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GRACIAS POR ALENTAR NUESTRAS UTOPÍAS.

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Hoy 13 de abril de 2015 falleció Eduardo Galeano. El escritor que despertó en  la mayoría de nosotros un profundo sentimiento de pertenencia a la bendita y maravillosa Amèrica Latina.  Fue su forma de ¨abrazar a los nadies¨  la que tocó nuestro corazón. Nos sentimos ¨fueguitos¨ para encender con nuestra luz la conciencia del planeta entero. Y seguimos caminando… porque todos tenemos una utopía, un sueño… Un abrazo Eduardo, de muchos brazos.

Una frase: Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

Un texto:  ¨Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado,desde allá arriba, la vida humana. Dijo que somos un mar de fueguitos.
 – El mundo es eso. Reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende¨ (de El libro de los Abrazos)

#‎ReCicladas‬

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EL NIÑO QUE PUDO HACERLO

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TE CUENTO… Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría. Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo. A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

 -Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.

 -¿Cómo? -respondieron sorprendidos.

 -No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo

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EL VALOR DE INTENTAR.

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TE CUENTO… Una abeja y una mosca cayeron dentro de dos botellas vacías sin tapón. Al otro extremo de la botella había una luz encendida.

La abeja se dirigía hacia la fuente luminosa porque su instinto le decía que la luz significa “salida”, pero no podía salir por el fondo de la botella, con el cual chocaba y chocaba, hasta que se agotó y murió.

En el caso de la mosca, la luz por sí misma no quiere decir nada, así que volaba al azar de manera caótica, sin plan, sin estrategia, y cómo volaba en todas direcciones se salvó.

De modo que, la abeja murió por exceso de instinto, de obstinación, de incapacidad de cambiar, de innovar, la abeja era prisionera de su pasado genético (el instinto), y de su pasado individual, la experiencia (el condicionamiento).

La abeja creía que la salvación se parecía a lo que ya había vivido.

Este es un pequeño cuento obra del filósofo francés André Conde-Sponville, quien concluye diciendo: “Adaptarse a las circunstancias es la sabiduría misma.”

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EL CAMBIO

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TE CUENTO… El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.
Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”.
Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.
Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

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LAS LÁGRIMAS DE LA CEBOLLA

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TE CUENTO… Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas.
Daba gusto sentarse a la sombra de un árbol en el huerto a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero un buen día empezaron a crecer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado. Descubrieron que cada cebolla tenía en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa!! Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, la de más allá una esmeralda…
¡Era una verdadera maravilla!
Pero se empezó a decir que aquello era peligroso, inadecuado y mal. ¡Las cebollas deben ser blancas como siempre han sido! Total, que las cebollas de colores tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa. Se pusieron capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Y así se convirtieron en unas cebollas de lo más vulgar.
Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que podía comunicarse con las cebollas. Empezó a preguntarlas una por una:
– ¿Por qué no te muestras como eres por dentro?
Y ellas le iban respondiendo:
– Nos obligaron a ser así…
– Nos fuimos poniendo capas porque los demás nos criticaron mucho por nuestros colores…
Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas.
Al final al sabio le salían varias lágrimas al escuchar las tristes historias de las cebollas.
Y es así que desde entonces todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.
Dice el Maestro: CADA SER ES ÚNICO Y ESPECIAL. SOMOS PERFECTOS TAL COMO SOMOS.

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LAS RANAS QUE CAYERON AL POZO.

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TE CUENTO… Un grupo de ranas viajaba por el bosque y de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor el hoyo. Cuando vieron cuan hondo era, le dijeron a las dos ranas que habían caído en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas ya que no saldrían.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tendría caso seguir luchando. Pero la rana saltaba cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo!
Las otras ranas le dijeron: «nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritamos».
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo…

¨CUANDO YA NO SOMOS CAPACES DE CAMBIAR UNA SITUACIÓN,  NOS ENCONTRAMOS ANTE EL DESAFÍO DE CAMBIARNOS A NOSOTROS MISMOS¨. Viktor Frankl

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BUSCANDO LA LLAVE

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Muy tarde por la noche Nasrudin se encuentra dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo.

Pasa por allí un vecino.

— ¿Qué estás haciendo Nasrudín, has perdido
alguna cosa? —le pregunta.
— Sí, estoy buscando mi llave.
El vecino se queda con él para ayudarle a buscar.
Después de un rato, pasa una vecina.
—¿Qué estáis haciendo? —les pregunta.
— Estamos buscando la llave de Nasrudín.
Ella también quiere ayudarlos y se pone a buscar.
Luego, otro vecino se une a ellos. Juntos buscan
y buscan y buscan. Habiendo buscado durante un
largo rato acaban por cansarse. Un vecino pregunta:

— Nasrudín, hemos buscado tu llave durante

mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en
este lugar?
— No, dice Nasrudín
— ¿dónde la perdiste, pues?
— Allí, en mi casa.
— Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?
— Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.

Reflexión: 
La “casa” es la Fuente Divina, la fuente de energía del universo y la espiritualidad, que permite sanar heridas para poder estar más conectados con esa fuente. La llave es la espiritualidad.
Buscar por fuera de nosotros mismos es seguir el consejo del “ego”, que se cree autosuficiente y se apega a todas las cosas, buscando donde cree que “hay más luz” y así dificulta nuestro retorno al hogar. Más de una vez sentimos que estamos absolutamente conectados al universo, con todas las cosas que nos rodean, nos sentimos protegidos, espirituales, hermosos, pero hay momentos que no, y ¡esos son MOMENTOS QUE VALEN! , los momentos de dificultad. Una vez escuché a alguien que dijo: “no tengo días malos, solamente días de prueba”. De qué sirve leer la Biblia, Chopra, Osho, metafísica, si cuando estoy por fuera de mi casa me siento mal, la respuesta es que son caminos, pero la verdadera llave es tu espiritualidad. Tu coherencia con lo que PENSÁS, DECÍS Y HACÉS. Cuando todo está en concordancia estás “benditamente condenado”, como decía Facundo Cabral.

¿Ustedes acaso creen que está todo dicho? ¿O que el universo nos dejó de hablar? en este momento está hablando, porque mientras leíste el cuento seguramente te surgen inquietudes, dudas, preguntas, podés llegar a decir que estás o no de acuerdo.
Buda dice: “Duda de todo, busca tu propia luz”. ¡Y esa es la clave!: la espiritualidad entendida como medicina para sanar nuestras
heridas.
La espiritualidad siempre te permite avanzar.
Las grandes preguntas filosóficas para volver a nuestra “casa” son tres:
◆ ¿Quién soy?
◆ ¿Para qué estoy?
◆ ¿Para donde voy?
La calidad de respuesta que demos está relacionada con la cantidad de veces que volvimos a casa a buscar nuestra llave.
También a veces cambiamos la cerradura y seguimos usando la misma llave. La “cerradura” representa nuestra mente. Y sucede que cuando vibramos más alto o tenemos más experiencia, creemos que debemos cambiar la cerradura y ¡ojo!, no está mal cambiar la cerradura, pero eso sí, si la cambiás, asegurate tener la puerta siempre abierta para poder volver.
Quiero dejar una frase de una película que vi hace poco, haciendo caso a mi niño interior, Karate Kid 2. El señor Miyagi le dice a su alumno: “a veces lo que el corazón sabe, la mente olvida”.
Siempre las películas hablan a nuestro espíritu…

Juan Pablo Del Valle (¨Otra oportunidad para re-inventar tu vida¨)

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LA ESTRELLA DE MAR

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TE CUENTO…Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; en una enorme playa virgen tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para sus libros. Era un hombre inteligente y culto, con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.
Una mañana mientras paseaba a orillas del océano divisó a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vió que era un muchacho que se dedicaba a recoger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar.
El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Éste le contestó:  “recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán”.

Dijo entonces el escritor:  “Pero esto que haces no tiene sentido. Primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas”.

El joven miró fijamente al escritor, tomó una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó ¨PARA ÉSTA … SÍ TIENE SENTIDO”.
El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no escribió y a la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas.
A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas.
Por ello que no falte una acción que pueda cambiar el rumbo o la vida de esa persona que nos puede necesitar… PODEMOS HACER LA DIFERENCIA.

De ¨Otra Oportunidad para re-inventar tu vida¨- ReCicladas