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LAS PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES (PAS). Viviendo en un mundo de alfileres.

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La alta sensibilidad se considera un don, una forma especial y muy intensa a nivel emocional de ver y entender lo que nos rodea. Ahora bien, para muchas personas es como habitar en el interior de un globo rodeado de un mundo de alfileres.

Ser altamente sensible (PAS) supone sobre todo prestar, casi de forma instintiva, una mayor atención al detalle y a las sutilezas del entorno. Desmenuzamos cada palabra, cada gesto, cada tono de voz para deducir una información que otras muchas personas no atienden o no perciben.

La Alta Sensibilidad es una característica presente aproximadamente en un 15-30% de la población y que supone una mayor sensibilidad emocional y mayor reactividad en el sistema nervioso central de la persona. También es llamada Sensibilidad Ambiental y fue el doctor Michael Pluess en 2015 quien aportase esa nueva denominación a un concepto ya antes descubierto por otros investigadores.

Quizás el más conocido fuese Iván Pávlov con sus estudios sobre la reactividad sensorial. Más recientemente, a mediados de los años 90, la doctora y psicóloga americana Elaine Aron acuñó el término popular PAS, personas altamente sensibles. El trabajo de Elaine Aron en investigación, lo conocemos como Sensibilidad de Procesamiento Sensorial o «Sensory Processing Sensitivity«. También son cada día más populares los acrónimos PAS y NAS para nombrar a los niños altamente sensibles.

Si bien la Alta Sensibilidad es un campo enorme de investigación donde científicos de todo el mundo están aportando descubrimientos que están haciendo variar el concepto inicial, queremos aquí nombrar la descripción que realiza la Dra. Elaine Aron y que según sus investigaciones se resumen en 4 pilares fundamentales.

PAS Características de la Alta Sensibilidad (Según Elaine Aron)

La Alta Sensibilidad según explica la propia investigadora está ligada a la existencia de 4 factores que deben estar presentes en una persona altamente sensible para ser considerada como tal. Estos son:

  1. Profundidad de Procesamiento.

    Referido a la tendencia a dar vueltas a los mismos pensamientos y a llevar a cabo un análisis profundo de éstos. Evalúa y compara escenas pasadas y las del presente para decidir la acción antes de ejecutarla. Esta sería una de las dos estrategias utilizadas y estudiadas en más especies a la hora de pasar a la acción (pensar y luego actuar) frente a (actuar y luego corregir).

  2. Gran emocionalidad y empatía.

    Manifiesta una gran intensidad emocional en cada una de las emociones. Suele sentirse identificado cuando les hablan de vivir en una montaña rusa de emociones. Tiene mayor capacidad de empatía y presentan más actividad en las zonas del cerebro donde se ubican las neuronas espejo. *The highly sensitive brain: An fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others’ emotions. Brain and Behavior, 4, 580-594

  3. Sensibilidad hacia las sutilezas.

    Capacidad para percibir sutilezas a través de los sentidos como olores, sabores, texturas e incluso en el plano visual y de procesamiento suelen percatarse de pequeños detalles no percibidos por el resto de personas.

  4. Sobre estimulación o saturación.

    Los anteriores factores pueden desencadenar saturación y sobre estimulación por el exceso de información y el procesamiento profundo de ésta. *Estudio llevado a cabo por Friederike Gerstenberg y publicado en Personality and Individual Differences en el año 2012.

Otras características de la Alta Sensibilidad

Además de las 4 características destacadas anteriormente y necesarias para determinar si una persona posee el rasgo de la Alta Sensibilidad, existen otras características generales que detallamos a continuación.

  • Suelen manifestar a través de la piel el estrés físico y emocional.
  • Puede sentirse afectada por los ruidos y especialmente con aquellos inesperados.
  • Las luces brillantes pueden ser un estímulo excesivo para la persona altamente sensible y necesite apartarse o regular su exposición a éstas.
  • En el plano emocional vive de manera intensa las decepciones.
  • La creatividad y gusto por las artes suelen estar presentes en personas de Alta Sensibilidad.
  • Los Niños Altamente Sensibles pueden presentarse a priori como tímidos o introvertidos.
  • Prefiere entender la vida desde un punto colaborativo a competitivo.
  • Tiene un concepto general sobre la humanidad y le cuesta entender la existencia de guerras y conflictos bélicos.

Bases neurológicas de la alta sensibilidad

Elaine Aron junto a sus colegas y psiquiatras, como el doctor Arthur B. Lintgen, llevaron a cabo un experimento en el cual, se exponía a dos grupos de sujetos experimentales una serie de estímulos visuales, tanto luces de colores como simples dibujos.

Fue de este modo como pudieron descubrir lo siguiente:

  • Las personas altamente sensibles relacionaban a cada estímulo con una emoción. Sus mecanismos neuropsicológicos asocian los estímulo visuales, auditivos o táctiles con una sensación determinada.
  • Las áreas del cerebro asociadas con la conciencia, la emociones, los sentimientos de empatía y las conocidas “neuronas espejo” están más activadas que en las personas que no presentan una alta sensibilidad.
  • El umbral de dolor de las personas altamente sensibles es muy bajo, de tal modo que una luz intensa o el roce de la ropa puede hacerles daño.
  • La alta sensibilidad se relaciona también con una capacidad excepcional para captar detalles y variaciones en los objetos, entornos o personas. Esto se explica por una mayor activación en las áreas del cerebro involucradas en la asociación de la información visual y en la atención.

Una de las cuestiones más planteadas es si las personas altamente sensibles (PAS) son más proclives a la depresión. La respuesta es sencilla: no más que la mayoría. No obstante, sí sufrirán más la tristeza cotidiana, la decepción, la sensación de sentirse diferentes. No obstante, todo ello no determina la aparición de un estado depresivo.

Lejos de ver lo que te rodea como un escenario lleno de alfileres y de enemigos que nos hacen daño, álzate como tu mejor amigo, disfruta de la música, del arte, de este mundo lleno de maravillosas sutilezas que pueden enriquecerte si lo permites.

Una persona PAS debe ser consciente de su sensibilidad, hacer de su don su fortaleza y entender que la suya es una vida que nace del corazón, una virtud excepcional que los diferencia del resto.

Fuentes: Profesionales de la Alta Sensibilidad. (PAS) ~

La Alta Sensibilidad. Valeria Sabater. La Mente es Maravillosa

Art. Gustav Klimt «Lágrimas de Freyra»

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LO QUE EL CORAZÓN QUIERE LA MENTE SE LO MUESTRA. Psiconeuroinmunología. Dr. Mario Alonso Puig ~

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Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

mario-alonso-puigHasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

Tengo 48 años (2004). Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico.

– Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

– Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

– ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

– ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

– ¿Qué tipo de cambios?

– Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

– Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

– ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

– Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

– ¿Dice que no hay que ser razonable?

– Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

– Exagera.

– Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

– Más recursos….

– La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

– ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

– Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

– ¿Seguro que no exagera?

– No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

– ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

– Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

– ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

– Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

– ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

– El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

– Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

– Deme alguna pista.

– Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

– Ver lo que hay y aceptarlo.

– Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Frases para tener en cuenta:

– Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

– La palabra es una forma de energía vital.

– No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

– Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad.

– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

– El mayor potencial es la conciencia.

– Lo que se resiste persiste.

– La aceptación es el núcleo de la transformación.

Fuente disponibe: Psiconeuroinmunologia. Oncología integrativa. ~

Foto: Hotel Llao Llao – Prov. Río Negro – Argentina ~

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¿CÓMO ELEGIMOS NUESTRA PAREJA? Las 5 Leyes de la Atracción.

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“Porque, sin buscarte te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.” Julio Cortázar-

A lo largo de nuestra vida conocemos a miles de personas, pero sólo un puñado de ellas nos llama la atención, y sólo unas pocas acaban siendo nuestra pareja. ¿Por qué escogemos a unos candidatos y no a otros? ¿Qué hace que una persona nos atraiga?

Son preguntas que han preocupado a los filósofos durante toda la historia, y a la psicología desde que nació como tal. Y, aunque parece un tema tan viejo como la humanidad misma, todos los años se publican nuevas investigaciones al respecto.

Los estudios sobre el asunto están más o menos enmarcados en torno a dos teorías principales:

  • La teoría evolucionista cree que nuestra elección de pareja se basa en criterios puramente biológicos: buscamos a un compañero con el que tengamos más posibilidades de sobrevivir y reproducirnos. Es por esto que los hombres prefieren a las mujeres más fértiles (es decir, las más jóvenes y con mejores genes y, por tanto, más guapas) y las mujeres a aquellos hombres que garanticen la estabilidad económica de la familia.
  • La teoría social cree que nuestra elección de pareja está guiada por procesos sociales, no biológicos. Según ésta, las leyes de la atracción están guiadas por los roles que hombres y mujeres ocupan en la sociedad. Buscamos, por tanto, la pareja que nuestro entorno social espera que encontremos.

Las leyes de la atracción más ampliamente consensuadas

Aunque entre los psicólogos hay fervientes defensores de cada teoría, la mayoría de los investigadores aceptan que en nuestro comportamiento influyen tanto aspectos biológicos como sociales y, por tanto, ambos planteamientos no son excluyentes sino complementarios.

Como explica el doctor Noam Shpancer, profesor de la Otterbein University,  hay una serie de leyes de la atracción que han sido ampliamente estudiadas y aceptan la mayoría de psicólogos.

1. La ley de la familiaridad

“El roce hace el cariño”, dice el refrán, y eso mismo piensan los psicólogos. Si no tenemos contacto frecuente con una persona es imposible que nos enamoremos de ella y, mucho menos, que pensemos en ser su pareja. Cuanto más tiempo pasamos con una persona más posibilidades hay de que nos guste. También hay un refrán que dice que “donde hay confianza da asco”, y es cierto que algunas personas se enemistan según pasan más tiempo juntas, pero según Shpancer esto es sólo la excepción que confirma la regla.

2. La ley de la atracción física

Por mucho tiempo que pasemos con una persona no nos gustará si no la encontramos atractiva. El físico influye, claro, y de manera determinante.  En principio, nadie está dispuesto a compartir su vida con otra persona que no le atrae físicamente.

3. La ley de la personalidad

Las investigaciones han identificado dos rasgos de personalidad que hacen a una persona particularmente atractiva: la competencia, es decir, el nivel de inteligencia y habilidades sociales de una persona; y su “calidez”, es decir, su capacidad para ser cercana y cariñosa.

4. La ley de la proximidad

Como sabe todo aquel que ha tenido una relación a distancia, o las partes se juntan pronto o fracasará rápidamente.  Lo habitual es que escojamos como pareja a alguien que tengamos cerca, al que podamos ver con frecuencia para ir forjando una relación.

5. La ley de la semejanza

Los estudios no dejan lugar a dudas: nos atraen las personas que son como nosotros. Es cierto que nuestra pareja no tiene porque ser exactamente igual, pero al menos tiene que compartir ciertas aficiones, valores e inquietudes. Si podemos elegir ente varias personas (como así hacemos todos) preferimos a alguien que tenga cosas en común que a una persona que sea muy distinta.

¿Cuán poderosas son estas leyes?

Estas cinco leyes operan por igual en hombres y mujeres, y son determinantes para elegir a los posibles candidatos, pero ¿cómo tomamos la decisión final? ¿Por qué algunas parejas nos duran meses, otras años y otras toda la vida?

Según Shpancer, “estas leyes sirven para elegir a los candidatos, pero no funcionan en la selección final”. En su opinión, “la biología y el entorno nos empujan a ir a la tienda adecuada, pero no puede determinar qué vamos a comprar. Eso lo decidimos nosotros mismos. En la selección final interviene un proceso interno subjetivo, oscuro y caprichoso, que no obedece necesariamente a los dictados de la razón, la evolución, la presión cultural y, ni siquiera, a nuestros planes e intenciones”…

Fuente: ACV Alma, Corazón y Vida. El Confidencial ~

Foto: Dormitorio de Salvador Dalí  y su esposa Gala. Casa Museo en Portlligat. Cadaqués. España. ~

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INTROVERSIÓN. ¿Es lo mismo que timidez?

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¿Te gusta estar solo algunas veces y la gente asume que eres tímido?

¿Piensas mucho antes de hablar y tus colegas creen que eres inseguro? Si rechazas una invitación a una fiesta, ¿tus amigos opinan que eres «raro»?

Tal vez la razón sea que tu personalidad se inclina hacia la introversión, que es algo distinto a la timidez. Aunque hay gente que suele confundir ambas cosas y pensar que son sinónimos. Pero no es así.

Tiempo de soledad

Más que del mundo exterior, un introvertido «obtiene energía de las ideas, imágenes y recuerdos que están en su mundo interior», según la clasificación Myers-Briggs, basada en las enseñanzas del psiquiatra suizo Carl Jung y una de las más populares para determinar el tipo de personalidad.

Los introvertidos pueden parecer reservados y reflexivos, o dar la impresión de que actúan lentamente, de acuerdo a esta tipología. Disfrutan estando y haciendo cosas solos, como leer, por ejemplo.

Jenn Granneman, autora del libro «La vida secreta de los introvertidos» y fundadora de la comunidad digital Introvert, Dear, comparte una idea parecida sobre la introversión.

«Es la preferencia por ambientes tranquilos, mínimamente estimulantes».

Los cerebros de los introvertidos no están «cableados» para obtener la recompensa que reciben los extrovertidos al interactuar con la gente, explica Granneman.

«Estas personas son más sensibles a la dopamina, el neurotransmisor del ‘bienestar'», asegura, por lo que «muchas situaciones sociales o entornos altamente estimulantes pueden ser agotadores mental o físicamente para un introvertido».

Laurie Helgoe, autora de «El poder de la introversión: por qué tu vida interior es tu fuerza oculta», explica que a los introvertidos les gusta pensar antes de responder.

Como resultado, «las interacciones en las que hay espacio para reflexionar pueden ser muy placenteras para ellos», añade la psicóloga. «Mientras que las conversaciones entre extrovertidos pueden ser como partidos de tenis».

Entonces, como dice Granneman, «muchas» interacciones sociales resultan extenuantes, pero no todas.

Los introvertidos no son «asociales». Pueden socializar y lo hacen, solo que de manera diferente a la de los extrovertidos.

«Valoran las relaciones profundas y significativas, les encanta conectarse de manera auténtica y compartir sus ideas en un grupo pequeño o en una conversación de a dos», piensa Granneman.

Angustia

La timidez, en cambio, explica esta misma autora, «es el miedo a que la gente nos juzgue negativamente», en prácticamente cualquier situación social.

«Los tímidos se sienten bastante incómodos y angustiados en las interacciones sociales, especialmente con personas que no conocen muy bien», sostiene.

«La timidez está enraizada en el miedo, mientras que la introversión es simplemente una preferencia, y no implica intrínsecamente nerviosismo o ansiedad», aclara.

«Por ejemplo, una persona tímida puede evitar un evento de para entablar relaciones profesionales porque le estresa mucho la idea de conocer gente nueva (aunque en realidad sí quiera ir)», opina Granneman. «Sin embargo, un introvertido podría esquivar el mismo evento porque prefiere simplemente relajarse en casa».

La especialista indica que «tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden experimentar timidez».

Entonces, ¿por qué hay gente que cree que la introversión y la timidez son lo mismo?

Confusión

Granneman reconoce que «tanto los introvertidos como los tímidos evitan la interacción social», pero por razones diferentes.

Los primeros porque puede agotarlos; y los segundos, porque les causa angustia.

Tal vez, lo que sucede es que la timidez es más común en los introvertidos.

Granneman se pregunta «si tiene que ver con los mensajes que los introvertidos reciben de la sociedad, que prefiere las personalidades extrovertidas».

«Se les hace creer que hay algo mal con ellos, que son ‘muy callados’, que deberían ‘salir más de sí mismos’ y que es malo pasar tiempo a solas en lugar de salir un viernes por la noche», dice.

«Pueden sentirse mal por pensar demasiado, por necesitar más tiempo para reflexionar, por (ver las cosas) en profundidad y vivir una vida más tranquila y de ritmo más lento», lamenta.

«No me sorprende que algunos introvertidos teman ser juzgados negativamente o se pongan nerviosos, lo que podría llevar a la timidez», agrega.

O a pensar que los introvertidos deben cambiar o «superar» su personalidad. Pero, ¿es así?

Fortalezas

No. Ser introvertido no significa necesariamente carecer de habilidades sociales.

De hecho, la falta de estas habilidades no depende necesariamente del tipo de personalidad.

Tanto los introvertidos como los extrovertidos pueden carecer de estas aptitudes, declara Granneman.

«Por ejemplo, todos conocemos a algún extrovertido que no se da cuenta cuando le mandamos señales de que queremos terminar una conversación», comenta la autora.

De hecho, la especialista cuenta que conoce a muchos introvertidos con fuertes capacidades sociales y que suelen pasar por extrovertidos.

La psicóloga Laurie Helgoe aclara que hay muchas habilidades sociales que vienen con la introversión: «la capacidad de escuchar a la gente, la comodidad con el silencio y con la soledad, que creo que pueden permitir más intimidad en una conversación».

Por lo tanto, Granneman afirma que «la introversión no es una enfermedad que necesita ser curada, ni algo averiado que reparar y que tampoco habría razón para hacerlo».

Al contrario, muchos expertos creen que la introversión es algo con lo que una persona «nace», por lo que Granneman concluye que la extroversión no es la única forma «correcta» de ser.

Fuente: BBC Mundo ~

RC Gorman Art

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TRATAMIENTOS METAFÍSICOS. Salud. Prosperidad. Amor y Armonía.

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Los «tratamientos» son enunciados positivos que se hacen en cualquier situación dada para establecer nuevas pautas de pensamiento y disolver las antiguas.

Puedes realizar los siguientes TRATAMIENTOS por lo menos durante 21 días seguidos, una vez a la mañana al despertarte y una vez a la noche antes de acostarte.

Léelo en silencio, escríbelo o dilo en voz alta frente al espejo para que se torne aún más poderoso. Puedes repetirlos todas las veces que consideres necesario. 

Recuerda: Una afirmación no «sana» a nadie, sin embargo despierta la capacidad de contribuir en el bien-estar y en el proceso de sanación. Es un punto inicial, que abre el camino. 💗

TRATAMIENTO DE SANACIÓN. (Especial tratamientos médicos – cirugías)

Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y vamos a vivirlo con alegría.
Soy un ser valioso y amado por el Universo. A medida que aumento el amor que me tengo, también el Universo lo refleja, aumentando el amor que recibo cada vez con mayor abundancia.

Sé que el Poder Universal está en todas partes, en cada persona, lugar y cosa. Este poder amoroso y curativo fluye a través de la profesión médica y está en cada mano que toca mi cuerpo.

Sólo atraigo a personas altamente evolucionadas en mi senda de curación. Mi presencia hace surgir las cualidades espirituales y curativas de cada médico. Los médicos y las enfermeras están sorprendidos por sus dotes curativas al trabajar en equipo conmigo.

Somos uno con el Poder que nos ha creado. Estamos seguros y a salvo, y todo está bien en nuestro mundo.

Así Es. Gracias Amado Universo.

TRATAMIENTO DE PROSPERIDAD 

Estoy abierta y soy receptiva a ideas nuevas maravillosas. Permito que la prosperidad entre en mi vida en un nivel en el cual nunca entró. Merezco lo mejor y estoy dispuesta a aceptarlo.

Mis ingresos aumentan constantemente.

Dejo la pobreza de pensamientos para entrar en la prosperidad de pensamientos.

Me amo a mi misma, y me regocijo en quien soy, porque sé que la vida está aquí para mí y me proporciona todo lo que necesito.

Me muevo de éxito en éxito, de alegría en alegría y de abundancia en abundancia.

Tengo el poder de quien me creó, y expreso para mi misma la grandeza que soy.

Soy una expresión de la vida, divina y magnifica y estoy abierta y receptiva a todo lo bueno.

Así Es. Gracias Amado Universo.

TRATAMIENTO DE AMOR Y ARMONÍA. 

Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y vamos a vivirlo con alegría.

Rodeo de armonía y amor a mi familia, mi hogar, mis amigos y a mí misma.

Me alejo de toda idea que me hiera, cualquiera que sea la forma en que lo haga, aún cuando provenga de aquellos a quienes amo.
Voy más allá de las limitaciones de mis seres queridos, hacia un nuevo sentido de libertad para mí.

Ya no impongo mis viejas limitaciones a los demás: Son libres de ser ellos mismos.

Doy a los otros lo que yo deseo recibir.

El amor y la aceptación fluyen libremente entre mi ser y todas las personas que conozco.

Somos uno con el poder que nos ha creado.

Estamos seguros y a salvo, y todo está bien en nuestro mundo.

Así Es. Gracias Amado Universo.

Tratamientos Metafisicos de Louise Hay ~

👉Si te interesa profundizar estos temas y quieres hacer cambios en tu vida despertando una mente positiva y resiliente, comunicate por msje.  W.App: +54 341 3031685 ~

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LA CIENCIA DE TERMINAR UNA RELACIÓN. ¿Qué hace el amor en nuestro cerebro?

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Hace más de cuarenta años que la antropóloga Helen Fisher se dedica a estudiar el amor y su efecto en el cerebro. En sus investigaciones, describe este sentimiento como una adicción y plantea que dejar una relación amorosa, ya sea por voluntad propia o del otro involucrado, debe seguir los mismos pasos que una desintoxicación. Aquí, Helen nos dice qué hacer y qué evitar para aliviar el dolor.

Inventa una historia. Haz que tenga sentido. Cree en ella y deshazte de la idea. Borra las fotografías. Elimina los mensajes. No escribas. No llames. Habla menos de lo que pasó. Empieza a aceptar la realidad. Construye una nueva rutina. Sal con viejos amigos. Haz ejercicio. Toma un avión. Vive una aventura. Elige continuar. Y evita, por al menos dos años, ser amigos.

La antropóloga y psicóloga Helen Fisher —miembro del centro de estudios del Departamento de Antropología de la Universidad de Rutgers, en Nueva York— estudia hace más de cuatro décadas el amor. Aunque el mito perfecto sería contar que sufrió una desilusión amorosa y se dedicó a resolver los misterios de este sentimiento que gobierna nuestro cerebro, la realidad es muy distinta: tiene una hermana gemela y creció pensando que tenían los mismos gustos y actitudes porque eran genéticamente iguales. Su profesor de escuela le explicó que era la cultura lo que definía la personalidad de cada una, pero Helen no se convenció del todo. En 1975, cuando llegó el momento de realizar la tesis de su doctorado, partió de la base que si había alguna parte del comportamiento humano que tuviera alguna carga genética, debían ser las relaciones amorosas. Y a partir de esa idea decidió dedicar su vida profesional a estudiar lo que es capaz de hacer el amor en nuestra cabeza.

El amor genera actividad en la misma parte del cerebro donde están las adicciones. Una ruptura amorosa activa exactamente la misma zona que se afecta con un dolor de muelas. Si planteamos el amor como una adicción y dejar de amar como un proceso físico, hay pasos que podemos seguir para superarlo. Hay esperanza. Porque el cerebro siempre sana. Y, por ende, el corazón también.

En tus investigaciones planteas el amor como una adicción. ¿Deberíamos, entonces, plantearnos el desamor como una desintoxicación? 

Sí, cuando sufrimos una decepción amorosa debemos entendernos como adictos. En los estudios que hemos realizado, al escanear el cerebro de cientos de personas vimos que los que habían terminado una relación tenían gran actividad en la región cerebral donde se generan las adicciones, tanto a las drogas como a las conductas, como son las apuestas, el sexo y la comida. Y cuando miras la imagen en términos conductuales, te das cuenta que las personas actúan como adictos porque el cerebro ha activado estos sectores que motivan la adicción. El amor puede ser una maravillosa adicción si las cosas van bien, pero horrible si van mal. Para limpiarse de esta sensación algunos consejos básicos son botar las cartas y las fotografías y deshacerse de todos los regalos que la persona te pudo haber hecho. No llamar, no escribir, no tener contacto con esa persona. Hay que pensar igual a si estuvieras dejando de beber, ya que no dejarías una botella de vodka en tu escritorio. Se deben alejar las cosas que impulsan la adicción. También ayuda darle al cerebro un poco de dopamina; hacer deporte, abrazar amigos, salir a hacer cosas nuevas, conocer gente y construir una nueva vida.

¿Cómo puede una persona llegar a sanar su dolor?

El error que comete la gente es hablar mucho del tema. Al principio es importante hablarlo porque intentas descubrir qué pasó. Pero después de un tiempo ya sabes lo que pasó y seguir hablando sólo es una instancia para revivir el trauma. Hay que tratar de sopesar las ganancias y las pérdidas. El primer estado emocional es de protesta: ganas de tener a esa persona de regreso. En esta etapa hay mucha energía y en algún punto te rindes. Luego se entra a la segunda etapa, la de la resignación y desesperación: pierdes la energía, te quedas en cama llorando, pasas mucho rato viendo televisión y puedes caer en excesos. La última etapa es la de la resolución: empiezas a seguir con tu vida.  Si bien en ocho meses aún hay muestras de actividad en la zona cerebral que se vincula con el apego y el cariño, ya a los 17 meses la actividad en esa zona se desvanece. El tiempo y el cerebro ayudan a curarnos.

En tus últimas investigaciones, ¿hay alguna tendencia que te llame la atención en el amor?

En una muestra representativa de más de 35.000 adultos solteros estadounidenses, el 66% dijo haber tenido aventuras de una noche; el 54% aseguró haber tenido un amigo con beneficios y el 56% de los solteros haber vivido con alguien antes de casarse. Mucha gente cree que este es un comportamiento irresponsable, pero me di cuenta de que era un signo de precaución. Lo que está pasando es lo que llamo fast sex/slow love (sexo rápido/amor lento): la gente quiere saber todo respecto de su compañero antes de casarse. Se van a la cama rápido, porque aprendes mucho entre las sábanas, empiezan siendo amigos con beneficios, después pareja y la mayoría opta por irse a vivir juntos antes de casarse. Tiempo atrás, el matrimonio solía ser el principio de una relación, ahora es el final. Eso es una importante tendencia, y creo que los matrimonios serán más estables debido a este periodo de romance. Hice un estudio en 1.100 parejas casadas y les pregunté si elegirían casarse con la misma persona: el 81% dijo que sí. Los jóvenes no están siendo casuales, sino que quieren conocer a alguien a fondo antes de tener sentimientos. Eso es algo muy práctico y es como funciona el cerebro, ya que sabemos que la conexión más profunda puede tardar meses o años.

Fisher ha publicado a lo largo de su carrera seis libros: «El contrato del sexo» (1982), «Anatomía del amor» (1992), «El primer sexo» (1999), «Por qué amamos» (2004), «¿Por qué él? ¿por qué ella?» (2010) y  «Anatomía del amor» (2016). Actualmente, a sus 73 años, da un consejo que no falla: cuando no se encuentra la respuesta al fin de una relación, es mejor inventarse una historia. Encontrar esa pieza que falta en el puzle y creer que esa fue la razón. Fisher confiesa que alguna vez lo hizo, y que cuando tuvo su pieza faltante, la dejó a un lado y pudo seguir adelante.

¿Recomiendas inventar una historia aunque sea mentira?

No es una mentira. Si no tienes idea de por qué la persona te rechazó, puedes pasarte años intentado averiguarlo, y eso es una pérdida de tiempo. Es mejor decidir ponerle un final.

¿Y qué recomendarías evitar bajo cualquier circunstancia?

A veces, cuando alguien termina contigo, quiere ser tu amigo porque se siente culpable. Y eso es difícil porque, de cierto modo, puede alimentar la esperanza. Estar cerca de esa persona activa el cerebro con amor romántico, por lo que si realmente quieres recuperarte debes decir: «No gracias, seré tu amiga en un par de años. Por mientras, evitemos relacionarnos».

Estos consejos podrían aplicarse mejor si existe voluntad a sanar, cuando las rupturas quizás son de mutuo acuerdo. Pero no siempre es así. ¿Qué pasa cuando la persona no se da cuenta que necesita ayuda, cuando no hay voluntad?

Al principio es habitual no tener voluntad porque las personas se concentran en tener a la persona de vuelta. Pero en cierto punto te empiezas a dar cuenta de que eso no va a pasar. El cerebro se curará si eres consciente de que se terminó, pero si le escribes a la persona y sigues intentado volver, no va a sanar. Hay que tener claro que nunca olvidas por completo a alguien que te haya dejado, pero la emoción que sientes por el o ella sí se acaba.

El cerebro sigue adelante, pero recuerda a los que nos dejaron, quizás por la experiencia aprendida.

La desilusión amorosa es uno de los dolores más fuertes que puede vivir una persona. A nivel físico ¿cómo duele un corazón herido?

No puedo hablar del cuerpo porque no lo he estudiado, pero el cerebro controla el cuerpo y cuando estás deprimido es muy probable que tengas problemas para dormir y para comer. En el cerebro la parte del dolor físico se activa cuando fuiste rechazado o dejado por alguien. Esa región también se activa cuando tienes dolor de muelas. La diferencia es que cuando tienes dolor de muelas, vas al dentista y a la semana ya lo olvidaste, pero cuando eres rechazado y estás enamorado, ese dolor no se supera en una semana. Por el contrario, puede tomar meses o incluso años.

¿Ayuda viajar para acelerar el proceso?

Puedes hacerlo, pero hay que saber que llevas el dolor contigo. No lo dejas atrás mientras viajas, aún tienes el mismo cerebro y los mismos recuerdos. Pero haciendo algo así puedes ganar novedad, y la novedad eleva la dopamina. Eso puede darte optimismo, energía y motivación para seguir adelante.

¿Y qué pasa si se empieza a salir con alguien al poco tiempo de haber terminado una relación importante?

Mucha gente lo hace para tratar de olvidar. Pero si estuviste enamorada o enamorado y empiezas a salir con alguien muy pronto, es probable que al corto tiempo empieces a comparar, y eso genera nostalgia.

¿Usas este conocimiento en tus experiencias amorosas? 

Lo intento, pero también me he vuelto mayor. Hace tres años estaba saliendo con un hombre y estaba loca por él, estuvimos juntos seis meses maravillosos, y justo antes de Navidad terminó conmigo. Gracias a mis estudios del amor, elegí nunca escribirle, ni llamar, ni tener contacto con él. Pero dos meses después volvió, y actualmente estamos juntos en una hermosa relación. Él se dio cuenta que yo no iba a perseguirlo, no iba a estar enojada, no iba a llamarlo a medianoche ni rogarle que me quisiera. Me podía dejar, pero pese al dolor, yo iba a estar bien. Y cuando supo eso, me buscó nuevamente.

Fuente: La Tercera. Especial corazones rotos. 

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MIEDO A SALIR A LA CALLE. ¿Qué es el síndrome de la cabaña?

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Desde que se declaró el estado de alarma en todo el país por la crisis sanitaria del COVID-19, ya hemos pasado más de un mes y medio confinados en casa. Este periodo de encierro está generando diversas consecuencias negativas a nivel psicológico en buena parte de la población: sentimientos de ansiedad, tristeza, aislamiento social, alteración en los hábitos de sueño… Hoy concretamente queremos abordar una de las consecuencias que en la actualidad está apareciendo en mucha gente cada vez con más frecuencia: el síndrome de la cabaña.

¿Qué es el síndrome de la cabaña?

Ahora mismo nos encontramos en fase de desescalada, lo que implica salidas progresivas a la calle , el inicio de la normalidad. Aunque a priori esto es una noticia positiva tras tantos días de encierro, para muchas personas esta vuelta al exterior es el desencadenante de potentes sentimientos de ansiedad. A este fenómeno se le denomina “síndrome de la cabaña”. Concretamente este síndrome consiste en la aparición de un miedo intenso a cambiar de entorno tras un tiempo prolongado de encierro, a pesar de que el entorno en el que se encuentre la persona no sea mejor.

El origen de este síndrome se remonta al siglo XX, su nombre inicial es “cabin fever”. En esta época muchos colonos americanos debían pasar largas temporadas en invierno dentro de sus cabañas, experimentando síntomas depresivos, ansiosos y sensación de enjaulamiento.

¿Cómo se desarrolla?

El síndrome de la cabaña suele aparecer tras una estancia prolongada en un lugar cerrado. Actualmente, como consecuencia de la situación de alarma sanitaria que estamos viviendo por el COVID-19, salimos a la calle simplemente para realizar las tareas más básicas y pasamos la mayor parte del día en casa.

Somos conocedores del riesgo real que supone exponernos a salir, es por ello que es normal que puedan surgir sentimientos de inseguridad o incertidumbre cada vez que tenemos que ir al supermercado o farmacia. Sin embargo, lo que ocurre en muchos casos es que esta situación está siendo detonante de problemas como hipocondría, ansiedad, depresión…. Esto lleva a que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa (donde pasamos tanto tiempo) como el único lugar seguro, de forma que cada vez que cambiamos a un entorno fuera de casa, se genera un miedo incapacitante. Tras tantas semanas de confinamiento, nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

Síntomas del síndrome de la cabaña

Es muy frecuente que se experimenten alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo. Otros síntomas a destacar son los siguientes:

  • A nivel de cognitivo: dificultad para la concentración, déficitis de memoria.
  • A nivel emocional: sensación de nerviosismo, síntomas depresivos y ansiosos, sensación de desasosiego y enjaulamiento, frustración, angustia y temor.
  • Falta de motivación: presencia de desgano, gran esfuerzo para realizar tareas cotidianas, sobre todo que impliquen salir al exterior.
  • Excesivo miedo a salir, retomar la rutina y relaciones sociales.

Este síndrome suele darse con mayor frecuencia en personas que viven solas o tienen escaso contacto social en este periodo de confinamiento por dificultades de acceso a internet. No es exclusivo de quienes antes de la situación de alarma ya tenían problemas emocionales, es decir, cualquier persona es vulnerable de poder padecerlo en cualquier momento.

¿Qué hacer en este caso? Recomendaciones psicológicas.

  • Plantearnos objetivos realizables: Conforme el confinamiento avanza, ir retomando de manera progresiva las actividades de la vida cotidiana. De forma que empecemos a exponernos primero a aquellas situaciones que nos generan menor ansiedad hasta habituarnos.
  • Diseñar una rutina: Con el fin de evitar demasiado tiempo inactivos (siestas largas, excesivo tiempo en el sofá o cama…) es necesario establecer una rutina marcando unos horarios básicos para dormir, levantarse, la higiene personal o comidas. Importante también planificar actividades que impliquen salir al exterior.
  • Realizar ejercicio físico: Para evitar la inactividad y como parte de la rutina, es muy recomendable la realización diaria de ejercicio físico.
  • Mantener contacto social: Fomentar el contacto social, a través de redes sociales: videollamadas, mensajes… y cuando en el desescalamiento se permitan actividades sociales, exponernos progresivamente a ellas.
  • Expresión emocional: Es importante que podamos transmitir como nos sentimos a aquellas personas que son importantes para nosotros. Es también relevante no invalidar las emociones negativas que podamos experimentar: tristeza, desasosiego… puesto que a pesar de ser incómodas, son totalmente necesarias.
  • Buscar apoyo profesional: En caso de que los síntomas persistan o resulten incapacitantes en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. Si este síndrome se agrava puede derivar en depresión. Es por ello que en los casos en los que estos síntomas persisten, se requiere de intervención psicológica. Una intervención temprana favorece un mejor pronóstico.

Sin duda, esta situación de confinamiento es totalmente inédita para todos. Es probable que, con el paso del tiempo, vayan apareciendo más secuelas que se están generando a nivel psicológico.

Fuente: Psicólogos Málaga

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TENGO UN MIEDO A MORIR QUE NO ME DEJA TRANQUILO. ¿QUÉ PUEDO HACER? A. Jodorowsky ~

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Hasta los 50 años padecí, como tú, el miedo a morir. Cuando tenía 5 años, mi padre, ateo fanático, me dijo: “¡Dios no existe! ¡Envejecerás, morirás y te pudrirás! ¡Después no hay nada!” Sin el paraíso post- mortem que me inculcaban en la escuela, perdí toda aspirina religiosa. Aterrado, crecí sintiendo que mi cuerpo era un nido de gusanos… Cuando cumplí 9 años, mi madre, entre sollozos causados por los puñetazos que mi padre le había dado, me dijo: “Borracho, tu padre, me violó. Naciste a pesar de que traté de abortarte. ¡Después de parirte hice que me anudaran las trompas, para nunca más ser inseminada por ese asesino:.!” Desde entonces el miedo a morir empañó mi vida. Pese al psicoanálisis que me hizo en Cuernavaca, Méxixo, el famoso terapeuta Eric From, a causa de la maldición de mi padre y el miedo fetal a ser expulsado del vientre de mi madre, el miedo a morir persistió 50 años.

Mi encuentro con el monje Zen Ejo Takata, con quien medité durante 5 años, mitigó mi angustia. Él me pidió dar una respuesta a esta pregunta: “¿No comienza, no termina, qié es?”
No pude darle una respuesta satisfactoria.. Me gritó: “¡Intelectual, aprende a morir!”. Comprendí por fin la raíz de mi miedo. ¡Morir era natural, mi miedo era mental! “Si dejas tu mente, vacía de palabras, en silencio, tu angustia se esfumará.” Cada vez que la certeza de que un día tendría que morir me torturaba, comencé a dejar de pensar, no aferrándome a las palbras. Imaginaba a mi mente como un cielo azul, por donde desfilaban como nubes las palabras. Las dejaba venir e irse, sin atarme a ellas. Eso bastaba para calmarme, permitiendo que un sueño benéfico me embargara.
Me dijo Ejo Takata: “En la noche, cuando el deseo de dormir te embarga, por más que tratas de percibir cuándo te duermes, nunca lo logras. No puedes ser consciente de ese momento. Sin darte cuenta te duermes simplemente. Al despertar no sabes cuánto has dormido. ¿Una hora, ocho horas, un día entero? Imposible saberlo. Eso mismo te sucederá en el momento de morir. Sin darte cuenta, en un segundo perderás la conciencia. Si hay algo desùés de la muerte, tal como te sucede cada día al dormir y luego despertar, tu renacimiento te parecerá instantáneo, aunque hayas reposado en la nada mil años o más. Si no hay nada, no te darás cuenta de nada. Vacuidad sin un YO que la perciba, los muertos no sufren. “Enséñale a tu mente a morir. Suelta las amarras, vive libre. Lo que tú no puedes hacer, deja que se haga. El universo –o Dios, si así quieres llamar al Misterio Sin Nombre- sabe lo que hace. Si todos morimos es porque así es necesario.
Desde entonces, cada noche, cuando acude mi miedo fetal a la muerte, me desprendo de las palabras, dejo de pensar y me integro a mi conciencia silenciosa. Sin darme cuenta me sumerjo en un tranquilo sueño.
Amigo mío, en lugar de torturarte por la muerte, aprende a alegrarte por la vida.

Alejandro Jodorowsky ~

Fuente: Muro en Facebook Alejandro Jodorowsky

Imagen credit: Kelly Mc Kern

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¿QUÉ ES LA ESCRITURA EXPRESIVA COMO TERAPIA?

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«Para mí, el escribir era vivirse, conocerse, ser arqueólogo de uno mismo. Escarbar y, si se escarba, hay de todo dentro de nosotros: el criminal y el santo, el héroe y el cobarde.» José Luis Sampedro ~

En la mente global todos tenemos la idea de lo que significa «escritura terapéutica»: es aquel acto voluntario de escritura en el que el único fin es dejar que un pasado o un presente doloroso deje de serlo. En este sentido, debemos escribir sin limitaciones y sabiéndolo que nadie va a juzgarnos por nada porque es una práctica íntima y personal.

De igual forma, si lo que queremos es escribir buscando un bienestar lo que menos debería importarnos es el cómo esté escrito. El plano estético queda relegado: la escritura terapéutica exige más sentir que pensar, dejarse llevar y enfrentarse al papel sin miedo alguno.

Durante los últimos 20 años, un buen número de estudios han demostrado los efectos beneficiosos que escribir acerca de los eventos traumáticos o estresantes experimentados en primera persona tiene sobre la salud física y emocional.

El resultado obtenido en la gran mayoría de estudios es una mejora significativa tanto física como psicológica.

La escritura expresiva  puede ser el germen de la superación de un trauma. Una práctica sobre la que ha investigado durante décadas el profesor estadounidense de la Universidad de Texas en Austin especializado en Psicología Social James W. Pennebaker.

El psicólogo ha llevado a cabo estudios con supervivientes de trágicos sucesos, como el atentado del 11 de septiembre en Nueva York o el terremoto de San Francisco (EE.UU.) de 1989. A resultas de estas investigaciones, Pennebaker llegó a la siguiente conclusión: Descubrimos que aquellas personas que habían mantenido en secreto sus vivencias personales más dolorosas tenían mayor potencial de enfermar”.

Además de seguir la evolución de víctimas de grandes tragedias, el psicólogo se basó en su propia experiencia cuando al iniciar los estudios de posgrado, sufrió una depresión y consiguió recuperarse a base de escribir diariamente.

La psicóloga especialista en Terapia Narrativa y Trabajo Comunitario Mònica Florensa Biescas explica: “Para darle sentido a nuestra historia elegimos ciertos acontecimientos y excluimos otros. Las historias dan forma a nuestras vidas e impulsan o impiden la realización de ciertas acciones”. Y es en este punto cuando la práctica narrativa puede incidir “modificando las narraciones” que la persona hace de su propia vida.

Durante la práctica de la escritura expresiva, el profesor Adrián Montesano resalta que la persona debe ser capaz “de volcar emociones y pensamientos profundos”, a diferencia de cuanto se realiza una escritura más anodina y superficial. En este sentido sostiene que el ser humano tiene “un impulso narrativo”, es decir, es un contador de historias.

Pero el relato vital se puede ver truncado a causa de la vivencia de un acontecimiento traumático, como la muerte de un ser querido, una separación amorosa o una enfermedad grave. “Este ejercicio de escritura expresiva te permite la integración de tu memoria autobiográfica para, de alguna manera, darle sentido a la experiencia”, explica Montesano.

Una escritura saludable

El experto asegura que “fácilmente” esta técnica habitual en algunos tipos de terapia tiene efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo, los niveles de estés y también sobre la salud física. En este último ámbito, se han observado resultados positivos en enfermedades médicas como el asma, la artritis, el VIH, problemas cardiovasculares o el cáncer, según Montesano.

Si bien la escritura expresiva no es capaz de curar por sí sola una enfermedad, ayuda al paciente a adaptarse mucho mejor a su nueva situación, a poder experimentar mayores sentimientos de bienestar, a retomar sus niveles de autoestima y, además, puede contribuir a fortalecer el sistema inmune o algunas funciones fisiológicas.

Aumenta la conciencia interior

“Cuando necesites poner orden, aclarar, comprender, simplemente escribe”, recomienda Mireia Cabero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. “Y como la escritura requiere de un ordenamiento y de una formulación que es muy diferente a los del pensamiento, aumenta tu conciencia interior y, por tanto, estás más capacitado para poner solución”, reflexiona.

No obstante, la psicóloga también admite que la voluntad de “dirigir la comprensión que ofrece la escritura expresiva” es fundamental para conseguir resultados positivos. También recomienda la supervisión de un experto en este tipo de escritura o bien de un psicólogo que pueda acompañar al paciente durante el proceso.

En cuanto a cómo y cuándo empezar a plasmar en un papel los sentimientos, emociones y pensamientos que provoca una experiencia traumática, Adrián Montesano sugiere que la persona debe encontrar el momento y el lugar en el que se encuentre cómoda y sin distracciones para escribir entre 15 o 20 minutos. “Que lo escriba dejándose ir, sin suspender el juicio o la crítica, no importa si cometes faltas o el estilo que utilices”, aclara.

Lo cierto es que la escritura puede llegar a ser una de las formas más poderosas y catárticas de terapia que existe. Y lo mejor de todo, está siempre al alcance de todos y cada uno de nosotros.

Par finalizar, una invitación…

Carta para los días de lluvia

Cuando te sientas bien y capaz de hacer frente a la vida diaria, puede ser útil escribirte una carta para leer posteriormente, en esos momentos que no son tan buenos, o en los que te encuentras particularmente débil o vulnerable. Se trata de escribir en tu “día bueno” una carta destinada a ti mismo expresándote apoyo y comprensión para leer y darte ánimos en el “día malo”.

En esta carta podrías incluir todo aquello que te  ayuda a sentirse mejor en esos momentos, lo que te ayudó en el pasado, cosas que hacer para sentirte bien, consejos sobre qué no hacer, tus fortalezas y recursos personales, cosas que necesitas saber en ese momento.

Pero sobre todo debes ser amable y compasiv@, mostrando apoyo y comprensión a tu yo más vulnerable.

Fuentes: La Vanguardia ~   Psicopedia  ~

 

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COMO CREAR UNA ATMÓSFERA CURATIVA.

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El doctor Bob Brooks señala algunos elementos necesarios para crear una atmósfera curativa:
1. Intención: La clave para todo tipo de curación es la intención. Es lo que suele llamarse «voluntad de vivir». Sin ella, los enfermos no generan el tipo de comportamiento que favorece la supervivencia. He visto a personas muy enfermas, prácticamente agonizantes, que de pronto han desarrollado una fuerte voluntad de vivir, logrando como consecuencia de ello recuperaciones milagrosas. También he visto a personas que podrían haber vivido muchísimo más tiempo dado su estado de salud, y que han muerto prematuramente sencillamente porque ya no deseaban vivir.

2. Contacto humano y amor: En esta sociedad nuestra de tan avanzada tecnología, al parecer hemos olvidado el poder del simple contacto humano y del amor. Los psicólogos han comprobado los profundos efectos de la carencia de contacto y cariño en los bebés, y han llamado a este trastorno «síndrome de privación materna». Sin embargo, yo creo que para muchas personas adultas existe, en el mundo actual, un síndrome de privación, aunque en un grado menor. Sus consecuencias no son tan visibles, si bien por lo que respecta a sus efectos sobre la salud es igualmente grave. Todos necesitamos ser amados y acariciados. En ningún lugar se nota tanto esta falta de contacto humano como en nuestros modernos hospitales. En general, nos comportamos como si se pudiera prescindir de estos requisitos básicos de la existencia humana. Lo cierto es que ningún avance tecnológico podrá reemplazar jamás lo que es básico en nuestra naturaleza humana.
Creo que muchas personas están comenzando a caer en la cuenta de esto; y es esto también lo que se esconde tras el temor y la ansiedad de muchas personas ante la idea de ingresar en un hospital moderno. Es como si nuestro inconsciente nos estuviera haciendo una señal de advertencia cuyo significado es: «Peligroso para el ser humano».

3. Objetivo en la vida: La evitación de la muerte no es una razón para vivir, y las razones para vivir jamás serán creadas por la ciencia ni por la tecnología. Una persona tiene mayores posibilidades de sobrevivir a una enfermedad grave o catastrófica cuando tiene algo por lo cual considera que vale la pena vivir. Las razones para vivir provienen de otros dominios distintos al de la ciencia; provienen de aquellos dominios profundamente íntimos que nos hacen especialmente humanos. Los buenos médicos lo saben, aunque no sean capaces de expresarlo verbalmente. Todos los médicos hemos tenido la experiencia de asistir a enfermos sumamente comprometidos con algo o alguien, y que movidos por este compromiso han generado o bien una curación o bien un largo período de mejoría más allá de lo que hubiera cabido esperar dadas sus circunstancias. Uno no puede expresar este tipo de acontecimientos en términos científicos, pero sí que puede apreciar la experiencia de encontrarse en presencia de una persona tan comprometida.

4. Disposición a mirar dentro de nosotros. Es verdaderamente sorprendente la forma en que consideramos la autoridad externa en Occidente.
Para muchos de nosotros, si lo leemos es un libro, es verdad, y si lo experimentamos directamente, lo ponemos en duda. Se nos ha enseñado a desconfiar de nuestra intuición y de nuestras experiencias humanas básicas. Y sin embargo, la sabiduría de todos los tiempos ha alentado al hombre a mirar hacia adentro en busca de las respuestas a los interrogantes más difíciles de la vida. Yo creo que la trayectoria hacia la curación comienza con una mirada hacia adentro, hacia nosotros mismos, y con un «llegar a conocer» nuestras propias verdades y nuestros poderes curativos.
Me gustaría acabar esta corta exposición con una breve declaración de mi posición respecto al tema. Yo creo que la medicina moderna ha aportado enormes avances al bienestar del ser humano. Sobre esto hay pocas dudas. No obstante, la profesión médica ha descuidado e ignorado lamentablemente una gran cantidad de esa humanidad necesaria y vital para nuestra supervivencia como individuos y como especie. Creo que ahora estamos entrando en una era de síntesis y de cooperación. Así como las superpotencias deben aprender a convivir si hemos de evitar la extinción final en un holocausto, también la medicina debe aprender a convivir con otras disciplinas que contribuyen al bienestar. Es el momento para un verdadero holismo. Es el momento de mirar lo que tiene de valioso toda tradición y todo enfoque. La ciencia sola ya no tiene sentido.

Fuente: Amar sin condiciones. Louise Hay ~