Tag Archives: Perdón

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DOS PÁJAROS.

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Dos pájaros estaban muy felices sobre la misma planta, que era un sauce. Uno de ellos se apoyaba en una rama en la punta más alta del sauce, el otro estaba más abajo, en la bifurcación de unas ramas. Después de un rato, el pájaro que estaba en lo alto dijo para romper el hielo: – ¡Oh, que bonitas son estas hojas tan verdes! El pájaro que estaba abajo lo tomó como una provocación y le contestó de modo cortante: -¿Pero estás ciego? ¿No ves que son blancas? Y el de arriba molesto, contestó: -¡Tú eres el que estás ciego!¡Son verdes! Y el otro desde abajo. Con el pico hacia arriba, respondió: – Te apuesto las plumas de la cola a que son blancas. Tú no entiendes nada. El pájaro de arriba notaba que se le encendía la sangre y sin pensarlo dos veces, se precipitó sobre su adversario para darle una lección. El otro ni se movió. Cuando estuvieron cercanos, uno frente a otro, con las plumas encrespadas por la ira, antes de comenzar el duelo tuvieron la lealtad de mirar los dos hacia lo alto, en la misma dirección. El pájaro que había venido de arriba se sorprendió: -¡Oh, qué extraño! ¡Fíjate que las hojas son blancas! E invitó a su amigo: – Ven hasta arriba adonde yo estaba antes.. Volaron hasta la rama más alta del sauce y esta vez dijeron los dos a coro: -¡Fíjate que las hojas son verdes!

«No juzgues a nadie si antes no has caminado durante una hora metido en sus zapatos»

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HO´OPONOPONO. Reprogramando experiencias.

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“Lo siento, perdóname, gracias, te amo”.
Ho’oponopono es una técnica hawaiana que aplicó el doctor Len Ilheakala. Joe Vitale y Mabel Katz, son algunos autores destacados que han descripto esta actitud de aceptación y liberación de conflictos.
Comencemos por el ritual de apertura hacia nuestro pasado para sanar antiguas heridas de las cuales nosotros traemos sus huellas:
En un lugar tranquilo, con el cuerpo relajado, las manos cómodas y abiertas en posición de recibir, practicamos la respiración que los hawaianos llaman “ha”: tomamos el aire por nariz en siete tiempos, retenemos siete tiempos y exhalamos en siete tiempos. Repetimos siete veces y luego nos disponemos a leer la siguiente oración:

“Divino Creador, padre, madre, hijo como uno. Si yo, mi familia, parientes y ancestros te han ofendido a ti, a tu familia, parientes y ancestros en pensamiento, palabras, hechos y acciones desde el principio de nuestra creación hasta el presente, te pedimos perdón. Que esto limpie , purifique, libere, corte todos los recuerdos negativos, bloqueos, energías, vibraciones y trasmute estas energías no deseadas en luz pura… Y está hecho”

Continuamos… Focalizando en algún conflicto o persona repetimos, con la intención que se detalla en cada caso.
Gracias, lo siento, te amo, te libero…
* GRACIAS: Agradezco que vengas a mostrarme algo que debo sanar en mí, lo que veo es un reflejo de una herida que tengo, asumo esta responsabilidad y te doy gracias, aunque…  (actitud, situación) me hace sufrir. Abandono el sufrimiento y elijo agradecer que estés en mi vida porque voy a aprender y este aprendizaje me dará mayor crecimiento espiritual. Agradezco que estés en mi vida. Estás representando un papel y un guión que yo mismo he escrito de acuerdo a los juicios que he tenido. Gracias porque estoy sanando.
* LO SIENTO – PERDÓN: Realmente creo que estás representando un papel en la película de mi vida que considero muy doloroso, incluso para vos. Te pido perdón. Quiero verte como Dios te ve. Sé que todo está en el camino para mi superación.

* TE AMO: El Amor es el Amor de Dios que ha traído hasta vos esa persona o situación. Quiero verte con los ojos del Amor, por eso te amo y me amo. Todos somos Amor.

* TE LIBERO: Abandono todo juicio, porque lo que ha sucedido es consecuencia de mis creencias que interpretan los hechos de acuerdo a ellas. Ya no hay necesidad que siga sucediendo lo mismo, lo he comprendido. Baño en luz todo lo que ha causado conflicto. Sé que la próxima vez todo tendrá un final feliz para todos los involucrados.
¡ASI ES!
Con profundo amor sanamos en vos todas nuestras heridas.
Gracias, lo siento, te imagino, ¡TE AMO!

Fuente: «Otra Oportunidad para re-inventar tu vida»  ReCicladas ~

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EL VENENO.

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El marido llegó con su padre y le dice: Papá, no aguanto más a mi esposa, quiero matarla, pero tengo miedo que me descubran! Me puedes ayudar? A lo que su papá respondió: Claro que sí hijo, pero tendrás que hacer las paces con ella para que nadie desconfié de ti cuando ella muera. Debes cuidar de ella muy bien, ser gentil, agradecido, paciente, cariñoso, menos egoísta, retribuir siempre, escuchar más.. Ves este frasco aquí? todos los días colocaras un poco de este polvo en su comida. Así de a pocos ella irá muriendo.

Pasados 30 días el hijo volvió y le dijo a su padre: No quiero más que muera! Pasé a amarla… y ahora? cómo hago para cortar el efecto del veneno? El padre entonces le respondió: No te preocupes! Lo que yo te di fue polvo de arroz. Ella no va a morir, pues el veneno estaba en ti!

Cuando alimentamos rencores, morimos de a poco. Es necesario que podamos hacer las paces con nosotros mismos y con quienes nos han ofendido. Que podamos tratar a los otros como nos gustaría ser tratados. Que podamos tener la iniciativa de amar, de dar, de entregarnos, de servir…

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¿QUÉ SIGNIFICA PERDONAR? Louise Hay ~

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Podemos liberarnos del pasado y perdonar a todo el mundo. El pasado sólo existe en nuestra mente. Aferrarnos a viejas heridas es castigarnos ahora por algo que otra persona hizo hace mucho tiempo. Eso no tiene ningún sentido. Demasiado a menudo nos encerramos a nosotros mismos en una cárcel de engreído resentimiento, y esa es una terrible forma de vivir.
Puedes liberarte. Perdonar no significa aprobar el mal comportamiento; significa dejar de estar «atascados» en una situación, liberarnos de ella con el fin de no recrear una experiencia similar. Todos nos comportamos de la mejor manera que podemos en cada momento, con el entendimiento, la conciencia y el conocimiento que tenemos. Abandonar el resentimiento y reemplazarlo por comprensión es liberarnos. El perdón es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

El perdón abre la puerta al amor. El amor es el objetivo.

El perdón es como las muchas capas de la cebolla: conviene comenzar por las cosas que nos resulta más fácil perdonar, y avanzar poco a poco hacia las heridas más importantes a medida que vamos adquiriendo más práctica y vamos confiando cada vez más en el proceso. Saquemos las capas de las heridas una a una, hasta llegar a un nivel más profundo de comprensión. Allí encontraremos al amor esperándonos. El perdón y el amor van tomados de la mano.

Fuente: «Amar sin condiciones» . Louise Hay ~

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PERDONAR MEJORA LA SALUD.

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Saber perdonar puede ayudarnos no sólo a mejorar nuestras relaciones con los demás, sino que también puede contribuir en mejorar nuestra salud de una manera muy notable.

En nuestra interacción con el resto de la humanidad no todo es armonía y entendimiento permanente. Es esperable, como en todo contacto humano, que se presenten roces y diferencias de ideales, sentimientos, aspiraciones. Incluso es factible que el desentendimiento o la falta de empatía lleven a generar o a recibir daño, que de acuerdo a su grado puede convertirse en sufrimiento, por ello es importante perdonar.

Aún esto comprende algo normal dentro del trato entre personas: la sintonía puede fallar, la comunicación puede no ser la misma y, cuando menos lo esperamos, causamos una gran herida a alguien o somos nosotros sujeto de una inconcebible puntada de aflicción en el pecho. Para este caso en particular es muy importante que sepamos integrar eso a nuestras vivencias y perdonar al otro.

El rencor como carga, su importancia

Cuando nos convertimos en receptores de emociones y deseos negativos hacia algo o alguien, el principal (y por lo general único) perjudicado somos nosotros. Tales emociones van mermando el fuero interior de compasión y entendimiento que nos hace humanos, por lo que el perdón va más allá del otro: se trata de un proceso a librar en relación a nosotros mismos y por nuestro propio bien. Si se ha sido víctima de un gran daño no se trata de absolver ni olvidar la agresión, sino liberarnos de la nocividad que esta produce en la integridad psicológica del individuo.

Practica el perdón y sanarás tu vida

Para perdonar existen diversas alternativas que podemos aplicar de acuerdo a qué se perdonará. En primer lugar está la opción del amor. Esta se refiere principalmente para perdonar a aquellos que, a pesar de la ofensa, amamos.

Comprende practicar el amor una mampara anti-rencor que cubra nuestro ser y nos impida sentir negatividad hacia esa persona. Por otro lado la compasión, la comprensión y la compasión son escenarios que, de planteárnoslos referidos a la persona que nos dañó, pueden propiciar en buena medida un perdón sincero que nos dé lo que buscamos: paz interna, de allí su importancia.

“Perdonar es darle la libertad a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú.”

El perdón debe ser profundo, desde la comprensión y no por una cuestión impuesta desde afuera como lo es la religión, según un estudio, se encontró que el perdón que nace de la comprensión de que nadie es perfecto, permitió a esa persona retomar su relación de una manera más amplia y con más entendimiento mutuo, en cambio cuando el perdón es externo, (y fingido) puede empeorar nuestras relaciones con los demás.

Fuente:  Vida Lúcida 

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APRENDER A PERDONARSE.

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Cuántas veces podemos tener la sensación de que muchas de nuestras reacciones se alejan por completo de cómo nos hubiera gustado sentirnos y comportarnos ante una determinada situación o unas circunstancias concretas. Tras dar el grito, el portazo o decir lo que nunca hubiéramos querido decir, suelen embargarnos sentimientos de tristeza, desesperanza e, incluso, ira contra nosotros mismos. La voz de nuestro crítico interior resuena una y otra vez en nuestras cabezas y torpemente lo toleramos, tal vez convencidos de que sólo el autocastigo nos llevará a cambiar. Lamentablemente, los años pasan y, con no poca frecuencia, vemos que cuando se presenta la misma situación, seguimos reaccionando de la misma manera. Al igual que el agua acaba erosionando la piedra, la sensación de que «todo sigue igual» va erosionando nuestra moral hasta que concluimos que no se puede cambiar. Muchísimas personas a nivel consciente siguen creyendo que se puede cambiar y, sin embargo, cuando se ahonda un poco y reflejan de forma natural su sentir, la mayor parte de ellas no percibe que dicho cambio sea realmente posible.

¿Qué es lo que hace tan difícil cambiar ciertos aspectos de nuestra personalidad? Pues que en realidad no queremos cambiarlos, aunque pensemos que sí. De hecho, nuestras reacciones automáticas son, como sabemos, patrones de respuesta que creamos cuando teníamos una cierta edad y un determinado nivel de consciencia. Los creamos para evitar el dolor y poder cubrir nuestras necesidades. Estos patrones derespuesta no son simples ideas mentales, sino que son auténticas redes neuronales que involucran al cuerpo. Por eso, cuando se activan dichos patrones, no sólo experimentamos una serie de pensamientos específicos, sino que tenemos una serie de sentimientos y nuestro cuerpo responde de una manera determinada. Ya vimos en un capítulo anterior que hasta las mismas células están conectadas en este patrón de respuesta.

Necesitamos grandes dosis de compasión con nosotros mismos para poder conectar con ese sufrimiento que hemos causado a otros y que también experimentamos nosotros mismos. Cuando comprendemos que en nuestro corazón no anida la maldad, ni tan siquiera la incapacidad, sino la más profunda de las cegueras, entonces podemos aprender a valorar las cosas desde una perspectiva diferente. Por eso, aprender a perdonarse es un paso imprescindible para sanar las heridas que hay en nuestra alma.
Todas esas heridas han dejado un rastro en nuestra memoria. Hoy, gracias a la investigación científica, sabemos que la memoria, en su enorme complejidad, no almacena únicamente el recuerdo de hechos que ocurrieron en el pasado, sino que lo que almacena son sensaciones, emociones, experiencias, vivencias.
Fueron nuestras interpretaciones y valoraciones las que dieron lugar a muchas de las emociones que, en un determinado momento, experimentamos. Es muy diferente interpretar que no me muestran afecto porque no valgo, a interpretar que no me muestran afecto porque realmente no me conocen. Por eso, una persona que sea capaz de interpretar un evento duro de su vida bajo la luz de una consciencia más elevada, alterará su pasado desde el presente. El pasado no es algo rígido e inmutable, sino que es tremendamente maleable. Si lo percibimos como rígido e inmutable es porque siempre lo valoramos desde la misma perspectiva, bajo los mismos parámetros.
Tal vez aferramos a nuestro pasado nos dé una sensación sólida de identidad y, sin embargo, pagamos un precio muy alto por ello, ya que, entre otras cosas, cuando miramos a nuestro futuro, de forma callada, es nuestro pasado el que se cuela en el puesto del futuro. ¿Cómo vamos a aspirar a ciertos ideales y a determinados horizontes, si no son accesibles desde la visión tan limitada que hemos generado de nosotros mismos? Somos nosotros los que cada día tenemos una cita con el destino y, por eso, son nuestras resoluciones y nuestras acciones las que pueden guiarnos a un lugar u otro.

Resumen final
Tenga muy presente que entre cualquier hecho que ocurra y su respuesta emocional estará siempre su forma de evaluar esa situación. Más importante que hacer interpretaciones aparentemente lógicas es hacer interpretaciones que nos ayuden en vez de anularnos.

Fragmento del libro ¨Reinventarse – Tu segunda oportunidad¨ de Mario Alonso Puig.

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Y… ¿QUÉ TAL SI ME PERDONO?

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DOS MONJES Y UNA MUJER.

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Dos monjes, Tanzán y Ekido, viajaban juntos por un camino embarrado. Llovía a cántaros y sin parar. Al llegar a un cruce se encontraron con una preciosa muchacha, vestida con un kimono y un ceñidor de seda, incapaz de vadear el camino.

-Vamos, muchacha -dijo Tanzán sin más. Y, levantándola en sus brazos sobre el barro, la pasó al otro lado.

Ekido no dijo ni una sola palabra, hasta que, ya de noche, llegaron al monasterio. Entonces no pudo resistir más.

-Los monjes como nosotros -le dijo a Tanzán- no deben acercarse a las mujeres, sobre todo si son bellas jovencitas. Es peligroso. ¿Por qué lo hiciste?

-Yo la dejé allí -contestó Tanzán-. ¿Es que tú todavía la llevas?

Y tú… ¿qué sigues cargando?

Se hace difícil caminar por la vida con culpa, crítica, miedo, resentimiento…

Nuestra energía queda bloqueada, aferrada a nuestra memoria del pasado, como un velcro. Perdonar es un proceso que nos permite aprender a soltar, dejar ir…

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EL PERDÓN ES UNA EXPRESIÓN DE AMOR.

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El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo. Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.   El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.   No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.   No es aceptar lo ocurrido con resignación.   No es negar el dolor.   No es minimizar los eventos ocurridos.   No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.   Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió,  ni darle la razón a alguien que te lastimó.   Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos  que nos causaron dolor o enojo.  Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente  a la reconciliación con el agresor.   Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, el perdón es ÚNICAMENTE PARA TI y para nadie más.   No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probable es que esta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.  El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.   Te tiene encadenado.   El perdón se debe  realizar «sin expectativas»,  sin esperar que nada suceda.   Si esperamos que el agresor acepte su error,  estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo  y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.  Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado,  pues realmente no perdonamos de corazón pues  seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.   Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.  Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el ego.   Ego que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.   No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado,   el pasado no tiene cómo ser cambiado.  Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos  de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.   Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos,  lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego,  nuestra sed de justicia mal enfocada.

La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu  ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.  El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.  Muchas veces la persona más importante a la que tienes  que perdonar es a tí mismo por todas las cosas que no fueron  de la manera que pensabas.  Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos  tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.   ¡Aceptemos que somos APRENDICES!   Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado  vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.  Perdona para que puedas ser perdonado. Recuerda que con la vara que mides, serás medido…

(Autor Desconocido )

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Taller – Experiencia ¨EL PERDÓN¨ según Louise Hay.

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¿Te gustaría comenzar cambios positivos en tu vida? ¿Quieres dejar de cargar hechos del pasado que te quitan la paz interior en el presente?  Es momento de alejarte y encontrar tu LIBERTAD.

ÁMATE en el presente. PERDÓNATE en el pasado. Verás MILAGROS en tu vida.  (Louise Hay)

***** COMIENZA A SANAR Y TRANSFORMAR TU VIDA*****

El pasado es parte de la riqueza y plenitud de tu vida. Porque sin esa riqueza y esa plenitud no estarías aquí hoy. Sin embargo, no hay ningún motivo para castigarte por no haberlo hecho mejor. Lo hiciste todo tan bien como pudiste.

Te harás el mejor regalo! Solo quien quiere ser realmente feliz está dispuesto a perdonar y salir del terreno pantanoso de sentimientos negativos.
Deja de acumular rabia en tu cuerpo y en tu espíritu. Perdona y perdónate.

A cargo de Irma Vélez – Instructora Certificada con Licencia HYL en Filosofía de Louise Hay
Lugar: La Casa Del Sol – Córdoba 3685 – Rosario – (Santa Fe – Argentina)
LOS CUPOS SON LIMITADOS.
Consulta próxima fecha y RESERVA YA  tu lugar!!! Las vacantes se ocupan muy rápidamente.

+ Info – Inscripción:
Face: ReCicladas
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Escríbenos! Respondemos lo antes posible.

¡Muchas Gracias por contactar!

 

 

 

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RECOMENZAR.

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Estaba necesitando hacer una limpieza en mí…
Tirar algunos pensamientos indeseados.
Lavar algunos tesoros que estaban medio oxidados.
Entonces saqué, del fondo de las gavetas, recuerdos que no uso y no quiero más:

Tiré algunos sueños, algunas ilusiones…
Sonrisas que nunca di.
Tire la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí.
Miré para mis sonrisas futuras y las alegrías pretendidas, y las coloqué en un cantito, bien ordenaditas.

Saqué todo del armario y lo fui tirando al suelo.
Pasiones escondidas, deseos reprimidos. Heridas de un amigo, recuerdos de un día triste.

Pero también encontré otras cosas y muy bellas:

Un pajarito cantando en mi ventana.
Aquella luna color plata, el poner del sol.
Me fui encantando y distrayendo, mirando cada uno de aquellos recuerdos.

Arrojé en el cesto, los restos de un amor que me hirió.
Tomé las palabras de rabia y de dolor que estaban en el estante, las tiré en el mismo instante.
Otras cosas que aún me hieren… veré que haré con ellas.

Fue en aquella gaveta en la que uno guarda lo que es más importante, el amor, la alegría, las sonrisas, un dedito de Fe, para los momentos en que necesite.

Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenaditos los deseos, coloqué perfume en la esperanza, pasé un pañito en el estante de mis metas, y las dejé a la vista, para no olvidarlas.

Coloqué en los estantes de abajo, algunos recuerdos de infancia.

En la gaveta de encima, las de mi juventud y colgado bien a mi frente, coloqué las de mi capacidad de amar
y principalmente las de RECOMENZAR…

(Autor desconocido)

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