TU CEREBRO FUNCIONA COMO UN RADAR. APRENDE A USARLO.

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Las mujeres embarazadas no hacen más que ver embarazadas y bebés por las calles. ¿Es que de pronto ha aumentado el número de gestantes en su barrio? Qué coincidencia ¿no? ¿Por qué nos ocurre esto?

Estas situaciones que nos ocurren a todos, no son fruto de la casualidad, sino el efecto de un sistema que tenemos en nuestro cerebro, llamado Sistema Reticular Activador Ascendente, el SRAA. Es una especie de radar, que se ocupa de captar toda la información que nuestro cerebro considera relevante para nosotros.

¿Qué es lo que hace que percibamos lo que percibimos y no otros estímulos que están presentes en una misma escena?

A lo largo del día estamos expuestos a tal cantidad de bits de información, que nuestro cerebro es incapaz de procesarla toda y tiene que elegir, tiene que filtrar toda la información que nos llega y elegir la que nos manda a la parte consciente.

¿Qué criterios utiliza para hacer este filtrado? ¿Qué es lo que hace que percibamos lo que percibimos y no otros estímulos que están presentes en una misma escena?

Generalmente nos manda todo aquello que nuestro cerebro considera relevante para nosotros y aquello que genera coherencia.

Aprender a usar el radar.

Este sistema cerebral, que también tiene la función de asegurar nuestra supervivencia, tiene una importante aplicación práctica en nuestras vidas. Una vez que conocemos cómo funciona este sistema, podemos aprender a calibrar el radar, es decir, educar a nuestro cerebro para que nos muestre aquella información que nos interesa: para nuestro bienestar, para nuestras relaciones

sociales, para nuestros retos o para nuestro éxito profesional.

Imaginen una pareja que lleva años junta y por ejemplo ella, empieza a notar que ya no existe la pasión del principio. Un día se pregunta si no será que se está desenamorando de él… sin darse ni cuenta, empieza a pensar en las cosas de su marido que no le gustan. Así, llega a la conclusión de que muchas veces él es un egoísta y sólo piensa en sí mismo. Entonces, para reafirmarse, ella empieza a buscar en su memoria ocasiones en las que su marido ha demostrado ser egoísta. Sin darse cuenta, ella ha activado el SRAA. Su cerebro se hace sensible a esa información y a partir de entonces es muy probable que cuando esté con su marido, ella perciba con prioridad todos los comportamientos que se acercan a la idea de que él es egoísta. Digamos que ella ha calibrado su radar para percibir todos los comportamientos que concuerden con la idea de que su marido es egoísta.

Ese SRAA lo podemos sintonizar para percibir aquello que prefiramos.

Así que, esta mujer, poco a poco se irá cargando de razón, a pesar de que, probablemente, su marido no sea tan egoísta como ella lo ve.

¿Y si de pronto ella empezara a poner atención a los comportamientos generosos y amables de su marido? Lo más probables es que el proceso se invierta. 

La idea es que ese SRAA lo podemos sintonizar para percibir aquella información que prefiramos (siempre y cuando exista esa información, obviamente). Para ello, sólo tenemos que hacer un acto consciente de enfocar nuestra atención a eso que queremos percibir.

Es algo que va más allá del simple hecho de pensar en algo positivo

En el mundo del desarrollo personal, se usan muchas técnicas que permiten a coaches y psicólogos, ayudar a sus clientes y pacientes a sintonizar sus cerebros para que estos sean más sensibles a la información que les acerca a sus objetivos.

No tiene nada que ver con la magia. Es neurociencia aplicada a la vida, es algo que va más allá del simple hecho de pensar en algo positivo. Se trata de enfocar de manera consciente la atención hacia determinados temas, reforzar el radar (por ejemplo empapándonos de información sobre ese tema) y dejar que nuestro cerebro haga el resto; porque él nos va a mostrar aquello que nos interesa.

 Fuente: Nius Diario / Salud 

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