué tal contaban monedas. nuncoverTambién aceptaron permitir la toma de muestras para análisis clínicos, las extracciones de sangre para análisis genéticos y nutricionales y la donación post mortem de sus cerebros para realizar un estudio neuropatológico.
Esta autopsia reviste gran importancia porque el diagnóstico formal del alzhéimer requiere comprobar la presencia de lesiones típicas de esta enfermedad, denominadas placas seniles y ovillos neurofibrilares. El número y extensión de estas estructuras patológicas, unido a las observaciones clínicas sobre deterioro de sus capacidades cognitivas y relaciones sociales, son fundamentales para determinar el tipo de demencia y su gravedad.
Es decir, sumando ambos estudios se consigue un diagnóstico clínico-patológico que permite comparar el grado de deterioro anatómico con los síntomas observados en la vida diaria y en la exploración realizada por los médicos.
Las hermanas de Notre Dame explicaron su participación voluntaria en el estudio porque consideraban que este compromiso podía ayudar a otras mujeres en todo el mundo. La mayoría se habían dedicado a la labor docente y asistencial y pensaron que éste era un modo de seguir enseñando cosas y ayudando a los demás incluso después de la muerte.

El interés del estudio de un grupo de monjas que viven en comunidad es que sus vidas se rigen por una gran cantidad de pautas similares. De este modo muchas de las variables, incluidas las ambientales, que pueden contaminar un estudio de estas características, son aquí eliminadas o controladas de un modo más eficaz.  Por otra parte, a la hora de afrontar los factores genéticos, el otro gran binomio a tener en cuenta, las características y condiciones del acuerdo nos permite hacer un análisis con una profundidad y un detalle antes impensables.

Estas 678 monjas no fuman, no consumen alcohol o lo hacen en una cantidad mínima, son solteras, no han tenido hijos (se evitan variables debidas a embarazos, partos, lactancia etc.), son de la misma raza, han vivido en las mismas residencias, han seguido dietas similares y han realizado trabajos parecidos. nuns_wide-75f083ad2c94d87f02ecac9c7bf7f5bf1f19c143-s3Dos factores fundamentales como son el nivel de atención sanitaria a lo largo de la vida y la situación socioeconómica personal están aquí perfectamente equilibrados. Por otro lado, cuando se trata a una persona con alzhéimer es difícil, o imposible, obtener información fiable sobre su vida previa debido al deterioro de su memoria. Sin embargo, los archivos de los conventos contienen el expediente de cada una de las monjas, en los que se puede encontrar desde su certificado de nacimiento a las características socioeconómicas de su familia, los documentos de sus estudios, etc. Los archivos de los conventos incluyen también numerosos datos sobre las residencias donde han vivido, las tareas y ocupaciones que han desempeñado, los aspectos sociales que les pueden haber influido.  Y aún más, toda esa información ha sido recogida con criterios comunes.  Por tanto el estudio retrospectivo tiene unas posibilidades que se pueden calificar de únicas.

Una circunstancia que se ha revelado como de gran interés para esta investigación es que las hermanas de Notre Dame,  al entrar en el convento, escriben una especie de autobiografía, probablemente un ejercicio de recapitulación que les ayuda a reflexionar sobre la etapa anterior de su vida, la nueva etapa que en ese momento abren, de los compromisos y las ilusiones con las que afrontan sus votos, de su visión de sí mismas en relación con el mundo y con Dios.

Las autobiografías han servido, como vemos, para informar, reivindicarse o acusar, pero además, en un giro sorprendente, el Estudio de las Monjas demostró que también servían para predecir el riesgo de una enfermedad neurodegenerativa. Un resultado asombroso del análisis de aquellos 678 ensayos autobiográficos fue que permitían predecir la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer muchos años después.

images (1)Si el ensayo tenía densidad y nivel lingüístico y literario (complejidad, viveza, fluidez narrativa) la probabilidad de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa resultó ser, estadísticamente, mucho menor que en aquellas monjas cuyo ensayo autobiográfico no tenía estos indicadores de actividad mental. A más ideas en sus frases, menos alzhéimer y viceversa. Un ejemplo de un tipo y otro, refiriéndose ambos al final de la etapa escolar, son los siguientes:

 – Baja probabilidad de alzhéimer: “Cuando terminé el octavo curso, en 1921, deseaba ser novicia en Mankato pero no tuve arrestos para pedir permiso a mis padres así que la Hermana Agreda lo hizo en mi favor y ellos dieron rápidamente su consentimiento”.

Alta probabilidad de alzhéimer “Cuando dejé el colegio, trabajé en la oficina de correos”.

Es importante señalar que estos ensayos predecían el posible inicio del alzhéimer con muchas décadas de antelación: la edad media de las monjas en el momento de escribir el ensayo era de 22 años. Se pudo cuantificar que, cinco o seis décadas después, en torno al 80% de las monjas cuyas “Memorias” no tenían densidad lingüística desarrollaban la enfermedad de Alzheimer al alcanzar una edad avanzada, mientras que la proporción era de solo el 10% en aquellas cuyas obras autobiográficas no presentaban este carácter plano y pobre. También se vio que aquella que mostraban más pensamientos positivos en sus escritos tenían vidas más largas que aquellas que realizaban autobiografías con menos expresiones que demostraran felicidad, ilusión, asertividad.

Estos resultados nos hacen preguntarnos si el alzhéimer tiene una base estructural o, por el contrario, funcional. Es decir, si existe algo en los circuitos cerebrales que, establecido desde una edad temprana, nos hace alcanzar un menor nivel cognitivo en la juventud y madurez y desarrollar posteriormente un alzhéimer o si, por el contrario, no es la estructura la que determina la “calidad” de la función cerebral sino al revés, y es el ejercicio mental, la ejercitación y desarrollo de nuestra actividad cerebral encaminada a producir ideas más elaboradas, un elemento protector frente a una enfermedad neurodegenerativa, siendo los pensamientos positivos un factor que va ligado estadísticamente a vidas más longevas.

20110321_mmf_079El estudio de las monjas ha permitido comprobar la importancia de algunos factores en la prevención de alzhéimer tales como contar con una situación económica y sanitaria estable, realizar una alimentación saludable (abundante en ácido fólico), llevar a cabo un ejercicio moderado o controlar la hipertensión arterial, ya que esta puede causar microderrames apenas perceptibles que generen síntomas de demencia. También ha establecido la relación entre una súbita pérdida de peso en la vejez y el inicio de un alzhéimer, e incluso los riesgos de una combinación de una característica anatómica (cabeza pequeña) y  una variante determinada de un gen (apolipoproteína E épsilon 4).

El estudio ha reforzado, como veíamos, la importancia de mantener vidas mentalmente ricas, en las que tenga un peso importante nuestra vida social y afectiva, lo que incluye cuidar a los demás y sentirnos queridos. Es decir, llevando a cabo a lo largo de toda nuestra existencia una vida plena de sentido y actividad. Cuando Snowdon pidió su colaboración a una de las monjas que entonces tenía 92 años, ésta le contestó inicialmente que “estaba demasiado ocupada para ponerse a colaborar en un estudio sobre la gente mayor”. Ése es el espíritu que ahuyenta el alzhéimer.

Fuente: Neurociencia en Español. José Ramón Alonso 

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CIENTÍFICOS DEMUESTRAN QUE EL ALMA NO MUERE, SINO QUE REGRESA AL UNIVERSO.

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Dos científicos con reconocimiento internacional afirman poder probar la existencia del alma.

La consciencia es el conocimiento inmediato que tenemos de nosotros mismos, de nuestros actos y reflexiones, pero también la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento. Su naturaleza ha causado muchas preguntas desde que tenemos memoria y posee implicaciones existenciales, médicas y espirituales.
El doctor Stuart Hameroff, del Departamento de Anestesiología y Psicología así como Directivo del Centro de los Estudios de Conciencia de la Universidad de Arizona, en la ciudad de Tucson, Estados Unidos, y su colega, Sir Roger Penrose, físico matemático en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, llevan trabajando desde 1996 en una teoría cuántica de la conciencia, que establece que nuestras almas están contenidas en unas estructuras llamadas microtúbulos, que habitan nuestras células cerebrales.

” La idea nace de que el cerebro es una computadora biológica, con cien billones de neuronas cuyas conexiones sinápticas actúan como redes de información.”

Sus conclusiones señalan que nuestras experiencias son el resultado de los efectos de la gravedad cuántica en los microtúbulos, un proceso al que llaman reducción objetiva orquestada (Orch-Or).

La comunicación entre neuronas mediante la secreción de neurotransmisores se realiza a través de vesículas sinápticas distribuidas a lo largo de sus axones. El citoesqueleto de las neuronas juega un papel de suma importancia en la dinámica de estas vesículas. Hameroff y Penrose proponen que los microtúbulos, las unidades más pequeñas del citoesqueleto, actúan como canales para la transferencia de información cuántica responsable de la consciencia.

Hasta ahora había un cierto consenso científico en considerar que la consciencia emergió como una propiedad de los organismos biológicos durante la evolución. Sería, por lo tanto, una adaptación beneficiosa que proporciona una ventaja evolutiva a las especies conscientes. En cambio, la teoría Orch OR afirma que la consciencia es una característica intrínseca de la acción de un universo no computable.

Según un reportaje publicado por el Daily Mail, en una experiencia cercana a la muerte, por ejemplo, los microtúbulos pierden su estado cuántico, pero la información dentro de ellos no se destruye. Es decir, que en términos comprensibles, el alma no muere, sino que vuelve al universo.”

El Dr. Hameroff explica detalladamente su teoría en un documental narrado por Morgan Freeman, llamado “Through the wormhole” (A través del agujero de gusano), que fue emitido por el canal Science de Estados Unidos. En este documental el doctor Hameroff declaró que cuando “el corazón deja de latir, la sangre deja de fluir, los microtúbulos pierden su estado cuántico. La información cuántica en los microtúbulos no se destruye; no puede ser destruida; simplemente se distribuye y se disipa por el universo“.

Y añadió que si el paciente es resucitado, esta información cuántica puede volver a los microtúbulos y el paciente dice “Tuve una experiencia cercana a la muerte”. Sin embargo si el paciente muere, “sería posible que esta información cuántica exista fuera del cuerpo indefinidamente, como un alma”

El Dr. Hamerof cree que las nuevas ideas sobre el papel de la física cuántica en los procesos biológicos como la navegación en los pájaros, ayudan a confirmar su teoría.

Ambos científicos, de renombre internacional, se unen a la teoría de la existencia del alma. También el Dr. Rick Strassman afirma que la entrada del alma en el cuerpo humano se produce a través de la glándula pineal.

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Fuente: https://perfecto.guru/el-alma-no-muere/?utm_source=desc&utm_medium=bot

Foto: Galaxia de Bode: galaxia espiral ubicada a 12 millones de años luz en la constelación de la Osa Mayor. (del Face Imágenes del Universo)

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SUBIR CERROS CAMBIA TU CEREBRO. APRENDE A RECARGAR LAS BATERÍAS DE TU MENTE.

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Es más beneficioso de lo que pensabas…

Ya sabemos que el aire limpio y el deporte nos hacen bien. Eso es incuestionable, sin embargo, ¿cuántos de nosotros salimos los fines de semana a hacer alguna actividad que involucra esas dos cosas? Hay una que combina ambas y es realmente simple: subir cerros. No necesitas nada más que tus piernas y una botella de agua. Aprovecharás de ver paisajes hermosos, puedes invitar a tus amigos y pasarlo genial.

Ahora los doctores han sacado a relucir estudios que destacan las bondades del senderismo. A continuación te presentamos algunos puntos relevantes sobre el tema. Seguramente querrás comenzar de inmediato…

La naturaleza te aclara la mente.

Según un estudio de la National Academy of Sciences, una caminata de 90 minutos en un ambiente natural tiene un impacto enormemente positivo en la salud humana. Sobre esto también se hizo una encuesta; quienes caminaron por lugares naturales mostraron una gran diferencia de quienes lo hicieron en la ciudad. Los primeros dijeron sentirse aliviados y haberse liberado de sus preocupaciones, mientras que los otros no sintieron nada de aquello.

Los científicos hicieron pruebas cerebrales y descubrieron que hay una disminución del flujo de sangre a la corteza prefrontal subgenual. Esa zona suele asociarse con el mal humor, también con los sentimientos de tristeza y preocupación. Al parecer, subir cerros desactiva esa área.

Desconectarte te vuelve más creativo.

La psicóloga Ruth Ann Atchley y el doctor David L. Strayer, descubrieron que luego de que una persona pasa 4 días caminando en la naturaleza, sin acceso a la tecnología, es capaz de apuntar un 50% más alto en el examen de RAT, el cual mide el potencial creativo. Esto tiene relación a la capacidad de resolver problemas y a los pasos que se dan para cumplir diferentes objetivos.

El senderismo aumenta tu concentración.

El senderimo ayuda a mejorar la atención selectiva, esto es algo importante cuando se trata de alguien que sufre un trastorno de déficit atencional. Esas personas sufren tratando de superarse, de entender las lecciones en la escuela o incluso de mantener conversaciones. Los remedios no siempre ayudan, pero un estudio del 2004 demostró que salir al aire libre y ejercitarse puede reducir los síntomas del trastorno.

Renovarás las baterías de tu mente.

Salir a caminar en la naturaleza es un gran ejercicio que te permite quemar cerca de 400-700 calorías por hora. Aparte de lo bien que suena eso, tiene un gran impacto en tu cerebro… ¡Mejora tu memoria! Esto es real y ha sido estudiado como una forma de ayudar a personas con demencia. No sólo aumenta tu capacidad de retener información, sino que también evita la pérdida de recuerdos.

Te hace sentirte mejor contigo mismo.

Según un reporte de Journal of Environmental Science and Technology, salir a la naturaleza por cinco minutos es suficiente para elevar tu autoestima. Imagina lo que hace todo un día en un cerro o montaña. Pasar tiempo al aire libre haciendo ejercicio te hace quererte más a ti mismo. Caminar por un entorno natural cambia tu vida.

Fuente:upsocl.com/comunidad/los-doctores-explican-por-que-subir-cerros-cambia-tu-cerebro-el-modo-en-que-funciona-es-fascinante/

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LA QUÍMICA DE LA ATRACCIÓN. Neurociencias.

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«Qué sucede en nuestro cerebro para que nos enamoremos y nos comprometamos con una persona en particular?» – Facundo Manes 

La ciencia ha estudiado qué sucede en nuestro organismo cuando alguien nos atrae, nos enamoramos y decidimos (o, al menos, eso deseamos) compartir el resto de nuestras vidas con otra persona. Por supuesto que sabemos que se trata de un proceso social complejo que involucra una multiplicidad de factores. Pero también que la ciencia puede ayudarnos a entender un poco más de ese proceso que, a veces, nos parece tan sobrenatural.

Hemos dicho en varias oportunidades que el amor modifica nuestro cerebro. Las personas profundamente enamoradas tienen fuertes manifestaciones somatosensoriales: sienten el amor en su cuerpo, en sus mentes, están más motivadas, tienen mejor capacidad para enfocar su atención y reportan sentirse más felices. Esto se debe, en parte, a que aumentan los niveles de dopamina. Este mensajero químico puede provocar sentimientos tan agudos de recompensa que hace que el amor nos genere uno de los momentos de mayor bienestar.

En estudios recientes Helen Fisher y sus colaboradores midieron, a través de un resonador magnético funcional, la actividad cerebral de personas que decían estar profundamente enamoradas. Los investigadores observaron que las áreas del cerebro que captan receptores de dopamina se activaron cuando los participantes veían la imagen de su ser amado. La dopamina es una hormona que provoca placer, entusiasmo, energía y motivación. Este proceso produce como efecto secundario una reducción de otro mensajero químico, la serotonina, que es clave en nuestro estado de ánimo y nuestro apetito. Cuando nos enamoramos, a su vez, nos ponemos ansiosos, lo que está vinculado con la caída de los niveles de serotonina. También el estado de enamoramiento libera adrenalina, responsable del aceleramiento de nuestro corazón, el sudor en las palmas de la mano y la boca seca cuando vemos a la persona que nos enamora.

Ahora bien, qué sucede en nuestro cerebro para que nos enamoremos y nos comprometamos con una persona en particular. Se ha distinguido que hay una hormona que juega un rol crucial en el establecimiento e inclusive en el mantenimiento de lazos afectivos. Se trata de la oxitocina, una hormona que libera el cerebro en la interacción de padres e hijos y también frente a la presencia del ser amado. Distintos estudios demostraron que la oxitocina impacta en el aumento de la confianza en los demás, el contacto visual y la empatía. Su rol en la mejora de algunos mecanismos clave en la interacción social lleva a pensar en las implicancias clínicas que puede tener esta hormona para el tratamiento de desórdenes como los trastornos del espectro autista o la esquizofrenia.

Existen otros factores que pasan generalmente inadvertidos para nosotros y, sin embargo, influirían en la atracción entre las personas. Hace ya algunas décadas el psicólogo alemán Eckhard Hess estudió cómo el tamaño de la pupila afecta en la atracción hacia el otro y cómo los demás, sin darse cuenta, perciben esos cambios. En un experimento se presentaban dos imágenes casi idénticas de una mujer, pero con una ligera alteración en sus pupilas: en algunas fotos las pupilas aparecían dilatadas y en otras no. Como resultado se registró que las personas tendían a preferir las fotos en las que la mujer estaba con las pupilas dilatadas. A pesar de que las personas no manifestaban notar diferencias en el tamaño de la pupila en las fotos, este cambio sutil pareció influir inconscientemente en el nivel de atracción que sentían por quien estaba fotografiada y solían referir que la elegían porque era “más suave”, “más femenina” y/o “más bonita”. De la misma mujer, cuando tenía las pupilas más pequeñas, decían que se trataba de alguien “fría”, “dura” y “egoísta”. ¿Por qué sucedería esto? Las investigaciones dieron cuenta de que el tamaño de las pupilas de la mujer aumenta cuando mira a su enamorado durante la ovulación. Esta dinámica estaría ligada a una fórmula para promover el éxito reproductivo y la perpetuación de la especie.

Los estudios del cerebro y el amor conforman un campo de la neurociencia social en el que aún queda mucho por develar y hay muchas áreas nuevas para abordar como, por ejemplo, estudiarlo como un proceso continuo, en lugar de como una fase estacionaria o investigar las modulaciones de las diferencias individuales a lo largo de toda la vida. Como dijimos al comienzo, claro que el amor es un elemento del ser humano tan rico y complejo en el que están implicados múltiples factores. Pero como el nombre de ese disco famoso de Joaquín Sabina, cuando dice que el amor es física y química, de algo de esto último nos hemos ocupado en esta nota.

Fuente: Facundo Manes – Diario La NACIÓN. -4 de Mayo 2016.